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Decreto 349, más control sobre artistas e intelectuales

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- El día 7 de diciembre del 2018 compareció en nuestra infortunada Mesa Redonda de la televisión oficial el Ministro de Cultura (el calificativo por ser un espacio oficial el cual en sus más de dos décadas de emisión nunca ha dedicado uno solo de sus minutos a criticar algún error de nuestro ejecutivo) junto a algunos de sus funcionarios subordinados. Moderaba el show como casi siempre Randy Alonso. El tema fundamental de información y argumentación fue el Decreto 349.

Este Decreto Gubernamental trata sobre ejercer mucho mayor control sobre las producciones de este sector intelectual el cual en todas las naciones de este planeta son quienes generan las ideas frescas, las nuevas tendencias, modas, estados de opinión, etc. Son quienes, junto a científicos e inventores, pueden influir decisivamente en la dirección que toman las masas en todos los sectores desde la agricultura hasta la política. Nuestro gobierno lo sabe, por eso dedica tantos esfuerzos a su manejo en lo posible.

Esto último es literalmente quimérico. Se puede ejercer todo tipo de presión, censuras, amenazas, sobornos disfrazados o no (con cargos, autos, etc), pero quienes han acumulado la suficiente cultura, experiencia de vida, ejercitado el discernimiento sin detenerse en las apariencias, nunca va a ser controlado, aunque puedan forzarlo a callarse circunstancialmente. Primero que todo deseo llamar la atención de que en la hora y media de duración del programa, ninguno de los explicadores se refirió a que la principal censura que existe en esta nación es de carácter político. Ese es el objetivo fundamental de este decreto. Nadie tocó el tema. Al día siguiente (sábado 8-12-18. 10am) se realizaría un foro debate en Internet con la Pagina Web Cubadebate donde quien estuviera interesado podría exponer sus opiniones sobre el tema del decreto. La variable política tampoco se tocó en el Foro. Además en Cuba quienes tienen el tiempo, el saldo adecuado, los medios como los ordenadores y el acceso a Internet, son en su inmensa mayoría funcionarios del gobierno o estudiantes universitarios, en especial de la UCI, quienes tienen que estar por fuerza de acuerdo con los postulados oficiales o no tendrán carrera, ni medios, ni puestos de trabajo.

Por ejemplo: Esta autor quien les habla no puede sentarse en una sala de navegación, o algún descampado de WiFi, a participar en este debate pues una hora de acceso me cuesta un doceavo de mi salario mensual total: Un Cuc, o 25 Cup. Es decir, que al mes, utilizando absolutamente todo mi salario, solo podría conectarme doce horas. Imposible, por lo cual espero que este comentario les llegue por las vías habituales.

Segundo: El decreto ataca los resultados, no las causas. Intenta con su redacción y las normas subsiguientes, silenciar a lo que nosotros mismos hemos creado, lo que hemos permitido y generado con nuestra desidia y permisibilidad ciudadana. Debo aclarar que a este autor no le agradan las bocinas ambulantes de las cuales soy víctima diaria, no le agradan los nuevos ritmos como el Reguetón, el infame Trapp, o todo aquello que ofende a la sensibilidad de una ser humano medianamente educado. Son ya numerosos los textos y los seudo músicos que me hacen sonrojar de vergüenza y desagrado cuando los escucho involuntariamente.

Pero todo ello es el resultado de una muy deciente educación por décadas, del uso de absolutamente todos los medios y los aparatos estatales para forzar una propaganda política y generar un comportamiento adecuado y aceptativo en las masas lo que transforma importantes recursos como la televisión, entre todos los otros, en insufrible gasto del tiempo y electricidad casi siempre, lo cual abrió mercado para el famoso Paquete Semanal que se vende hoy profusamente, a pesar de. Ello sazonado con un estrés de vida muy elevado para el cubano que pone primero la necesidad de supervivencia y después la ley del más fuerte en la existencia cotidiana en nuestras calles. Estas, entre otras muchas otras, son las fuentes de lo que tenemos hoy. Causas que debíamos estar atacando desde incluso antes de la llegada de aquellos televisores-maestros en los noventa (insensibles y sordos) con la simple medida de llevar los salarios de los maestros y profesores a niveles racionales y atractivos.

Este autor que les habla fue agredido por un tumulto (iniciado por los directivos del lugar y agentes de la Seguridad) y detenido por siete horas cuando regalaba sus cuentos impresos en la Sala de Pabexpo durante una exposición y les aseguro que en ellos no había nada de pornografía, violencia, o algo que agrediera la sensibilidad de las personas, solo tal vez las visiones políticas incorrectas.

Después de casi cuarenta años de generar literatura y de obtener 21 premios literarios locales e internacionales, no puedo ni acercarme a las casas editoriales cubanas. Dos de mis libros (de e-MARO) están gratuitos en freeditorial.com/es Usted puede comprobar. Para eso es el decreto 349, para ejercer un control que no tiene por qué existir.

En primer lugar no tiene ni que existir el propio Ministerio de Cultura, al no ser más que un instrumento de control y de propaganda a favor del gobierno que lo genera, lo mantiene y lo financia a un altísimo costo, el cual muy bien podía invertirse en mejorar el plato de comida de los de a pie. Otro claro ejemplo: El Festival de música Rock Rotilla fue generado casi espontáneamente por un grupo de entusiastas privados y se hizo tan famoso que llamó la atención de las autoridades cubanas que lo secuestró y destruyó posteriormente cuando comenzaba a ser como un Woodstock cubano o más o menos. Existe un detallado documental realizado por los directivos de entonces y por Antonio Rodiles sobre este secuestro que se llama Ni Rojo, Ni Verde, Azul. El Festival de Cine Pobre de Gibara creado espontáneamente por directores aficionados independientes a donde llegaban filmes que nunca tendrían acceso a las grandes pantallas, tiene hoy otro nombre y es financiado por el gobierno. De esto se trata, de que un reducido grupo de funcionarios en el poder decidan qué podemos ver, generar o disfrutar dentro de esta isla en términos culturales.

Al final el pueblo se busca otras vías, como el ya mencionado Paquete o los estudios de grabaciones informales donde se originan estas infaustas producciones, y continuará generando lo que les parezca bien aunque sea pésimo, pues más de cuarenta años de muy mala educación sostenida y de desastre nacional no se eliminan con un decreto ni con cincuenta.