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¿Elecciones así? ¡Solo en Cuba!

Jorge Prieto Varona, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Solo en Cuba se pueden dar unas elecciones generales como las que habrá próximamente.

No se sabe a ciencia cierta quién puede ser el aspirante a la presidencia. Miguel Díaz-Canel parece será el sucesor. Ya es el primer vicepresidente. Fue ascendido cuasi sorpresivamente por el propio presidente Raúl Castro, quien también sorpresivamente ha asegurado e insistido en varias ocasiones que no se va a reelegir.

A Díaz-Canel no le tocaba ser el sucesor. No es del clan histórico, no tiene méritos ni sangre fría para aniquilar discordantes.

Nació en abril del 1960, cuando la revolución cumplía poco más de un año. Se fraguó como dirigente en medio de las escaseces de los tiempos post-soviéticos. En el año 1993 de segundo de la Juventud Comunista a nivel nacional pasó a primer secretario del Partido Comunista en Villa Clara, una provincia a 338 kilómetros de La Habana. En aquellos tiempos, lejos de las intrigas de la corte, se le podía ver trasladarse en bicicleta, imbuido en la cotidianidad de la gente de su jurisdicción. Se mostraba desafiante al promover la no bien vista música rock y los espectáculos de travestismo en El Mejunje.

Es natural que se especule, motivado por el hermetismo de los medios, que no acaban de ventilar las directrices de sucesión.

¿Por qué escogieron a Díaz-Canel que es considerado por muchos una elección rara y hasta extravagante?

Algunos analistas aseguran que se temió nombrar a alguien de la veteranía guerrillera porque aun gravitan en los salones del Comité Central los hedores reminiscentes provocados por lo ocurrido en la Unión Soviética en los años 80, cuando la guadaña segó en tres años a tres presidentes, y llegó Gorbachov, que sepultó para siempre el socialismo real en Europa del Este e hizo tambalear al régimen cubano.

Pero si así se pensara, o piensa Raúl Castro, que no quepa la menor duda de que es él quien va a nombrar el próximo al bate (nunca un término beisbolero estuvo mejor usado en política) que lo más conveniente para la sostenibilidad del socialismo es nombrar a alguien poco curtido, entonces uno se pregunta por qué no nombró, como se esperaba, a uno de la nobleza hereditaria, su propio hijo, el general Alejandro o su hija Mariela, que podría suavizar tantos años de patriarcado feroz, o cualquier otro pariente.

Tal vez por alguna misteriosa razón no se quisiera un sucesor de su mismo linaje, quizá para atenuar la presión de generales y doctores.

Díaz-Canel suena desafinado y absurdo. Es cierto que no quedan presidenciables de la generación de “seremos como el Che”: Luis Orlando Domínguez, Robertico Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Otto Rivero, Vicki, etc. Todos fueron defenestrados, relegados.

Díaz-Canel no es militar, lo fue pero ya no lo es.

Siempre se sospechó que habría un militar para la sustitución. Un cuartelazo siempre nos ha tenido en vilo. Ese temor está fundamentado en que el inmenso aparato castrense de Raúl Castro lo invade todo, organizaciones, organismos y empresas. Los militares controlan más del 60% de toda la economía nacional. Por cierto, la corporación GAESA está bajo el dominio de un ex-yerno de Raúl Castro, el general Luis Alberto Rodríguez, el ex de su hija Débora, y que los versados consideran, dado su inmenso poder, es uno de los vice.

A propósito, otra en contra de Díaz-Canel es que no tiene vínculo filial con los Castro, no al menos abiertamente.

La conjetura que sigue es totalmente respetuosa, solo trato de hallar, con presunciones de toda índole, la probable proyección del futuro gobierno. ¿Y si una de esas habladurías calumniosas y despectivas que andan por ahí fuera cierta? ¿Y si por una casualidad Díaz-Canel, quien se da un aire al actor estadounidense Richard Gere, llevara realmente en su alma la bayamesa?

Esos gobiernos constituidos de avenencias poco ortodoxas, generalmente levantan sordos recelos entre camaradas y parientes, que se desatan cuando el soporte falla.

¿El soporte estará fallando? ¿Por qué Raúl Castro se retira así como así?

Se retira sea por la causa que fuere, por el reloj de la vida, porque no padece la megalomanía y obsesión por el poder que padecía patológicamente su hermano o por el más angelical y sublime de los motivos, pasar a la historia como el que devolvió a su pueblo la libertad.

Puede ser que ahora esté demorando la transición con Díaz-Canel, solo para no tener que responder por las víctimas de todos estos años de despotismo.

Si finalmente Miguel Díaz-Canel llega al poder, le espera la perdurabilidad represiva, probablemente bajo la custodia del poderoso general Alejandro Castro, Jefe de la dirección de Información y Análisis. Para asuntos sociales, probablemente Mariela Castro sea compulsada a que no se limite a defender solo los derechos de la comunidad LGTBI. Y para implementar los Lineamientos Económicos, casi de seguro le ayudará a interpretarlos estrictamente el ex yerno de Raúl Castro, el general Luis Alberto Rodríguez.

Puede que a Díaz-Canel le resulte difícil hasta escoger su propia cuadrilla de guardaespaldas.

Todavía me parece irreal que alguien que no lleve el apellido Castro, nacido de padres humildes, en una provincia del centro del país, y que montaba bicicleta sin bochorno, reine en el feudo vitalicio de los Castro.