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Una prensa servil y falaz

Rogelio Travieso, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- La complicidad informativa con intereses políticos del gobierno, engaños al pueblo, y al mundo, el culto a la personalidad de los máximos responsables de la tragedia de los cubanos marcan el ejercicio de un periodismo oficialista que no informa de manera imparcial. Un periodismo que responde al único poder, como comisarios políticos bajo el mando supremo y único del Partido-Estado-Gobierno.

Durante dos semanas me encuentro ocupado sobre algunas ideas, de José Martí referentes al Derecho y la Justicia.

En un tomo de las Obras Completas del más preclaro de los cubanos, hube de encontrar el recorte de un escrito del rotativo “Granma”. Fue como si los años no hubieran pasado. Había parte de un discurso, con la conocida retórica, de más de lo mismo. Encontré citas extraídas, donde aparecieron fragmentos de lo manifestado por el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) Julio García Luís, en el VIII Pleno de esa organización.

Estas son algunas entre otras citas:

Nunca como hoy hemos tenido mayores razones para cerrar filas junto a la Revolución, al Partido y a la dirección de Fidel, con plena conciencia de los problemas y los desafíos que encara el país, con cabal comprensión de los peligros que nos acechan, y también con un claro sentido de cuales son en estos momentos las prioridades del esfuerzo sin precedentes en que está enfrascado nuestro pueblo”.

Fueron discutidas igualmente, las tareas principales para este año, así como se informó de los pasos que se dan en Ciudad de la Habana para la venta de bicicletas a los profesionales del sector. -¡Da pena!-

En el centro de la atención del órgano de dirección de la UPEC, estuvo la situación del país: La entrada a la primera fase del Periodo Especial, y las tareas de la prensa en estas circunstancias y además, en el futuro ‘Periodo Especial’ que nunca termina para el pueblo.

El pleno estuvo de acuerdo en que no se trata de abandonar la política informativa trazada por la dirección del Partido y el Congreso de los periodistas en l986. Sino aplicarla en la práctica, con plena conciencia de las condiciones absolutamente excepcionales que enfrentamos. Esta política, se reconoció es la única que puede ayudarnos a tener un pueblo cada vez mejor informado y orientado”.

Me pregunto: ¿informado o engañados, orientados o adoctrinados? Obligados por el poder totalitario: con periodo especial o no, el pueblo siempre estará mal. El sistema y el régimen provocan que así sea.

Nuestra prensa, señaló el presidente de la UPEC en aquellos momentos, “…está comprometida con una aspiración legítima de transformaciones, que la hagan mejor, más socialista, más revolucionaria, y por eso mismo no podrá asociarse jamás con aquellos que no creen en realidad en nuestro proyecto, ni podrán prestarse por ingenuidad, improvisación o superficialidad, a servir como vehículo de confusión, desmoralización, desaliento o falta de confianza en quienes nos guían en este minuto crucial”.

¡Bla, Bla, Bla! ¿Qué Proyecto? ¡Ya aburren y casi nadie les cree! Mucho tiempo, ¿y qué?, pasaron más de veinte años desde el VIII Pleno, hasta el presente y hoy siguen con la misma cantinela.

Dijeron entonces: “Nunca como hoy, agregó, se ha trabajado mejor en Cuba, con conceptos más claros con programas más viables, con mayor independencia. Nunca como hoy ha tenido nuestra prensa tantos argumentos y razones para defender las ideas y el camino que seguimos”.

¿Qué camino? ¡Socialismo irrevocable a partir del 2002 para el pueblo de a pie!

En esta confrontación de orden económico, y sobre todo político e ideológico- dijo el presidente de la UPEC-, “…necesitamos también como nunca antes una prensa que informe con amplitud, que profundice en el análisis, sin ningún tipo de triunfalismo ni exageración. Que utilice la crítica cuando sea necesario, que refleje la realidad desde posiciones de lucha y de transformación, y que sea, por su objetividad, por su credibilidad, un acicate permanente de la moral, la dignidad, y el estado de ánimo de nuestro pueblo”. ¿Cuándo van a criticar, a los máximos responsables de la miseria cubana? Nunca la prensa oficialista lo ha hecho.

Es cierto que aspiramos -concluyó- a un ejercicio superior en nuestra prensa cubana, revolucionaria y Socialista”. ¡Hasta aquí, algunas citas!

¡Cuánta habladuría! ¿De qué sirvió tanta bobería en 56 años?

De 1959 a 1986 transcurrieron 27 años. Cualquier nación de nuestro hemisferio hubiera celebrado elecciones para cambio de los gobernantes entre 3 ó 2 mandatos. Esto último, de haber sido reelectos.

De 1986 a 2015 transcurrieron 29 años: Hubieran celebrado elecciones para cambio de los gobernantes entre 6 ó 3 mandatos. Este último, de haber sido reelectos.

Total general, 56 años, Que equivalen a 16 Gobiernos o de lo contrario 7 en el caso de haber sido reelectos.

Los Congresos y Plenos de la UPEC, para lo único que han servido, es para llevar a cabo lo enunciado al comienzo de este comentario. Si de la prensa oficialista depende, podrían pasar 56 años más. Con una prensa servil al régimen, todo continuará igual. Y los que gobiernan, una elite de por vida.

En el periodo que sobre el pueblo cubano pendía la amenaza de la neuritis, por la falta de alimentación, ellos vendieron bicicletas. Esto trajo más desgracias por pérdidas de vidas en accidentes, asaltos, robos etc. Después no había gomas para las bicicletas, ni cámaras, ni piezas. Como todo lo de la revolución. Incluso ni bicicletas tampoco. A muchas de ellas, hubo que tirarlas a un lado.

Como señalo José Martí: ¡hay hombres buenos y malos!

¡Aquí sucede como con los rusos que cambiaron las charreteras al uniforme del zar, pero continuaron siendo zaristas!

En Cuba, cambiaron el uniforme verde olivo por la guayabera, pero siguen siendo peores.