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Una visita, un discurso y un encuentro

Obama, si pasado unos años su política hacia Cuba no surtiese efecto, públicamente lo reconocerá y abogará por otra fórmula

José Daniel Ferrer García, en Cubanet

 (Palma Soriano, 29 de julio de 1970) activista pro derechos humanos cubano. Fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). En prisión desde 2003 hasta 2011, fue declarado prisionero de conciencia de la Primavera Negra de Cuba por Amnistía Internacional. Previamente fue un relevante Miembro del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela en Santiago de Cuba, y líder del mismo en Oriente, lo que le llevó a ser condenado.

LA HABANA, Cuba.- Desde que se anunció la visita a nuestra patria del presidente estadounidense Barack Obama, pensé que debía ir escribiendo sobre el tema y que debíamos ayudar al pueblo sin voz a expresar en las redes sociales su verdadero sentir sobre tan histórico acontecimiento. Y eso hicimos, explicamos en nuestras cuentas en Internet y mediante miles de impresos y audiovisuales dirigidos al cubano de a pie nuestra posición favorable a la visita y a la política hacia Cuba del mandatario norteamericano. En la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba) actuamos según nos lo dicta nuestra conciencia y sin olvidar el sentir de la mayoría de nuestro pueblo y del mundo civilizado.

Cuando apenas faltaban dos días para la llegada de Barack Obama me trasladé a La Habana y desde entonces hasta ahora no había podido sentarme a redactar ni siquiera una nota. Primero, y gracias a la visita del mandatario estadounidense, mucha prensa del mundo libre estuvo interesada en conocer sobre la realidad cubana, los presos políticos, la represión contra las Damas de Blanco y otros pacíficos defensores de los derechos humanos; segundo, antes, durante y después de la visita, el régimen castrista, asustado por el aumento del descontento popular y de las protestas públicas, incrementó la represión, y esto nos afecta y ocupa; y tercero, tuve que atender a decenas de activistas que me estuvieron visitando en nuestra sede en la Capital. No siempre puedo llegar a La Habana y a otras provincias, la policía política me detiene y regresa a mi ciudad muy a menudo.

El viernes 25 regresé a Santiago de Cuba y decenas de miembros de nuestra organización, colaboradores y simpatizantes me esperaban ansiosos. Querían conocer cómo había sido nuestra reunión con el carismático presidente de la nación que más admira nuestro pueblo. El sábado salí temprano con decenas de activistas de la UNPACU a reclamar la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos. Fuimos detenidos más de ciento cincuenta. Hay quienes erróneamente opinan que el incremento de la represión tiene que ver con el cambio de política del gobierno de EEUU hacía el régimen de los Castro, y no es así. La represión aumenta porque el descontento del pueblo y el activismo prodemocrático crecen. Ni la política de Obama ni la de nadie desde el exterior pone fin a la represión de la dictadura, a menos que sea con una invasión militar y esto ninguna persona de bien lo quiere. Solo el pueblo cubano puede poner fin a la tiranía, y la política y visita del presidente norteamericano nos ayudan en nuestra lucha.

De la visita muy poco queda por decir, mucho se ha dicho ya. Escuchando las opiniones de muchos compatriotas, la repercusión a nivel mundial y teniendo en cuenta el momento que vive nuestra patria, la resumiría como la más importante e impactante visita que hemos tenido en Cuba. A casi una semana, en un pueblo que consume casi todo su tiempo y energías en la lucha por la inmediata subsistencia, muchos buscan los videos sobre la conversación y el posterior encuentro de Obama con el popular personaje humorístico Pánfilo, sobre la reunión del presidente solidario con trece miembros de la oposición pacífica interna. Muchos comentan el nerviosismo y el ridículo de Raúl Castro ante la pregunta sobre los presos políticos que le hiciera un periodista de la CNN. La ya alta popularidad de Barack Obama en Cuba se multiplicó durante sus tres días en nuestra hospitalaria nación. En cambio, hasta los pocos verdaderos partidarios de Raúl Castro se sienten molestos por lo mal que lució.

El discurso estuvo a la altura de lo que esperaban millones de cubanos. Mujeres y hombres que estamos convencidos de que la democratización de nuestra patria es responsabilidad de los cubanos, pero que agradecemos siempre la solidaridad que es de vital importancia para los pueblos que luchan  por su libertad. Si otros políticos del mundo libre hiciesen algo parecido a lo hecho por Barack Obama durante su visita a Cuba, políticos de América Latina y Europa, el ánimo del pueblo cubano y sus esperanzas en un futuro mejor, fuesen muchísimo mayores. Un sicólogo amigo me dijo: “Un discurso inteligente, constructivo, solidario. Tocó el corazón de la mayoría de nuestro pueblo…”.

El encuentro que 13 miembros de la Sociedad Civil Independiente tuvimos con Barack Obama el martes 22, duró una hora y cuarenta y cinco minutos. Fue un gesto muy solidario para con quienes luchamos por una Cuba democrática, justa y próspera. Nos escuchó con mucho respeto y atención y pronunció sinceras palabras de elogio para quienes sufrimos constante represión y acoso por luchar por el respeto a todos los derechos humanos. Los invitados expresamos nuestros puntos de vista sobre su política hacia Cuba, sobre su visita y discurso y manifestamos nuestro agradecimiento por la invitación al encuentro. Tres de los presentes manifestaron sus críticas al proceso dado a conocer el 17 de diciembre de 2014 y el mandatario estadounidense con palabras cordiales y claras les explicó las razones que le llevaron a asumir su actual postura.

Me pareció muy sincero, además de muy bien informado de la realidad cubana, cuando dijo que si, pasados unos años veía que su actual política no había ayudado al pueblo cubano a llevar una mejor vida y a alcanzar su libertad, públicamente lo reconocería y abogaría por otra fórmula. Su actual política apenas tiene un año y tres meses, la anterior tenía más de medio siglo y los resultados no fueron los esperados.

Todos opinamos e hicimos recomendaciones, tanto el presidente Obama como su Secretario de Estado John Kerry prestaron mucha atención y tomaron notas. En mi caso, no quise pecar de ambicioso, ya bastante hace un presidente amigo de una nación amiga por nuestro pueblo y por su bienestar, por eso me limité a pedir que hagan todo cuanto puedan en este proceso que siguen con el régimen castrista para ayudar a los cubanos a conectarnos a Internet. También le pedí que luego que concluya su mandato no olvide que a noventa millas de su país hay un pueblo que necesita de buenos y solidarios amigos. Con su bien merecido prestigio puede influir sobre otros para que dirijan su mirada una que otras veces hacia Cuba y sean solidarios con el único pueblo bajo un sistema de partido único en el hemisferio.

Mis colegas le hablaron sobre la importancia de que se tenga presente también a los cubanos de la diáspora, que muchos ni siquiera pueden entrar de visita a su país. Se le entregó la lista actualizada de los presos políticos, escuchó de la situación de los afrocubanos y de grupos marginados por su orientación sexual. Se habló de los derechos humanos y de la represión contra mujeres y hombres pacíficos. Hablamos de intercambios entre ambos pueblos, de elecciones libres y del futuro. Fue, sin dudas, un encuentro inolvidable, como también su visita y su genial discurso. La dictadura comprende bien el alcance y el impacto de estas jornadas históricas, por eso los ataques y críticas de sus voceros.