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Asediados por inspectores estatales

Jorge Bello Domínguez, en Primavera Digital

Güira de Melena, Artemisa.- En el artemiseño municipio Güira de Melena, pequeños comerciantes del sector cuentapropista son objeto de medidas coercitivas e irracionales ejecutadas por los inspectores populares estatales del Consejo de la Administración Municipal. Lo hacen por orientación -según alegan- del órgano legislativo provincial. Las medidas van encaminadas a la prohibición de la exhibición para la venta, en sus negocios, de las carnes crudas, a pesar de poseer estos emprendedores ciudadanos, la licencia legal que los acredita para el ejercicio de la actividad y pagar el correspondiente impuesto tributario al fisco.

Los afectados con las nuevas “regulaciones” pertenecen a los que se dedican a la venta de carne de cerdo y derivados, en domicilios convertidos en carnicerías privadas, cuyas licencias les acreditan como “Elaboradores Vendedores de Alimentos Cárnicos en domicilio” y cuyo funcionamiento marchaba de forma aceptable, hasta que a inicios de este año, la actividad que desempeñan, se viese afectada con la mencionada e irracional medida, que les crea una dificultad a los que se dedican a esta actividad mercantil.

Les obligan -de manera literal- a vender su mercancía de forma solapada, a pesar de que continúen el pago de la contribución tributaria. Así lo destacan varios de estos cuentapropistas güireños. Uno de los afectados por estas regulaciones responde al nombre de Julio Alberto Espinosa, vecino de la calle 96 entre 89 y 91, quien, junto a su hijo mayor, lleva varios años en la actividad de venta de carne de cerdo.

Esto es lo que refiere el cuentapropista: “A principios de enero de este año, se aparecieron en nuestro negocio dos señores que se identificaron como inspectores estatales del gobierno municipal, estos, luego de inspeccionar la documentación que nos faculta para el ejercicio de la actividad, nos informaron que estaba prohibido reflejar en la tablilla de los productos a la venta, lo relacionado con las partes del cerdo consideradas como carnes crudas, agregando que solo se podía reflejar en la misma las que son elaboradas y procesadas, como: los embutidos, las horneadas, etc..”

Continúa Julio y agregó: “Esto nos dejó perplejos, porque es irracional y absurda tal prohibición. Antes te multaban si llegaban y no tenías en la pizarra lo que ofertabas, ahora es lo contrario, te multan si lo muestras. Es en verdad ilógico, además, ¿cómo voy a desarrollar mi negocio si no muestro mi mercancía?, ¿acaso tengo que esconderme para vender por lo que legalmente pago al fisco?”.

Otro de los perjudicados se identifica como Pedro y mantiene un discreto negocio de venta de carne de cerdo y sus derivados en la calle 94 entre 83 y 81 del referido municipio. Nos comentó que los funcionarios de inspección llegaron a su domicilio a fines de diciembre pasado y sin mediar explicación le impusieron una multa de 1500 pesos moneda nacional (CUP), por tener puesto en la pizarra las partes del cerdo que tenía para la venta ese día.

Lo cual provocó una fuerte discusión con los funcionarios que terminó con la intervención de la policía y un acta de advertencia en su contra en la unidad policial donde fue conducido, por un supuesto delito de desacato y alteración del orden público. También, el agraviado manifestó que interpuso una reclamación a la Oficina de Inspección Estatal del Consejo de la Administración Municipal por la medida que en su contra se tomó de forma arbitraria.

Ahora tiene que comercializar su producto de manera solapada a pesar de seguir pagando el impuesto mensual al erario público. Según se conoció, esta modalidad referente a la venta de carnes crudas no se encuentra registrada dentro de las modalidades del cuentapropismo. Aun así, las autoridades de la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) y el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS) en Güira de Melena, han expedido licencias que avalan dicha actividad, cuyos ingresos han dejado a través de los años cuantiosas sumas a las arcas del Estado.

Estos emprendedores cubanos, a pesar de poseer licencia y de contar con documentación legalmente acreditada, han sido obligados a desempeñarse dentro de la ilegalidad, gracias al pensamiento involutivo de irracionales dirigentes y la burocracia reinante en el país.