Cubanálisis - El Think-Tank

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La verdadera crisis de valores

Yonás Bulnes Varona, en Primavera Digital

Playa, La Habana.- Tuvieron lugar en El Palacio de las Convenciones conversaciones dirigidas a reformar la obsoleta y anti-democrática Constitución de este país.

Primero pregunto: ¿Creen ustedes que esto sea una verdadera iniciativa de los dirigentes comunistas o es consecuencia de la constante denuncia desde los medios opositores y alternativos sobre el actuar antidemocrático del sistema vigente en Cuba?

Y digo sistema pues en casi sesenta años, lo que comenzó como un régimen comunista totalitario, intransigente y dogmático, ha tenido tiempo de mutar y acomodarse a las diferentes etapas por las que ha pasado. También de adoctrinar a una buena parte de las nuevas generaciones e incluso encontrar, como en los últimos tiempos, la forma de enmascarar un régimen bajo la venia de ciertos cambios que en realidad son ‘falsos positivos’ y de los que pocos se dan cuenta, mientras otros que aspiran aprovechar la única vida que tienen sin problemas, hacen de la vista gorda o buscan su futuro fuera de Cuba.

Entonces, una de las estrategias para lograr el supuesto cambio es atacar con un discurso moralista y castigos ejemplares, la supuesta crisis de valores que provoca las conductas presentes en Cuba desde hace más de dos décadas y que es y siempre han sido del entero conocimiento de las autoridades comunistas.

Sucesos como los acaecidos en los puntos de venta de materiales de construcción, en la venta de estos en el mercado negro o en el del centro de generación de energía de San Agustín, La Lisa, para vender combustible en el mercado negro, son sin duda actitudes fuera de la ley, pero sin las cuales, la gente viviría muy por debajo del umbral de la pobreza extrema, o literalmente, moriría de hambre.

En Cuba, se sabe que no alcanza el salario, tampoco alcanza la vida y tampoco alcanza el tiempo, que en algunos centros de trabajo es el único recurso que se puede desviar para tratar de “luchar la vida”, ya que el cubano, mientras no sea tomado como ejemplo y expuesto ante la sociedad por la ley o por los medios, solo lucha, no roba.

Entonces, se enfoca el lente sobre el verdadero responsable de esta situación.

Hoy tratan de enmascarar la calamidad del país con un intento de “reforma constitucional”, que será aprobada por obligada unanimidad.

No existirán, según advirtió Díaz-Canel, ‘giros capitalistas’. O sea, seguirá la unilateralidad y el monopolio del sistema. Como si el capitalismo fuera una enfermedad. Recordaría que países como Japón son capitalistas y podría seguir.

Se pasa por alto olímpicamente la representatividad política o sea, la diversidad partidista, los derechos de todos los cubanos y si esto fuera poco, no se habla de restablecer la independencia de poderes, judicial, ejecutivo y legislativo, aspecto que define una verdadera democracia.

Como se dijo, si no se tienen recetas, se tienen principios que cuando son violados, desvían el ejercicio democrático de un estado.

Un gobierno dueño absoluto de los tres poderes, sería juez y parte en cualquier proceso y tendría la potestad de manipular la ley en su beneficio, como ha sido el caso en este referéndum, cuando el señor presidente proclamó con prepotencia y lo cito textualmente: “¡No habrán giros capitalistas en Cuba!”.

Señores, no se engañen a sí mismos a causa de una mentira repetida hasta el cansancio. Existe una máxima del budismo que funciona hasta para los científicos. Esta máxima dice: “Nada es para siempre.”