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Díaz Canel: ¿Bastará la buena imagen?

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- La amplitud de la cobertura informativa sobre el trágico accidente aéreo del pasado viernes 18 de mayo en La Habana, constituye un hecho inusual en los medios de comunicación cubanos. De otros desastres de aviación anteriores no dieron tantas explicaciones, pero este sí contó con profusión de detalles: imágenes del desastre, entrevistas a familiares y amigos de las víctimas, los partes médicos sobre las sobrevivientes y el trabajo desplegado por Medicina Legal para identificar a los fallecidos.

Se escuchan comentarios y opiniones de la población en todos los sitios con bastante frecuencia. Algunos son especulaciones sobre las posibles causas del accidente, pero lo que destacaron los medios fue el dolor y la solidaridad de la población ante la magnitud de la catástrofe, algo que el gobierno aprovecha para su propaganda.

Se destacó la presencia del nuevo presidente del Consejo de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presente en los diferentes lugares de los hechos, atendiendo de forma personal a los familiares de las víctimas, impartiendo órdenes a los funcionarios encargados de realizar las investigaciones correspondientes.

Díaz Canel trata de ser el centro, lo cual es una buena fórmula para realzar su ejecutividad.

Se explota la imagen física del mandatario para promover su personalidad. El rostro agraciado, alta estatura y modo de conducirse, crea por momentos un paralelo con el desaparecido Comandante en Jefe, lo que proporciona la apariencia de estabilidad.

El lamentable accidente aéreo sirvió como anillo al dedo para incrementar la imagen política de cambios proyectada por el régimen desde la presidencia de Raúl Castro: se intenta demostrar a la población que Díaz-Canel es diligente, y por tanto, capaz de satisfacer el anhelo popular tan esperado sobre mejoras de la situación económico-social.

La otra cara de la moneda será ver si este nuevo personaje impuesto por las altas esferas, logrará revertir el deterioro cada vez más acentuado en el país.

Una de las preocupaciones generales es el gran desabastecimiento de productos básicos de toda índole y la constante subida de precios de todas las mercancías, tanto en los centros estatales como en los particulares.

El problema de la vivienda sigue latente. Aunque existe un ligero incremento en la construcción de nuevas edificaciones, el amplio deterioro de los inmuebles existentes, debido a la falta de mantenimiento, es enorme, y por tanto se agudiza el asunto.

Sumémosle la escasez de los materiales de construcción, el alto costo que adquieren por la especulación de revendedores, además del elevado precio que cobran los constructores por la mano de obra, lo que hace casi imposible su obtención para personas de bajos ingresos, por lo cual no pueden reparar ni siquiera por sus propios medios sus hogares.

El tema de los servicios es un asunto más que reiterado; el transporte, la falta de piezas de repuesto, la mala atención que brindan los empleados, la falta de respuestas adecuadas y un sinfín de otras dificultades se suman al malestar general.

El turismo no es una fuente de ingresos que ayude a reflotar a este Titanic que se hunde cada vez más, por alto que toque la orquesta, pues una buena parte del dinero obtenido hay que gastarlo en comprar los insumos necesarios inexistentes en el país, para así dar una atención correcta a los visitantes. No basta tener una empleomanía calificada pero sin recursos.

La solución estaría en la inversión extranjera, pero la fama de “malapagas” y las trabas impuestas por nuestras leyes tan proteccionistas, lejos de atraer empresas con capitales que deseen hacer negocios, las ahuyentan y quienes ya invirtieron se retiran. Si sumamos que a los cubanos que radican en el exterior no se les permite invertir en su país de origen, la cosa resulta peor.

La gran incertidumbre que reina en la población sobre un mejor futuro se resume en dos palabras: ¿cómo y cuándo? Este horizonte se vislumbra cada vez más lejano.

¿Cómo actuará el nuevo presidente? De acuerdo a sus declaraciones hechas en múltiples ocasiones, la línea es mantener el fracasado sistema castro-socialista. Las perspectivas entonces son negras y sin “tierra a la vista”.

Una cosa es la imagen y otra la eficiencia. Por tales derroteros nunca llegaremos a la prosperidad.