Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Díaz Canel enfrenta su primera gran crisis de gobierno

Julio Aleaga Pesant, en Primavera Digital

El Vedado, La Habana.- En la barriada de Lawton, las Damas de Blanco no pudieron salir a misa, en el enésimo domingo de represión sobre las valientes mujeres.  No es caso aislado. Un científico fue encarcelado por un supuesto desacato, y dos judíos ortodoxos de visita en la isla fueron detenidos en un operativo de la policía política, recordando el drama de Alan Gross.  El cambio de presidente no implica hasta ahora mayores libertades para los ciudadanos, sin embargo no todo está tan estático como parece. Un repaso a los medios de comunicación oficiales en el primer mes del nuevo presidente indica, parafraseando a Shakespeare, en Hamlet, “no todo está podrido en el reino de Dinamarca”.

Gestión de crisis

Desde su asunción como presidente de los Consejos de Estado y Ministros, Miguel Díaz Canel, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y jefe supremo de los organismos armados, plantó su primera batalla a los medios de comunicación oficiales, marcados por el oscurantismo y el secreto.  Abrió aunque solo fuera parcialmente, las reuniones de gobierno a los medios. Estos demoraron solo 12 horas en informar sobre el evento.  Un mal chiste en el mundo libre, pero para la realidad  cubana, un paso.  Otro elemento en su imagen fue el desenfado en el vestir, eliminando para él y su seguridad personal, el uniforme militar, tan propio a sus antecesores.

El momento trascendente de un mandato recién comenzado, llegó el viernes 18 de mayo sobre el mediodía, cuando un Boeing 737, volando de la Habana a Holguín, cayó a tierra.  En el suceso perdió la vida un centenar de personas, convirtiéndose en el segundo mayor desastre aéreo del país de todos los tiempos.  Fue la oportunidad para el flamante mandatario. La aprovecho y marcó la diferencia con su antecesor.  En esa coyuntura mostró capacidad de liderazgo, derroche de energía, capacidad de convocatoria, apertura de información, y un comportamiento proactivo. Buscó legitimidad en la eficiencia. A falta de la legitimidad democrática y de la histórica, de la que se valieron los ex dictadores cubanos Fulgencio Batista y Fidel Castro.

Gracias a la distancia entre las oficinas del mandatario y el lugar del siniestro, menos de 30 kilómetros, Díaz Canel visitó la zona de desastre, media hora después de producirse.  A partir de ese momento, se puso al frente de las acciones de rescate y salvamento. Visitó los distintos puntos donde se desarrollaron las diferentes acciones (zona de calamidad, Hospital Calixto García, Centro de Medicina Legal y el hotel donde fueron recibidos los familiares de las víctimas (en su mayoría provenientes del oriente de la isla).

Esta actitud marcó una diferencia radical con su antecesor, Raúl Castro, que hace ocho meses, al pasar Huracán Irma y devastar más de la mitad del país, no visitó a los afectados.

El nuevo estilo de trabajo puso a los burócratas del gobierno en función de las acciones de rescate y salvamento, así como de apoyo a las víctimas y familiares. “Tuvieron que mover el esqueleto”, dijo Gonzáles Febles, Director del semanario independiente Primavera Digital.  “Desde Torres Iribar, primer secretario comunista en la provincia de Holguín, hasta el inepto Coronel Adel Yzquierdo (ministro de Transporte, y responsable principal de la crisis actual de los servicios de transporte aéreos y aeroportuarios), todos los involucrados hicieron presencia en los lugares, donde la tragedia y sus funciones se entrelazaban”, señaló el periodista.

“Pero no solo ahí.  Explicaron ante las cámaras de televisión, los micrófonos de radio y los bolígrafos de la prensa escrita, que hacían para solucionar la crisis. Dieron una imagen de “transparencia”, que llamó la atención de la población. Muy acostumbrada al secretismo y la manipulación de sus antecesores”.  Concluyó.

Lo ocurrido este fin de semana en La Habana, y por repercusión en todo el país, habla de que el enfoque del presidente, pudiera estar en la búsqueda de legitimidad a partir de la eficiencia, ante la ausencia de la democrática, tan necesaria, así como la histórica elemento de valor para sus antecesores.  Si así fuere, se podrían esperar nuevas reformas.

Coda:

Sebastián Piñera en Chile, Mijaíl Gorbachov en Rusia, George W. Bush en Estados Unidos se enfrentaron a grandes crisis por accidentes, o incidentes, poco después de asumir sus mandatos. La forma de resolverlos marcó en su momento el estado de opinión de los gobernados y del mundo. El ruso enfrentó al accidente nuclear de Chernobil (1986), el chileno al derrumbe de la Mina San José (2010), el norteamericano el derribo de las Torres Gemelas por terroristas (2001).  Para todos y en diferentes niveles, estos incidentes sirvieron para lanzar plataformas de políticas públicas, tanto hacia lo interno, como hacia el área internacional. Propiciaron la legitimidad, en base a sus acciones.

¿Harán las autoridades un sondeo entre la población, para evaluar la actuación de las autoridades durante la crisis?  Si se hace, será un dato interesante.