Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

La asamblea de las gallinas

Fábula real actualizada

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

La granja avícola estaba compuesta por 59 grandes polleras, donde en cada una había no menos de 1000 aves. El cacareo incesante era ensordecedor. Un alboroto inusual se había desatado desde el anuncio de una asamblea convocada por el gallo presidente, lo cual al parecer no presagiaba nada bueno. Esta era la opinión que se escuchaba por todas las instalaciones del lugar.

Como la cifra de ejemplares a participar era abrumadora y no existía el espacio para concentrarlas, se determinó por el consejo director de estos alados, escoger una representación de asistentes por cada albergue, siempre con el sumo cuidado de que participaran aquellos animales más incondicionales al máximo representante.

Llegó el momento fijado y apareció el gallo líder, seguido de las siempre indiscutibles 10 o 12 gallinas que presentaban una ilimitada actitud de sumisión al jefe, y la indispensable escolta que lo acompañaba constantemente para su seguridad. La figura representativa caminó hacia la tribuna con acostumbrada prepotencia, actitud a la cual tenía acostumbrada a toda su grey. Así se mantuvo en una pose de mando durante varios minutos para ratificar su animalidad dirigente.

La algarabía cesó en esos instantes, pero un coro surgido dentro del grupo de las gallinas asistentes, prorrumpió en una letanía que decía: “Viva la revolución de las aves”. “Viva nuestra figura principal”. Ante estas exclamaciones, el gallo dirigente ensanchó aún más su pecho y atronó el espacio con un fuerte quiquiriquí, para demostrar no solamente su potencia de cacareo, sino también el desmedido orgullo que sentía por ser el que más mandaba y era obedecido por la gran masa avícola.

A continuación, seguido por sus guardianes, subió a la tribuna y se colocó ante aquella masa elegida para comenzar en su jerga el discurso que traía preparado. Una gallina que se hallaba en el lugar, se dirigió hacia una compañera que estaba a su lado y le comentó en susurro: “que será lo que se trae este arrogante debajo del ala ahora”. “Por supuesto no esperes nada favorable”.

Para ratificar su posición de superioridad, realizó el característico gesto con sus ojos y su pico que demostraban la satisfacción que sentía y manifestar su orgullo desmedido al ser el mayor dignatario de esta fauna tan especial.

Con su cloqueo, el cual elevaba o disminuía según el efecto que deseaba trasmitir a sus escuchas, comenzó a exponer el tema de dicha reunión: Compañeras; nos encontramos aquí en esta asamblea para tratar un asunto de la mayor importancia sobre nuestra economía y el desarrollo nacional. Formamos una parte bien sustancial en este proceso y no podemos permitirnos un fracaso. No es un secreto que la producción de posturas ha disminuido grandemente. En estos instantes la población humana que recibe nuestros beneficios se queja, pues solamente recibe la cuota básica mensual de huevos al eliminarse la venta liberada. Esto trae serios trastornos alimenticios para las personas de esta nación en que nos encontramos.

Nosotros, (y aquí remachó la palabra con concepto colectivista) producto del bloqueo y la falta de moneda convertible por parte del gobierno revolucionario que nos atiende, nos resulta imposible adquirir en el exterior el pienso que necesitamos para alimentarnos y elevar nuestra producción, ya no se puede aumentar más la deuda externa al adquirir nuevos créditos para comprar más forraje. Por tanto hay que lograr como sea una superproducción de huevos, los cuales son el salvavidas que mantiene a toda la población del país.

En el mismo tono continuó: esta dificultad puede ser pasajera o demorar un buen tiempo, pero hay que solucionarla. La cantidad de posturas tiene que llegar a cifras que no solamente satisfagan la demanda nacional, sino que es necesario que podamos abastecer a otros países hermanos del Tercer Mundo, que sufren hambre producto del colonialismo y rapiña imperialista.

Hubo cuatro y cinco integrantes de la comitiva, las cuales tuvieron la osadía de manifestar de forma abierta su descontento con las ideas del gallo mandón, al expresar: “y como vamos a lograr esa enorme cantidad”.

El gallo cabecilla de esa tropa avícola quedó medio estupefacto ante tamaña desobediencia, pues él nunca había permitido que lo contradijeran, pero enseguida con sus penetrantes ojos lanzó una mirada llena de rabia y furor hacia aquellas atrevidas que lo desafiaban. Entonces realizó un breve gesto hacia sus escoltas, quienes de inmediato se lanzaron contra las protestantes que fueron sacadas del lugar de forma inmediata.

Algunas aves concentradas manifestaron en forma casi inaudible: “Esas van directas para el matadero”. Esta frase se confirmó al concluir el espectáculo, cuando las vieron colgadas por las patas en espera del verdugo.

El orador recuperó su compostura y prosiguió como si nada hubiera pasado. Con su típica charlatanería dijo: Tendremos que alimentarnos como sea y si tenemos que comer…. Aquí hubo una ligera pausa y un silencio absoluto mantuvo en vilo a todas las presentes, pero reanudó… basura, tierra o lo que encontremos, lo haremos, pero el plan propuesto se cumplirá.

Al terminar la disertación cada cual volvió para su jaula con una angustia sin igual. Basta decir que desde ese día la moral de las ponedoras está en el piso, la apatía y la tristeza invaden el amplio recinto. El futuro que presagian resulta más que negro y la opinión general es que a ese paso todas morirán a manos del carnicero o por inanición.

El gallo dirigente no ha visto afectada su cuota de alimentos, al contrario para él aumentó. Ya comenzó un programa de viajes a otros destinos para incitar a todas las gallinas del país a cumplir con el plan. Cuando se encuentra en la granja realiza exhortaciones a las más cada vez enflaquecidas aves incitándolas a realizar las metas y compromisos.

El pueblo mientras tanto, se mantiene a la espera del milagro. Ahora que además está escaso de pan por la falta de harina, reza para que de algún lugar llegue el dinero necesario, el cual permitirá adquirir el alimento de los animales. Esto conllevará a volver a tener el huevo redentor, pero el futuro con funestos presagios, no abriga ninguna esperanza.