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Desventajas de vivir en una zona congelada

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- En Cuba, oficialmente se denomina “zonas congeladas” o “zonas especiales” a ciertos territorios sin una demarcación visible señalada, donde el gobierno determina quienes pueden vivir.

Por lo general, los moradores de las zonas congeladas son funcionarios y personas confiables al gobierno que gozan del privilegio de habitar en estos sitios. Habitan en casas confortables, protegidos por un sistema de seguridad policial. En cierta forma, son el equivalente cubano de los condominios.

Yo, por derecho de antigüedad y herencia familiar, sin ser miembro de la élite, vivo en una de estas zonas congeladas, en un edificio cerca de la Plaza de la Revolución, lo cual me trae más problemas que beneficios.

Como no soy confiable -nunca me han considerado así, por ser hijo de un policía del anterior régimen-, me encuentro vigilado las 24 horas del día por vecinos que son informantes del Ministerio del Interior. Desde que me hice periodista independiente esta vigilancia se ha hecho más estrecha, lo cual hace que viva bajo una tensión permanente.

Otra desventaja es que en estas zonas congeladas no hay muchos establecimientos comerciales cercanos, pues se supone que sus habitantes tienen vehículos para trasladarse a cualquier lugar, y por tanto, no es preciso que tengan a su alrededor tiendas en cualquiera de las dos monedas que circulan.

El asunto del transporte público es también una incomodidad más. Por regla general, la cantidad de rutas de ómnibus que circulan por estos repartos es muy escasa o nula. Esto obliga a los residentes de dichas zonas que no tienen carro a caminar largas distancias para llegar a las avenidas por las cuales transitan las guaguas.

Si usted vive en una zona congelada, llevar a vivir con usted a un miembro de su familia, aunque usted sea el propietario de la casa, requiere de rigurosos trámites.

Hace varios años vino de visita mi yerno, que es italiano, y al tercer día se presentaron dos oficiales del MININT y le comunicaron que tenía que registrar su estancia en Inmigración y Extranjería, además de pagar un impuesto. Por supuesto, mi yerno no regresó más a Cuba.

Los moradores de las zonas congeladas se consideran a sí mismo como privilegiados, por lo cual casi no establecen relaciones sociales con el resto de sus vecinos, excepto con los de su clase. Los demás somos para ellos algo como los intocables de la India.

En el edificio donde vivo hace 55 años hay vecinos a los que casi no conozco: lo más que logro, a veces, es intercambiar un saludo respetuoso cuando nos encontramos en la escalera.

Hay zonas congeladas con categorías más exclusivas que otras. Comparemos el reparto Kholy, en Nuevo Vedado, donde viven dirigentes de mediano rango y sus familias, además de las personas que habitan en algunos edificios de microbrigadas, que por supuesto son “confiables”, con el reparto Siboney (los otrora Biltmore y Country Club), donde está Punto Cero, donde residió el Comandante en jefe y su prole, vive Raúl Castro con los suyos, y poseen mansiones los principales ministros y sus más fieles seguidores.

El acceso a este lugar es prohibido en su totalidad. Sus entradas se encuentran bajo custodia militar permanente. Las lujosas residencias abarcan hasta media manzana y cuentan con piscinas, canchas para deportes y otras comodidades.

En esta zona, en la etapa republicana, vivían las personas que poseían las más grandes fortunas del país. Luego del triunfo de la revolución unos ricos fueron suplantados por otros nuevos que tampoco quieren codearse con la plebe.

¿Será esa es la igualdad social que cacarean?