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¿Fue negativa la influencia de Estados Unidos en Cuba?

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- La pasada semana, en un trabajo titulado “La soberanía de Cuba y las relaciones con Estados Unidos”, me referí someramente lo alcanzado en materia de saneamiento durante la ocupación norteamericana y lo que esto representó a favor de las víctimas de las secuelas genocidas de la Reconcentración.

Sobre la Reconcentración quiero profundizar un poco más.

El 21 de octubre de 1896, el general Valeriano Weyler dictó su” Bando de Reconcentración”, que decía en su primer artículo: “Todos los habitantes en los campos o fuera de la línea de fortificación de los poblados, se reconcentrarán en el término de 8 días en los pueblos ocupados por las tropas. Será considerado rebelde y juzgado como tal, todo individuo que transcurrido ese plazo se encuentre en despoblado”.

El motivo principal de esta medida era sembrar el terror entre los cubanos y aislar a los insurrectos de la población civil.

Los resultados fueron pavorosos. Los reconcentrados detrás de alambradas en los pueblos, faltos de comida y medicinas, sufrieron el embate de las enfermedades. Ocurrió una mortandad en gran escala entre la población. Al cabo de pocos meses, el saldo en vidas, principalmente niños y mujeres, se elevó a 400,000.

Un editorial de una revista de la época señalaba: “No hay lugar del occidente de la isla de Cuba, que no presencie estos horrores dignos de que una pluma los relate”.

En regiones como Güines, Santiago de las Vegas, Jaruco, era espeluznante la cantidad de fallecidos.

¿Qué hubiera sido de la población cubana de no haber existido el saneamiento durante la ocupación norteamericana?

Casi 120 años después, tras más de 58 años de régimen totalitario, la falta de higiene y la insalubridad reinan en Cuba, especialmente en La Habana. Enfermedades erradicadas en el siglo pasado, hoy nos afectan

Si según la propaganda oficialista, antes de 1959, todo era tan malo, ¿cómo fue posible que la población cubana creciera, de 1,5 millón que había en 1898, a más de 6 millones en 1958?

Comparemos el crecimiento poblacional en número similar de años transcurridos (58). Había 6,4 millones de habitantes en 1959 en Cuba. Actualmente estamos muy por debajo de los 12 millones de habitantes. Y de ellos, si pudieran, se marcharía del país un apreciable número.

Hoy, las mujeres no quieren parir y somos una población envejecida.

¿Con esta situación podrá ser halagüeño el futuro de Cuba?

Martí nos enseñó que “es rica una nación que cuenta con muchos pequeños propietarios”

El régimen castrista, que privilegia a los extranjeros, prohíbe a los cubanos acumular propiedades y riquezas.

En 1913 ocurrió un hecho que probablemente muchos cubanos no conozcan. Ese año en La Habana, se instalaron teléfonos completamente automáticos, dos años antes de que los mismos fueran instalados en Nueva York. Eso se debió a que cuando una compañía telefónica norteamericana le propuso al gobierno de Cuba que estableciera las comunicaciones telefónicas automáticas de discado directo -eran a través de centrales o cuadros de operadoras- el gobierno cubano, al aceptar la propuesta, puso como condición que tenían que ser “los teléfonos más modernos que existieran”. Y así fue: hasta entonces, el sistema de discado directo solo se había estrenado en la ciudad de Filadelfia.

En pleno siglo XXI, hace menos de diez años que los cubanos fueron autorizados a tener teléfonos móviles y aun no tienen Internet en sus hogares.

¡Los autos Ford corrieron en Cuba en los primeros años del siglo pasado, solo un poco después que en los Estados Unidos!

En la Cuba de hoy, la mayoría de los cubanos no tienen automóviles.

Podemos concluir que la influencia de Estados Unidos en Cuba no fue tan negativa como la pinta la propaganda castrista.