Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

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Irrevocable no, solo insoportable

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- La edición sabatina del rotativo oficialista Juventud Rebelde exhibió en su primera plana una llamada dirigida a hundir aún más en la depresión y la desesperanza al pueblo de la Isla. En ella podía leerse: SOCIALISMO IRREVOCABLE. Para ajustar a la verdad de las expectativas nacionales vendría mejor haber destacado: SOCIALISMO INSOPORTABLE.

En la clausura del IX Congreso de la oficialista y servil UPEC, el sucesor designado para posar de presidente de la nación cubana, aunque no haya sido escogido ni electo por voluntad popular, Miguel Díaz-Canel, intentó nuevamente desacreditar a la prensa nacional independiente, a la que acusó de recibir dinero del exterior. Quien esto hace, vive una vida opulenta sin mérito alguno para ello y sin aportar con su trabajo cosa alguna que lo avale, en idénticas condiciones que el resto de la corte castrista. Una cosa es recibir a modo de ayuda para sobrevivir un poco de dinero que desviar los recursos de toda una nación para bunkerizar zonas residenciales en que cada casa dispone de uno o dos automóviles, dos o tres splits de aire acondicionado y otras comodidades vedadas al resto de la población.

Pero no en todo mintió, cuando presentó a la prensa oficial como defensora del sistema castro-fascista y dijo que, junto al Partido Comunista, “viene de una misma raíz”, no mintió. Ambas provienen de la misma podredumbre que en su momento nuestro apóstol, José Martí denunció como los peligros que portan las fantasías oníricas de Karl Marx Y Federico Engels. Fantasías fracasadas en cada lugar en que lograron empoderarse. Las ideas socialistas promueven la soberbia y la rabia disimulada de los cleptócratas ambiciosos, que para levantarse en el mundo, se fingen honestos, para tener hombros sobre los que alzarse, como frenéticos defensores de los desamparados, siendo en realidad los más feroces explotadores de todos los tiempos, por estos conocidos.

Entre las tonterías que habló el sucesor designado, dijo que la Política de Comunicación Social aprobada por el régimen define la comunicación como recurso estratégico de la élite del Estado y el Gobierno, y el carácter restringido de los servicios de radiodifusión y comunicación. Reconoció solo dos tipos de propiedad para los medios de comunicación masiva, la estatal y la social. Esta última, la controlada y dirigida por ellos. No por gusto son totalitarios y enemigos en esencia del ejercicio de todos los derechos y libertades civiles reconocidas.

Los cubanos no podemos elegir a nuestros gobernantes. El Partido Comunista de Cuba (PCC) o Patronato de Corrupción Continua, desde su fundación no ha mostrado resultados positivos ni políticos, ni económicos ni sociales. No ha respetado derechos ni libertades y no ha dado pasos para garantizar el ejercicio de los derechos consagrados por la Organización de Naciones Unidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Declaración violada por el régimen castro fascista en todo su articulado.

Mientras el autoritarismo de dictaduras no totalitarias busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en público, el totalitarismo castro-fascista, busca no solo acallar sino extirpar formas de pensamiento opuestas. Se hace a través del adoctrinamiento y la remodelación de la mentalidad cultural. Para lograr este fin, se hace necesario borrar a la prensa nacional independiente y a todos los que opten por ser honrados, por pensar y hablar sin hipocresía.

En Cuba todo trata de la concentración de poder en un grupo muy reducido, en un partido único que en su momento condujo al culto a la personalidad del felizmente difunto líder histórico del desastre nacional. Se justificó la actuación política mediante una doctrina global que se manifestó en todas las esferas de la vida. Tanto en la economía, cultura, familia, religión. Todo sostenido con el empleo sistemático del terror, por medio de la policía Seguridad del Estado (DSE) para eliminar a la disidencia u oposición. Por esto y solo por esto, el llamado socialismo como se pretende sea visto el castro fascismo gobernante en Cuba, es solo y nada más insoportable. Lo es, para quienes no viven en Miramar, Nuevo Vedado, Siboney, Atabey y otros espacios consagrados a la castro burguesía de la opulencia y el privilegio.