Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

El desafío de reparar la vivienda

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Hace unos días, el vecino de los bajos de mi apartamento vino a requerirme por las filtraciones que sufre, producto del mal estado en que se encuentran mis redes sanitarias.

No es la primera vez que sucede un incidente así. El edificio que habitamos, construido en 1957, nunca ha recibido una reparación general.

Mi vecino tiene toda la razón, pero no puedo solucionar el problema. Como jubilado, percibo $270 pesos (el equivalente a menos de 11 dólares) y las piezas y los materiales que necesitaría para una reparación parcial del baño y la cocina, costarían no menos de unos 12 000 pesos, equivalentes a 500 dólares. ¿De dónde saco ese dinero?

Como se supone, está establecido, que casos como el mío, reciban un subsidio de la Dirección Municipal de la Vivienda, me personé en dicha institución hace unos días, para solicitar la inspección del arquitecto de la comunidad y que valorase el monto de la reparación y los gastos en mano de obra de la misma. La respuesta fue decepcionante: los subsidios están suspendidos hasta nuevo aviso.

Otra variante que existe para obtener el dinero necesario para las reparaciones es por medio de un crédito bancario. Para recibirlo, debo tener un fiador que gane mayor salario que yo, pero además debo tener un estipendio mensual más elevado que el que percibo. Como no poseo estos requisitos, estoy invalidado para acogerme a esta modalidad.

Adquirir los materiales de construcción que se comercializan en los llamados rastros es una verdadera odisea. El déficit de insumos en estos sitios, que el estado suministra de manera esporádica, genera la especulación por parte de los trabajadores del lugar y los revendedores que merodean por estos sitios, quienes acaparan la mercancía cuando llega, lo cual eleva de forma notable el costo de su adquisición.

Comprar en las tiendas de divisa estos artículos es imposible para la mayoría de la población. Solamente las personas que reciben remesas del exterior, y los que tienen negocios con cierta prosperidad o altos ingresos salariales, se pueden permitir la adquisición de estos productos en las llamadas “shoppings”.

El Estado rebajó en un 50% el precio de los materiales de construcción para las personas cuyas viviendas fueron afectadas por el huracán Irma, pero aun así resultan caros.

Después de tener congelada la venta de materiales de la construcción por muchos años, el gobierno decidió venderlos, pero sin facilitar la mano de obra, que por ser escasa, tiene un costo aún más elevado que el de los insumos necesarios.

El abandono al cual han estado sometidos muchísimos inmuebles durante décadas hace que el estado de la mayoría de las viviendas sea deplorable.

El estado cubano ha dedicado una buena cantidad del presupuesto nacional a inversiones en entidades sociales y públicas, pero se despreocupó de las viviendas, incluso de los edificios construidos por las micro-brigadas.

El tema de mantenimiento de los inmuebles es otro de los muchos problemas que pesan sobre la población. Esta situación es agravada por las limitaciones económicas. Es una asignatura pendiente de resolver por las autoridades. ¿Cuándo tendremos una respuesta positiva? Eso está por ver. Es posible que dentro de un tiempo no muy lejano, tengamos un país hecho de ruinas.