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La ruta Parque Curita-Alamar no cuenta con ómnibus físicos

Alejandro Hernández Cepero, en Primavera Digital

La Habana, Cuba.- El transporte en la Isla, sin importar todas las “estrategias” que el régimen desarrolle, continúa siendo una asignatura que se arrastra cada año, es algo así como un error de redundancia cíclica.

Una de las estrategias desarrolladas ha sido la reutilización de los ómnibus que por diversas razones ya no pueden seguir prestando servicio al sector turístico y su implementación como taxis colectivos en diferentes rutas que si bien, su precio es asequible, el servicio es ineficiente.

La mayor prueba de ello lo constituye la ruta que, con su origen en el Parque El Curita realiza el recorrido del P11 hasta Alamar una ruta que si bien ha sido establecida oficialmente por las autoridades de Transporte en la capital, no cuenta con un parque físico de ómnibus que brinden el servicio a las decenas de miles de pobladores que residen en el alejado reparto capitalino.

¿Puede existir una ruta sin ómnibus?

Ante esta pregunta que quizás usted se haga la respuesta es, literalmente, ¡sí!

La Dirección General de Transporte Provincial de La Habana (DGTP-LH), máxima responsable de garantizar la transportación pública en la capital de todos los cubanos, no cuenta con un parque de vehículos capaz de garantizar el servicio de todas las rutas que ellos mismos han establecido en “cumplimiento” de los planes asignados por la máxima dirección del Partido y la ruta que nos ocupa hoy, es una prueba de ello.

Tras una espera de más de dos horas al resistero del sol sin que apareciera un ómnibus, la protesta no se hizo esperar más tiempo. Una primera llamada al 18820 (número establecido para quejas del transporte en la capital) no dio más frutos que otra media hora de espera sin que alguien tomara cartas en el asunto.

Fue necesaria una segunda protesta un poco más subida de tono con sus respectivas implicaciones políticas, para que sucediera el “milagro” y llegaran, no uno sino dos ómnibus de Transmetro para trasladar a los pasajeros hasta Alamar.

Tras la llegada de los ómnibus, llegaron tres inspectores dos de ellos pertenecientes a la DGTP-LH quienes en principio se abalanzaron sobre el ómnibus por encontrarse “fuera de ruta”, pues decía brindar servicio para Santiago de las Vegas y se encontraba cargando pasajeros hacia Alamar.

La respuesta de varios pasajeros no se hizo esperar, uno de ellos comenzó a grabar a los inspectores con su celular desde el interior del ómnibus y estos amenazaron con llamarle a las fuerzas del orden, fuerzas que hasta ese momento habían estado ausentes en el desorden que ellos mismos habían provocado.

Según declaraciones de este inspector, las Cooperativas de Taxis Ruteros no tienen ómnibus para cubrir la ruta de la discordia y es por ello que el servicio lo brindan los ómnibus de Transmetro.

Es imprescindible tener en cuenta que el 90 % de los pobladores de Alamar trabajan o estudian cruzando el Túnel de La Habana, es decir, en plena metrópolis capitalina por lo que su transportación debería resultar un tema prioritario.

¿Pero qué es Transmetro?

Transmetro es una empresa que renta sus ómnibus para la transportación de los trabajadores de aquellas empresas estatales que no cuentan con servicio propio de transportación pero que gracias a su objeto social se pueden dar el lujo de pagar por ello.

Esta empresa, para recaudar fondos y no tener ociosos a sus choferes durante su jornada de trabajo los emplea de refuerzo en diferentes rutas establecidas al efecto y tiene un puesto de mando a escasos 300 metros del Parque El Curita en el Parque de la Fraternidad.

Al Parque de la Fraternidad llegan los diferentes ómnibus que más tarde son redirigidos hacia sus respectivos destinos, destinos estos en lo que influye más la recaudación que la propia necesidad de las personas para trasladarse razón por la cual, asignaciones como el Frank País o Santiago de las Vegas mantienen un flujo constante de ómnibus.

“Los disidentes no gobiernan en este país”

La frase anterior, en evidente tono de disgusto fue expresada en presencia mía por Luis C Rosales Álvarez, inspector de gestión de pasaje y máximo representante de Transmetro en el Parque de la Fraternidad a los inspectores de la DGTP-LH cuando estos le exigían las razones del por qué hacía más de dos horas no se les brindaba el servicio a los pobladores de Alamar.

“Yo sólo tengo 4 carros destinados para el P11 y los cuatro están para la calle y si nos está conforme llame al 78633762 ese es el Puesto de Mando” aseguró mostrándome su tablilla de reportes.

Según este funcionario, Transmetro solo puede ofrecerle servicio a Alamar entre las 8 de la mañana y las 12 del día pues a partir de ese horario, los ómnibus tienen que dedicarse a su función primaria, trasladar los trabajadores de las empresas que han rentado el servicio.

A partir de las 12 del día, los pobladores de Alamar quedan a merced de los escasos ómnibus de transporte público de pasajeros (P3, P11, P15) y la parada del Parque El Curita se vuelve una parada fantasma, un ícono de los fracasos del socialismo próspero y sustentable del siglo XXI y otro de los tantos y tantos acuerdos “cumplidos” pero que no llegan a materializarse.