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La Habana capital de todos los cubanos

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Un slogan aparece en los últimos tiempos en los diferentes medios de comunicación nacional: “La Habana; capital de todos los cubanos”. Cercanos de llegar al 500 aniversario de la fundación de la ciudad, este lema se patentiza como signo de pertenencia general para todo el pueblo, pero existen otras connotaciones en esta idea que debemos aclarar.

Todos los países del mundo tienen su propia capital. Los habitantes nacidos dentro de un territorio específico, son considerados por derecho propio ciudadanos de ese punto geográfico. Pero: ¿Esta condición los convierte de forma obligatoria en residentes de ese lugar?

No creo que exista ley alguna en el orbe, que determine el sitio en que cualquier persona desee establecerse, aunque la lógica señala que toda la población de un país no puede vivir dentro de su metrópoli.

Cuba tal vez tenga alguna excepción con respecto a la elección del lugar de residencia. Aquí tenemos una resolución estatal conocida como la ley 270, que obliga a todo sujeto de otras provincias que emigre hacia La Habana, a realizar una serie de trámites para tener derecho legal a establecerse, convivir y trabajar en su capital.

Esta emigración interna masiva, que también sucede en otros países, es uno de los problemas más serios que tenemos los cubanos. Las causas son disímiles, pero el punto central se encuentra en las diferentes condiciones de vida que hay entre las poblaciones provinciales y zonas rurales con respecto a la urbe central.

Un asunto que marca esa diferencia, se encuentra en el desarrollo turístico existente en la capital, de lo cual carecen la mayoría de las poblaciones del interior del país. Como tenemos el problema de la doble moneda y los extranjeros traen divisas que se pueden conseguir más fácilmente en La Habana, se produce una emigración masiva que busca obtenerlas por cualquier medio posible.

La población residente en otros puntos del territorio cubano, también se afectan con la distribución de productos básicos, sobre todo aquellas mercancías que se ofertan en CUC. En dichas zonas son escasas las tiendas que brindan estos bienes en divisa, además que los artículos se hacen deficitarios. Esto obliga a muchos habitantes a desplazarse hacia zonas urbanas para conseguirlas o encargarlas a familiares residentes en la capital.

Otro elemento a tener en cuenta son las escasas oportunidades de ocupaciones laborales mejor remuneradas y menos fatigosas que hay en la capital. Este hecho genera de manera periódica que vengan muchas personas, sobre todo del oriente cubano a realizar la función de policía, u otras actividades aunque carezcan de la capacidad adecuada para desempeñar estos trabajos que brindan mayores dividendos.

Podemos señalar también el asunto transporte. Si nuestra capital mantiene un gran problema en este aspecto, el interior resulta un verdadero infierno, pues una gran cantidad de lugares carecen de ómnibus para su traslado. Los habitantes de dichos lugares tienen que apelar muchas veces a choferes que deseen hacer el favor de llevarlos o recurrir a medios rústicos de tracción animal.

Las consecuencias a estos tópicos y varios más, generan situaciones como el hacinamiento habitacional en nuestra ciudad, la insalubridad por el exceso de desechos botados en lugares públicos, la insuficiencia y roturas en el transporte público urbano, escasez de productos en los mercados, la elevación de los precios en numerosos artículos de necesidad primaria y la bolsa negra entre otros males.

La causa principal de todo este problema se encuentra en el obsoleto sistema socialista, el cual la alta esfera gubernamental se empeña en mantener, y genera la gran inestabilidad socio-económica ante la imposición de leyes contra el trabajo independiente, con el único fin de mantenerse en el poder.

El lema: La Habana, capital de todos los cubanos, no es más que una burda propaganda política usada para desvirtuar el descontento de las masas. Estas medidas que violan los elementales derechos humanos, crean una discriminación dentro de los pobladores, convertidos casi en unos prisioneros del gobierno. Queda demostrado que la libertad no existe en Cuba.