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Cuántos habitantes tiene La Habana

Jorge Luis González Suárez, en Primavera Digital

Plaza, La Habana.- Un gran acontecimiento celebraremos este año con la conmemoración del 5to centenario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana en el 1519. A propósito de este evento la 28 Feria Internacional del Libro en Cuba, vendió variados títulos dedicados a este suceso.

Dos libros me fueron llamativos. El primero “La Habana 500. Medio milenio de una ciudad” de Oscar Rodríguez Díaz y el segundo “La Habana. Ciudad Azul” de Rolando J. Rensoli Medina. Estos textos abarcan datos históricos, geográficos y de costumbres entre su contenido, aunque al analizarlos encontramos ciertas estadísticas contradictorias en su información.

Oscar Rodríguez en el capítulo titulado “Su población” refleja algunos datos emitidos por la Ocina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en el 2014, donde dice que en esa fecha existían en la capital 2 121 871 habitantes, que representaban el 18,88% de la población del país calculada en 11 283,3 millones de personas. La superficie de la provincia y ciudad a la vez reflejó la cifra de 728,2 km cuadrados, que por su número de residentes oficiales dio una densidad de población de 2 913, 8 habitantes por km cuadrados sin contar con la abundante población flotante cercana al medio millón.

Por su parte Rolando Rensoli en la tercera edición actualizada de su libro coincide con exactitud en el número de personas residentes, pero señala que la ciudad tiene 730 km cuadrados. Si dividimos esta última cifra entre número de pobladores del territorio, obtendremos una densidad de 2 906,6 habitantes por km cuadrado.

Esta aparente pequeña diferencia entre uno y otro autor da la cantidad de 7,2 habitantes por km cuadrados menos, lo cual multiplicado por el número de pobladores representa una incompatibilidad 52 304,4 personas. Me pregunto; ¿A dónde fueron a carenar tanta gente no registrada en estas estadísticas?

Una primera edición del título (La Habana. Ciudad Azul; 2008) desglosa la población habanera entre autóctonos (1 501 368) e inmigrantes (702 242) según el censo del 2002. Ambas cifras dan una suma de 2 203 610 personas, pero en la tercera edición ya citada ofrece como dato 2 201 610 habitantes, por tanto tenemos una pequeña diferencia de 2000 personas perdidas sin saber al sitio que fueron a dar.

Otro asunto interesante está en la composición poblacional de inmigrantes internos. En su edición del 2008 en la página 149 señala que: “…De ellos el 47,43% procede de la región oriental, 25,78% de la central y el 25,78 de las provincias occidentales”, lo cual representa un 31,86%.

En la última edición del libro el autor omite números y aporta nada más que los % siguientes: “…68,45% de población nativa y un 31,55% de inmigrantes. Aunque estas cantidades son muy parecidas a las de Oscar Rodríguez, llama la atención como ambos prescinden de cifras.

Las matemáticas y las estadísticas son ciencias exactas, por tanto vale cuestionar ¿Por qué varían las referencias numéricas entre uno y otro investigador, si parten de un punto con el mismo origen?

Una comparación entre los aspectos señalados conduce a otras interrogantes en el tema. Si los datos emitidos en los dos textos son hasta el 31 de diciembre del 2014 y estamos en el 2019, ¿Dónde encontrar datos confiables para saber cuántos habitantes tiene la capital en la actualidad?

Los cubanos sabemos por experiencia como las autoridades gubernamentales manejan los números a su conveniencia. Los pocos elementos desactualizados extraídos de ambos libros reflejan divergencias. Entonces: ¿A quién le podemos creer?

La mayoría de la población carece de medios y autorización para acceder a los registros de estas instituciones estatales. Si llegamos a uno de estos sitios a preguntar es muy posible obtener una respuesta así: Eso es una información confidencial y no se le puede brindar.

Esta falta de documentación fidedigna lleva a cuestionarse la constante propaganda sobre el cumplimiento de los indicadores productivos y de eficiencia alcanzados en las diferentes ramas de los servicios la economía y la política. El caso más cercano lo tenemos en los resultados de la votación del pueblo para la aprobación de la nueva Constitución de la República de Cuba. ¿Podemos tener certeza de estos resultados?

Estos ejemplos y muchos más que podemos citar, sirven para dudar de la veracidad de las acciones de nuestros dirigentes políticos y de sus consignas socialistas. Producto de estas mentiras es que no encontramos verdaderas mejoras en el país y tenemos menos credibilidad para la inversión extranjera. A este paso nunca avanzaremos hacia una vida más próspera.