Cubanálisis - El Think-Tank

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 DESDE EL CAIMÁN

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De periodistas ciudadanos a periodistas milicianos, siempre dependientes

Primavera Digital en Cuba

La Habana, Cuba.- Lo que para muchos por acá no sorprendió a nadie, quizás por el siempre ancho y ajeno mundo exterior haya sorprendido a alguno: Periodismo de Barrio, La Joven Cuba y El Toque rechazan de forma categórica la iniciativa de Trump para fomentar internet en Cuba. Afirman que esto puede dañar la credibilidad y la imagen de independencia de los medios alternativos’ y dijeron que no quieren “relacionarse con el enemigo”.

Bueno sería que esos que han pasado de ‘periodistas ciudadanos’ a periodistas milicianos, sepan que quien ama a Cuba y a su libertad no puede menos que ser enemigo del castro-fascismo gobernante.

Pero, por supuesto, debe haber una comprensión y una tolerancia para todo esto. Quienes les promovieron y les colocaron en el pedestal mediático que ocupan, merecen gestos y pronunciamientos de este carácter. No ha sido poco lo que por ellos se ha hecho, desde las tierras del imperio desde donde todo o casi todo, se hace posible.

Lo que nunca afirmaron fue ser independientes. Entonces, como dependientes y ciudadanos periodistas, su última conducta les coloca en el sitial que les consolidará en la muy merecida posición que ostentan: la que posibilita viajar y hasta ser galardonados, siempre avalados por los habilitados desde Cuba hacia el resto del mundo para avalar.

Desde sus toques y su periodismo de barrio parecen estar conscientes de que los medios de prensa independientes hechos desde Cuba constituyen riesgos reales para quienes se atreven. Que vivir en Cuba a salvo de riesgos, es algo imposible. Que les fusilarán mediáticamente y al menos, tendrán esa suerte. A otros no les fusilarán mediáticamente porque el régimen no les extenderá la partida de nacimiento que alguien con su mandato y aprobación les facilitó desde el exterior.

Por citar ejemplos, para este medio, ‘Primavera Digital-Primavera en Cuba’, solo hubo una mención hace años, hecha en el diario Granma sobre “un periódico contrarrevolucionario hecho en Suecia”. Granma pasó por alto que en ese momento se hacía y hoy se hace en Cuba, como espacio sin censuras para todos los cubanos.

Limitar o coartar la libertad de información, expresión, asociación, reunión o cualquier otra libertad o derecho reconocido, limitar el acceso y términos de acceso a Internet, sale fuera de las prerrogativas de cualquier gobierno o poder constituido. Entonces, las protestas y asonadas del régimen contra el acceso a Internet, sin su control o su permiso, son inadmisibles.

Hasta debían agradecer el gesto que distiende el tan cacareado embargo y les aporta, incluso a ellos, la oportunidad de compartir un espacio en condiciones de igualdad con toda la ciudadanía. Quizás les molesta tanta igualdad, como las dificultades para restringir, reprimir y coartar que esto conlleva.

Las medidas de Trump son esperadas por la mayoría del pueblo con alegría. Voces que se han acreditado desde el coraje ciudadano como las de miembros de la organización de la sociedad civil contestataria Estado de SATS, del Foro por los Derechos y Libertades, pusieron en marcha una campaña que busca, con la ayuda de Estados Unidos, que el régimen castro-fascista no consiga que los residentes en la isla se vean privados del libre acceso a Internet.

Más allá de periodistas ciudadanos o periodistas milicianos dependientes, en Cuba queda coraje y vergüenza ciudadana. Mujeres como Berta Soler, Marta Beatriz Roque y María Cristina Labrada, hombres que no han perdido a cambio de viajes, premios y distinciones la estatura moral, como Ángel Moya, los valientes en las prisiones de la Isla y los periodistas que no han dejado de lado su condición de independientes, ganada en los años noventa del pasado siglo XX, seguirán afirmados en marcar pautas Cuba adentro. Así ha sido y así será, lo quiera o no la eficiente y profesional Inteligencia castrista desde los Estados Unidos, Europa y el resto del mundo.