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Algo sobre Derechos Humanos en esta pretendida Potencia Médica

Eduardo Martínez Rodríguez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- El día 4 de octubre del 2018 nuestra televisión cubana, canal Cubavisión, dedicó casi una hora, de sus tres de programación matutina informativa, en vivo para hablar sobre Derechos Humanos y el artículo 39 de la Propuesta para la Nueva Constitución. Trajeron a un señor aparentemente experto sobre el tema quien confirmaba o no o que le preguntaba el presentador y explicaba algunos aspectos sobre lo que se pretende calificar en Cuba como Derechos Humanos.

Hablaron mucho, pero en ningún momento tocaron el hecho de que en el párrafo 139 se dice que: “Los derechos y deberes reconocidos en esta Constitución se interpretan de conformidad con los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Cuba.” Pero no se habla absolutamente nada de que una buena cantidad de estos derechos signados por nuestro país en la ONU no están ratificados por el ejecutivo de nuestra nación. Es decir, que no se tienen en aplicación, no se tienen en cuenta. El Ejecutivo debería explicar en sus medios principales de prensa cuáles y por qué. Como decía, ahí está una de las trampas que siempre han esgrimido para engañar o confundir a la crédula población, la cual por lo general confía (a falta de otros recursos) al pie de la letra lo que se publica en los muy tendenciosos ultra propagandísticos medios cubanos.

Cuba es un claro ejemplo de lo que en su momento de esplendor fue la sociedad romana, pero sin el esplendor ni el poderío económico militar. Los ciudadanos tienen todos los derechos; los no ciudadanos, nada.

Los ciudadanos son los politicones que redactan las normas, reglas y leyes, los odiosos cuerpos militares y paramilitares quienes las hacen cumplir, los nuevos ricos y aquellos seguidores oportunistas y de corazón del Sistema Castriano. Los demás somos no personas, no ciudadanos, en especial aquellos quienes pensamos y actuamos políticamente incorrecto.

El Cenesex, una de las instituciones más modernas y tolerada a duras penas por el ejecutivo de esta nación, está por lograr algo que la mayoría de los cubanos pensábamos muy lejano como lo es la consideración de igualdad entre todos los seres humanos en términos de sexo u orientación sexual. Los homosexuales de Cuba siempre fueron muy agredidos por la policía y otros cuerpos represivos. Mariela Castro, líder del Cenesex, Hija del aún prominente Raúl Castro, acepta en su institución a toda persona por muy rara que sea o parezca, excepto a los homosexuales disidentes. Esa es la asignatura pendiente de Marielita. Pregúntenle a Wendy (hoy residente en Miami) el primer hombre transformado quirúrgicamente en mujer que se casó con otro hombre. Yoani Sánchez fue quien tuvo que apadrinar su boda, la primera de este tipo dentro de Cuba, porque el Cenesex no quiso hacerlo pues los novios ambos, son disidentes activos.

Otra parte de la sociedad que parece ser considerada por el ejecutivo gubernamental como basura incómoda son los ancianos cuando en unos años esta isla será una de las naciones más envejecidas del planeta, pues, como los salarios, las pensiones que les asignan a los jubilados son tan mínimas como unos diez usd al mes, lo cual no alcanza ni para lo más imprescindible para este tipo de persona, para nadie.

Otro sector son los enfermos terminales. Me acabo de enterar de la peor manera que a los aquejados de cáncer quienes necesiten inyectarse Morfina como analgésico final, pueden adquirirla con mucho requisito en las farmacias, pero que no se les suministra algodón, alcohol, ni las imprescindibles jeringas desechables de ningún tipo. No se venden en ninguna parte, en los consultorios tampoco hay y escasean mucho en los policlínicos ya más alejados a donde les sería imposible para una de estas personas en agonía trasladarse tres o cuatro veces al día para recibir sus salvadoras dosis de calma temporal. Alternativas como el medicamento Tramadol, el más fuerte que le sigue, hace meses que está en falta en esta nación. La aspirinas también escasean, solo hay, y no siempre, Duralginas para dolores ligeros.

Se les vende algo, y no siempre el set completo de estos productos, a los numerosísimos diabéticos. A los demás, que se salven… no, no se van a salvar, que se las manejen como puedan en esta pretendida potencia médica donde se respetan todos los derechos humanos, según los medios locales.