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Hay que decir no a la constitución que se nos encima

Lo más sensato que deben hacer los movimientos opositores, todos, en vez de redactar nuevos documentos y declaraciones, es llamar a votar por el no

Luis Cino Álvarez, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Ya está a la venta, por valor de un peso, en los estanquillos de prensa, el tabloide de treinta y tantas páginas con el Anteproyecto de Constitución, confeccionado por una comisión presidida por el general Raúl Castro y que fue  presentado recientemente a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

La gente compra el tabloide, pero son pocos los que lo leen con detenimiento. Unos porque no lo entienden, con tantas contradicciones y ambigüedades como tiene; otros porque no les interesa, no creen en su palabrería. Al final, las hojas de los tabloides, como las del Granma y todos los demás periódicos, serán aprovechados para envolver la basura o para sustituir al papel higiénico, que es caro, en moneda convertible, y escasea.

La nueva Constitución, que en lo fundamental no difiere demasiado de la otra, deberá ser analizada en asambleas que tendrán lugar entre agosto y noviembre, que casualmente, son los meses del natalicio y el fallecimiento, respectivamente, de Fidel Castro.

En esas asambleas, en los centros de trabajo o de estudio, en los barrios, los que asistan, en su mayoría, lo harán para no señalarse, para no tener problemas, por si acaso…Pero, aburridos, pondrán poca atención a lo que allí se plantee. Estarán prestos a aplaudir cuando termine la reunión, y regresar a sus casas para seguir su vida, que sigue igual, desconsoladoramente igual, y con tendencia a empeorar.

Luego, habrá un referendo, dicen que para que los cubanos decidan si aprueban o no la nueva constitución. Y la mayoría acudirá a votar, aunque votar no sea obligatorio, por lo mismo que acudieron a las asambleas, y a las circenses votaciones para elegir a los delegados del Poder Popular: para no señalarse y no tener problemas. Y aunque no les interese, y piensen que la nueva constitución es una maniobra más del régimen, una  payasada que nada va a resolver ni a mejorar sus vidas, “la misma mierda”, como escucho decir a muchos, votarán por el sí, para salir de eso… Así, por inercia, con su apática resignación de siempre, la manada silenciosa contribuirá a reforzar el nudo de  la soga que llevamos al cuello.

Será una pena que desaprovechen la oportunidad de retar a los mandamases y votar por el no a una constitución que excluye a todo el que no comulgue con los intereses del régimen, en lugar de la constitución que necesitamos, inclusiva, pluralista, democrática, que garantice el estado de derecho.

Ese referendo será la oportunidad que tenemos de decir no a todo lo que debió ser cambiado en la Constitución y no lo fue: no al papel del Partido Comunista como “fuerza rectora de la sociedad”, no al carácter irrevocable del socialismo, no a las limitaciones a los derechos universalmente reconocidos para que no atenten contra “los fines de la sociedad socialista”.

Lo más sensato que deben hacer los movimientos opositores, todos, en vez de redactar nuevos documentos y declaraciones, es llamar a votar por el no.

En ese referendo, todos los que nos oponemos al régimen y que habitualmente no acudimos a la farsa de las votaciones, para variar, debemos acudir y votar por el no. Esa es la forma de hacernos sentir.

¿Valdrá de algo? No sé, y disculpen si peco de ingenuo, pero al menos no se la pondremos fácil a los mandamases, ahora que quieren posar de democráticos. Que no suceda como en 1976, cuando nos impusieron la constitución neo-estalinista que ahora remaquillaron. Que tengan que romperse la cabeza en idear trampas y manipulaciones  dignas de una novela de Saramago. Y obviamente, ellos, tan burdos, tan chambones, cegados por su prepotencia, no tienen ni un ápice del talento y la imaginación del gran  escritor portugués.