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El Registro Civil en Cuba funciona aún como en el Siglo XIX

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- Ayer me vi forzado a asistir a la sede del Registro Civil del Municipio Cerro en la calle Magnolia, La Habana. Fui a buscar un Certificado de Defunción de mi recientemente fallecido hermano para poder actualizar algunos documentos y darle de baja en la famosa Libreta de Abastecimientos donde aún aparece como vivo y residente. Cosa de locos.

En Cuba cuando una persona fallece, el familiar quien acude a la funeraria más próxima o más conveniente tiene que portar un Certificado de Defunción redactado, firmado y acuñado por un doctor que usted ha tenido que ir a buscar al policlínico más cercano, pero ese no le sirve a la burocracia. Ese lo tiene que dejar, junto al carné de identidad del fallecido, en la oficina de la funeraria o no recibe el servicio.

La empleada de esta de inmediato reporta al SUIN (Sistema Único de Información Nacional controlado y dirigido por los militares del Minint) sobre el deceso y el eficiente registro oficial-militar toma nota.

Las Honras Fúnebres en esta isla son gratuitas en gran parte, por ello los ataúdes son todos idénticos de malos que casi se desarman en los pequeños traslados de la funeraria al auto, y del auto a la tumba. Los enterramientos se hacen colectivos (comunistas como en los taxis boteros o ruteros) en tumbas en serie sin identificar y colocan la estiba hasta cuatro muertos de altura. Esto sucede si usted no tiene panteones antiguos con espacios disponibles que soy hoy muy escasos.

Si por otra parte usted desea que cremen a su familiar, tendrá que pagar una alta suma y esperar a ver si consigue turno en alguno de los escasos crematorios disponibles. Me han dicho, no lo he comprobado, pero visto personalmente lo de arriba… que en los crematorios, para ahorrar esperan a que se reúnan cuatro o cinco cuerpos y los incineran a todos juntos. Después le entregarán a usted la correspondiente urna, pues ceniza por ceniza es lo mismo, piensan, aunque no se lo dicen, claro.

Otra cosa es el Registro Civil. La señora de la funeraria me entregó una tarjetita con algunos datos y me informó que debería asistir dentro de medio mes al Registro Civil para solicitar el segundo Certificado de Defunción con el cual probaría legalmente que mi hermano está realmente muerto.

Al asistir para llevar a cabo la solicitud en la Institución tuve que hacer una cola de tres horas a pleno sol y me informaron, entregándome un pedacito de papel-comprobante, que retornara una semana después. Eso hice y después de otras tres horas al sol nuevamente, esta vez por la tarde, cuando llego a la lentísima y única ventanilla de entrega, veo a la señora rebuscar e intuyo que algo pasa, como de costumbre.

En Cuba el trato con la burocracia es muy enervante, lento, engorroso, enrevesado, absurdo, ilógico y usted tiene que ir asumiendo y predispuesto a tener que realizar numerosas visitas a diversos lugares para lograr algún avance hacia lo que se propone legalmente.

Si usted cree que exagero con los calificativos de arriba, le ilustro. La señora de la ventanilla me indica que pase a la oficina tres dentro del local. Eso hago y me atiende una joven que revisa varios libros abiertos sobre su mesa y al final me dice que mi certificado no se puede emitir pues falta la naturalidad (textual).

La joven debe de haber visto mi cara de ignorancia ante tal palabra a mi juicio muy fuera de su contexto habitual y me indica que los nuevos carnés de identidad emitidos por el Minint no traen la Naturalidad como sí lo hacían los anteriores que están siendo retirados. Aún debía tener cara de bobo incomprendiente pues me explica más y me dice que la naturalidad es el lugar donde uno nace. Natural de… Vaya pal carajo.

Le digo de dónde procede mi familia entera, pero ella dice que eso no es suficiente, que debo volver y solicitar una Certificación de Nacimiento oficial de mi hermano en esta misma oficina.

Ya comienzo a insultarme y a tomar presión. Así que retornar a hacer una cola de tres horas al sol, solicitar, volver a lo mismo para recoger la Certificación de Nacimiento con la naturalidad. Retornar una vez más para solicitar entonces el Certificado de Defunción ya natural y ¡VOLVER! una sexta vez para recogerlo de igual manera. Decir absurdo es poco.

Ya mi conversación con aquellas funcionarias iba tomando cariz de escándalo cuando los decibeles de mi encabronamiento iban en aumento. Les pregunto por qué ellos, como institución estatal oficial, no le piden al Minint todos los datos que ellos poseen y la administradora, que se había acercado ante mí ya escándalo, me dice que ellos no pueden hacer eso, que debo ser yo personalmente.

Cuando miro a mi alrededor veo colérico que no existe ni una computadora a mano, ni una impresora y todos los registros están siendo manuscritos. Incluso los Certificados que entregan salen escritos a mano, como en el siglo 19. Increíble. Les dije que yo era un periodista independiente y que iba a escribir sobre esto. Probablemente ni siquiera sepan allí qué significa esta palabra independiente.

Ninguna se inmutó mientras la jefa salió tras de mi colérica persona a continuar explicando e invitándome a entrar a su oficina para conversar, a lo cual me negué y le pedí que me explicara allí, en la calle, en medio del ahora atento tumulto, para que todos conocieran de este defecto burocrático por el cual seguramente iban a sufrir muchos de quienes estaban presentes en las colas.

Esto lleva así años pues el propagandizado nuevo carné de identidad se está cambiando desde hace ese tiempo sin que nadie se haya ocupado de solucionar estos pequeños detalles como la falta de datos y de comunicaciones entre las instituciones legales del Estado que hacen sufrir a la población innecesariamente.

Y me pregunto ¿Acaso el Sistema Único de Información Nacional (SUIN) controlado por los milicos del Minint solo sirve para el control, la vigilancia y la represión? ¿Por qué no pueden servir la nutrida información que recolectan sobre cada persona, proveer a instituciones civiles del Estado para facilitarles la vida a los ciudadanos?

Después que salí de allí y aún hoy persiste en mi mente la pregunta de para qué carajos hará falta saber el lugar de nacimiento de alguien que ha muerto. ¿Qué importa la naturalidad cuando lo que se certifica es el fallecimiento? Ah, pero estamos en Cuba y aquí cualquier absurdo es posible.

A lo mejor en su país usted tiene otra historia, o si vive o vivió en la Cuba de hoy sabrá a qué me refiero. He escuchado que Canel quiere hacer un gobierno online y viendo esto me pregunto ¿Será verdad? ¿Para cuándo?