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Empleados sin derechos de una finca muy mal administrada

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

El Cerro, la Habana.- Nuevamente quiero dedicar parte de mi tiempo a volver sobre algunas de las partes de la intervención de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez frente a altos cuadros del Partido Comunista de Cuba (PCC), hace varios meses, en las que arremetió contra la oposición interna, los periodistas independientes y el incipiente sector privado.

En aquella intervención, Díaz-Canel, que aún no había sido designado presidente, pero se sabía que lo sería, dejó claro que se seguiría el mismo camino que hasta ahora.

Por ese camino se ha ido con una ideología excluyente, como si la patria perteneciera solo a los revolucionarios y socialistas.

Díaz-Canel muestra un rechazo visceral a La Habana de los años cincuenta, como si esa década no hubiera sido la época más floreciente y próspera que ha conocido Cuba, con independencia del cuartelazo del 10 de marzo de 1952.

En 1951, Fidel Castro penetró en una propiedad del presidente de la República Carlos Prío Socarras y posteriormente le acusó públicamente de corrupción. En la prensa de aquel tiempo, que era libre, publicó un escrito titulado: “¡Yo acuso al Presidente Prío de llevar al país a la ruina!”.

En aquel tiempo, la prensa era libre. No existía la censura que Díaz-Canel pretende mantener.

Señor Díaz-Canel, los cubanos éramos felices en nuestro país.

Resulta muy curioso el rechazo de Díaz-Canel a La Habana de los años cincuenta.

La cúpula gobernante que usted, junto con otros privilegiados integra, ¿reside en la Esquina de Tejas, Alamar, cualquier otro barrio de edificios de micro-brigadas u otras construcciones posteriores a 1959, en los barrios con viviendas en pésimo estado de la actual Habana, puesta en ruinas por vuestra fracasada e incompetente gestión?

La mayoría de las residencias que habitan los personeros del régimen y sus familiares, fueron construidas antes de 1959 y pertenecían a los capitalistas y burgueses que el Señor Díaz-Canel y el régimen socialista que representa tanto desprecian.

Aseguró Díaz-Canel que si no hubiera dinero no habría oposición.

En Cuba, desde los primeros meses de 1959, con dinero o sin dinero, siempre hubo oposición al régimen. Siempre habrá oposición.

La dictadura castrista ha sido y continúa siendo lo peor que ha ocurrido en la historia de Cuba de los últimos 116 años.

No estar de acuerdo y oponerse a cualquier régimen es un derecho natural de las personas.

¡Hasta las parejas que duermen juntos y hacen el amor, en ocasiones viven alguna oposición entre sí!

Fidel Castro, los moncadistas el 26 de julio, los expedicionarios del Granma, los rebeldes de la Sierra Maestra, ¿hicieron su revolución sin dinero?

Me pregunto, ¿quién financió aquel acto terrorista conocido como “la noche de las 100 bombas en La Habana”?

Fulgencio Batista era un dictador, pero Cuba no era gobernada como una finca. Se respetaron los derechos de propiedad, y en esas propiedades, Batista y sus hombres no podían hacer lo que les viniera en ganas, como ocurrió con posterioridad a 1959 y más aún, luego de la llamada Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968.

Los cubanos que antes de 1959 disfrutaban de buena posición económica, los ricos, los millonarios, son hoy odiados por quienes viven como nuevos ricos, sin permitir a otros disfrutar de las riquezas de una Cuba que debería ser de todos los cubanos. Pues bien, aquellos cubanos, con sus dineros, contribuyeron al triunfo de aquel ideal revolucionario de justicia, que el sistema impuesto malogró.

Respecto a la afirmación de Díaz-Canel de que cuando no haya dinero, no habrá oposición ni periodistas independientes, una respuesta necesaria.

En Cuba, dentro de la oposición y el periodismo independiente, en la actualidad, hay buenos ejemplos que demuestran lo contrario.

Solo me referiré a los periodistas independientes de Primavera Digital, como reconocimiento de un ejemplo muy digno de todos los que colaboran y colaboraron desde hace más de cuatro años sin recibir un centavo por ello. Especialmente, el equipo de dirección, que ha mantenido este medio sin apoyos ni financiamiento alguno desde hace cuatro años. Aunque a ellos, por su humildad, les moleste que los mencione.

Primavera Digital, donde no se acepta la censura y quiero dejar constancia de esto, hace cuatro años, no recibe ayudas para nada, de nadie. Pero se publica cada semana, no ha dejado una de contribuir con información veraz y mensajes de aliento y esperanza, para quienes luchan de manera desigual contra el régimen totalitario.

Primavera Digital no pide y no se queja. Los integrantes de su equipo de dirección calladamente resisten y soportan no tener en muchas ocasiones, con qué sacar la miserable cuota racionada de alimentos impuesta a los cubanos por el régimen.

Los que aparentan o dicen ser “fieles defensores de la revolución y el socialismo”, ¿quiénes son? Son esos que residen en mansiones opulentas de barrios exclusivos, segregados para el resto de la población. Cuentan además, tanto para ellos como para los suyos, con automóviles modernos y climatizados. Esos son los reales asalariados y mercenarios de un régimen militar totalitario y dinástico. Les pagan sus servicios con todo lo que articula la vida opulenta que viven, por encima del resto de los cubanos. ¿Cuántos de ellos serían capaces, en aras de sus ideas, de carecer durante cuatro años de lo mínimo imprescindible, como el equipo de redacción de Primavera Digital y sus colaboradores?

¿Qué derecho puede amparar a quienes ejercen el poder, con represión, ofensas, maltratos, asesinatos y abusos para además tratarnos como si fuéramos empleados sin ningún tipo de derecho, de la finca particular, por ellos tan mal administrada?