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Cuba, del colonialismo español al neocolonialismo hispanocastrista

Hoy en Cuba los derechos políticos son autorizados o denegados por el castrismo, que manda como un Capitán General en tiempos del colonialismo español

Alberto Méndez Castelló, en Cubanet

LAS TUNAS, Cuba.-  El presidente del Gobierno español Pedro Sánchez estuvo de visita en Cuba, acompañado de empresarios de su país, y en ese contexto, a decir de José Martí, un “cubano colonial” dijo:

“España no debe perder Cuba por segunda vez”.

Según el cubano-colonial, España perdió Cuba en 1898 cuando, “en vez de otorgarle la soberanía al pueblo cubano, como debió ser, se la cedió a EEUU”.

Vamos a ver: España no “cedió” la soberanía de Cuba a Estados Unidos. España perdió la guerra hispano-cubano-americano frente a los ejércitos de Cuba y Estados Unidos y esa derrota, costosísima en vidas y haciendas para el pueblo español y cubano, en una historia de larga data, puso punto final al colonialismo de España en Cuba.

Sólo un cubano-colonial puede creer que España “perdió Cuba en 1898”. España perdió de hecho y de derecho la credibilidad de imperio colonial en 1824, en las batallas de Junín y Ayacucho, frente a las fuerzas rebeldes de Bolívar y de Sucre.

Cuba fue la última nación de América en liberarse del colonialismo español. Obsérvese que escribí nación y no país; aunque sinónimos, país me recuerda la tierra en que nací, mientras nación, tiene textura, olor, sabor, sonido e imagen intima, propia.

En el Diccionario Hispano Americano, Gumersindo de Azcarate dice de nación: “un conjunto de personas que, hablando una misma lengua, se acomodan a las mismas costumbres, y se hallan dotados de las mismas cualidades morales, que las diferencias de otros grupos de igual naturaleza”.

Noah Webster conceptúa así el término nación: “un cuerpo popular (a body of people) que habita un mismo país o está constituido bajo un mismo soberano o gobierno”.

Durante 387 años de gobierno colonial, de 1511 a 1898, los soberanos españoles enviaron 128 gobernadores a Cuba. Esas cifras dan un promedio de sólo unos tres años de mando por gobernador.

Y convengamos que la permanencia en el cargo de los gobernadores no obedecía a un acto de democracia de los reyes de España, sino de eficacia en el mando táctico-estratégico, lo que hoy se conoce como Dirección Operativa.

Pero en honor a la verdad las primitivas atribuciones de los Capitanes Generales en Cuba eran bien escasas. En Hacienda la autoridad corría a cargo de un intendente (de moda ahora en Cuba), y ese intendente procedía con independencia del Capitán General.

Todavía en 1792, creada la Junta de Fomento, con autoridad en Agricultura, Comercio, Industrias y Obras Públicas, el Capitán General la presidía sin más atribuciones que la exposición de los asuntos a tratarse y proceder a su votación, en la que no poseía más que un voto en la Junta.

Cierto es: asentado el absolutismo en España en 1823, también el absolutismo se arrellanó a sus anchas en Cuba. El Real Decreto de 26 de noviembre de 1867 clasifica y recopila las facultades del Capitán General en Cuba, en sus manos quedaron concentrados el Gobierno y la Administración de la… “siempre fiel isla de Cuba”.

Los derechos políticos no estaban ni reconocidos ni declarados, dependían del Capitán General que, previa censura de un funcionario de su Secretaría, autorizaba o denegaba según su personalísimo criterio las reuniones y sociedades no mercantiles.

Y yo pregunto: ¿Hoy en Cuba los derechos políticos no son autorizados o denegados por el castro-comunismo-estalinista-fascista que manda en Cuba como un Capitán General en tiempos del colonialismo español?

Cubano-Colonial, no intente tapar el sol con el dedo meñique.

Y es verdad. Concluida la Guerra de los Diez Años (1868-1878), el colonialismo español implantó en Cuba el régimen que había implantado en Puerto Rico desde 1871:

Libertad de imprenta, de reunión, constitución de ayuntamientos, diputaciones provinciales, limitación a las facultades del Capitán General, formación de partidos políticos, elección de diputados y senadores con arreglo a la Ley Electoral de 28 de diciembre de 1878 adaptada a la Isla…

La Historia de Cuba no cabe en una trilogía e infinitamente menos en un artículo periodístico; baste decir, ajustado a Derecho, que, con el propósito de aplacar la sed libertaria de los cubanos, la Constitución Española de 1876 y las leyes civiles y políticas a ella complementarias, para su época, concedían a los cubanos muchísimos más derechos de los concedidos por el castro-comunismo-estalinista-fascista, en mayorazgo colonial en Cuba desde 1959 y hasta el día de hoy.

Aplicado ese estatus jurídico, incluso el Real Decreto de 25 de noviembre de 1897, que cumplirá ahora 121 años, estableciendo el régimen de autonomía colonial, los cubanos prosiguieron el combate, el fin no era la “autonomía”, sino la Libertad. ¿De cuál cesión de soberanía Made in USA habla el cubano-colonial?

Debe referirse el cubano-colonial a la entrega del almirante Cervera, cuando hecho prisionero por soldados del Ejército Libertador y transferido con otros 200 prisioneros de guerra al acorazado estadounidense Iowa, el almirante español dijo a los cubanos: “Seréis libres de España, pero esclavos de los yankees”.

En 56 años, siete meses y 11 días, desde Tomás Estrada Palma llegar a la presidencia el 20 de mayo de 1902, y hasta la huida de Fulgencio Batista la madrugada del 1ro de enero de 1959, Cuba tuvo 18 presidentes, entre ellos, dos dictadores.

El último presidente elegido por el voto ciudadano fue el Dr. Carlos Prío Socarrás. Llegó a la presidencia el 1ro de junio de 1948. Gobernó tres años, nueve meses y 10 días. Fue depuesto la madrugada del 10 de marzo de 1952 por el golpe de Estado del general Fulgencio Batista.

Ahora es útil preguntarse: ¿Puede existir una nación, donde, para ser tal deben existir multiplicidad de credos religiosos, políticos, culturales, estéticos, gobernada por un partido integrado por personas segregacionistas, que aúpan el comercio con extranjeros mientras aplastan la inversión de los ciudadanos nacionales…?

La respuesta es, sí, existe. Esa nación es Cuba, la última en independizarse del colonialismo español en 1898, transformada en pleno siglo 21 en neocolonialismo hispano-castrista, recién visitada por el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, para beneplácito de los empresarios de su país que, como no lo tuvieron en tiempos de la colonia, ahora en Cuba tienen las ventajas que no tienen los cubanos.