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La economía y la libertad

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Según informó el periódico Granma el pasado 30 de junio, en la reunión del Consejo de Ministros, el titular de Economía y Planificación, Ricardo Cabrisas, aseguró que el cumplimiento de la economía en el primer semestre “se comportó en correspondencia con lo planificado”.

Cabrisas, que también es Vicepresidente del Consejo de Ministros, puntualizó: “En aras de garantizar el cumplimiento del plan, se continúa trabajando en la adopción de medidas para garantizar las actividades priorizadas que aseguran la vitalidad de la economía”

Dijo Cabrisas que las principales producciones agrícolas reportan cumplimientos favorables, y en las viandas y hortalizas se sobre-cumple.

Si en las viandas y hortalizas se sobrecumple, ¿por qué la malanga hay que pagarla a precios tan abusivos? ¿Por qué son tan elevados los precios de las hortalizas?

¿Cuál es la razón para que se siembre una variedad de boniato, que cuando se pela, más de las tres cuartas partes están dañadas y no sirven?

El ministro informó que los planes de leche y carne vacuna no se cumplen.

Antes de 1959 había casi una cabeza de ganado por habitante. Ahora hay varios habitantes por cabeza de ganado.

Han transcurrido más de 58 años. ¿Hasta cuándo hay que seguir careciendo de alimentos tan imprescindibles, como la carne y la leche, por el mal manejo de la ganadería? ¿Hasta cuándo los cubanos de a pie no podrán comer, aunque sea una vez en el mes, un pedazo de carne? ¿Cuándo, al levantarse, podrán tomar un vaso de leche?

En lo que respecta al transporte, Cabrisas solo hizo mención del ferroviario.

Desde que el Estado se hizo cargo del transporte hay un gran caos. Sin embargo, los dueños de camiones y autos construidos en los años 40 y 50 hacen que funcionen eficientemente.

¿Acaso no es suficiente todos los años perdidos con un transporte que funciona de manera pésima?

Respecto a la producción de azúcar, da pena. Éramos los mayores productores de azúcar y actualmente a duras penas se logra rebasar los dos millones de toneladas en una zafra. Para decirlo en buen cubano: cuesta Dios y ayuda.

El pasado 27 de junio se hizo un gran descubrimiento. En la primera página del periódico Granma apareció el titular “¡La riqueza del azúcar!” para informar de la asistencia de Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista, a la apertura del congreso sobre la caña y sus derivados.

Cuando desactivaron gran parte de la industria azucarera cubana no pensaron en la riqueza que ahora mencionan con tanta euforia los directivos de AZCUBA.

¿Qué puede esperarse de un sistema que afirma que quisiera cambiar todo lo que deba ser cambiado y que lamentablemente, casi todo lo que ha cambiado ha sido para peor?

El Consejo de Ministros aprobó modificaciones a la política para la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas.

Varios de los actuales integrantes del Consejo de Ministros y otros que ya no están: son los máximos responsables de que de las 3 361000 hectáreas expropiadas por la Ley de Reforma Agraria, 1 917 000 hectáreas (el 63,9 % de esas tierras) permanecieran ociosas. Entre el año 2008 y septiembre de 2016, esa millonaria cifra improductiva de tierras ha sido entregada a personas en usufructo y así han sido salvadas del latifundio estatal.

Inicialmente el tiempo del usufructo había sido de diez años. Ahora lo amplían a 20, pues saben que si las tierras regresan al estado se convertirán en ociosas nuevamente.

Las decisiones sobre las tierras ociosas, así como sobre los trabajadores por cuenta propia, son aplicadas a regaña dientes por quienes deciden y proclaman que los cubanos no pueden atesorar riquezas ni propiedades. Saben que el estatismo es un fracaso, pero lamentablemente, como siempre, ponen su poder por encima del bienestar nacional.

En un país donde los ciudadanos no pueden atesorar riquezas, solo habrá lo que hemos conseguido tener en más de medio siglo: miseria.

La burocracia estatal es incapaz e ineficiente, genera el clientelismo y generaliza la corrupción.

Mientras no se acometan los cambios imprescindibles, la solución no estará en los Congresos del Partido Comunista, ni en los Plenos de su Comité Central, ni en las reuniones del Consejo de Ministros, o en las reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Tampoco en las llamadas elecciones, mientras siga vigente la actual Ley Electoral.

Antes de 1959, Cuba estaba entre los primeros países del Hemisferio Occidental, a pesar de que era necesario erradicar injusticias, principalmente en los campos, y acabar con la corrupción gubernamental.

El apóstol de la independencia, José Martí, dijo: “El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la haya”.

 

La Constitución cubana, la Ley Electoral, la Ley de Inversión Extranjera, las medidas excluyentes en centros de trabajos y estudios, la prohibición a los cubanos de acumular propiedades y riquezas, han generado y generan falta de libertad. Ello, y la pobreza agobiante, obliga a los cubanos a huir del país.