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Una muy indigna eminencia

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Su eminencia, el cardenal Jaime Ortega Alamino desde la televisión oficial cubana, en el, Canal Cubavisión en su programa, “Con 2 que se quieran bien”, que modera el cantautor oficial Amaury Pérez Vidal, en la emisión nocturna correspondiente al 01-09-2015, dio otra muestra del más depurado colaboracionismo con la dictadura militar totalitaria que oprime por igual a todos los cubanos.

Su muy indigna eminencia, se refirió en él, desde a campañas mediáticas internacionales orquestadas contra el gobierno cubano, hasta a “dudas razonables” sobre la existencia o no de presos políticos en Cuba. En el mejor estilo de algunos comentaristas miamenses, el cardenal habló sobre como “Cuba está cambiando” o “ya ha cambiado”. Dejó clara sus expectativas sobre los acontecimientos destapados desde el pasado 17 de diciembre y se refirió de forma muy optimista a los contactos por él sostenidos, con el secretario de estado norteamericano John Kerry.

Apoyado por el moderador Pérez Vidal, su indigna eminencia habló tangencialmente sobre las Damas de Blanco y sobre los doce miembros del Grupo de los 75 que decidieron afrontar a la dictadura militar y no salir hacia el exilio. Ambos, moderador y moderado, pasaron por alto que los doce del Grupo de los 75, que renunciaron a salir al exilio, permanecen en el limbo legal enunciado como ‘licencia extrapenal’. Que este limbo legal expresa que están técnicamente presos y estar en esta condición significa, -al menos en Cuba- regresar a la cárcel cuando el régimen militar así lo decida.

Su muy indigna eminencia abordó su juventud y en ello, obvió compasiva y cristianamente sus experiencias en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, (UMAP) en donde estuvo por las causas a tono con aquel momento, rock and roll, creencias religiosas, homosexualismo o cualquiera entre las primicias revolucionarias de aquellos tiempos. Primicias para las que calificó si no en todas, al menos en alguna que otra.

Ciertamente ni moderador ni moderado sorprendieron a nadie con sus exposiciones. Ortega Alamino se refirió a la próxima visita del Sumo Pontífice romano a la Isla. Como era de esperar, pasó por alto el ambiente de represión que imperará en la Isla mientras dure la visita apostólica. Quizás se trate de otra precondición establecida por una nueva teología de próximo estreno, de liberación, siglo XXI u algún homenaje de estreno para la Pachamama.

Ortega explicó que los cardenales no se nombran, se crean y que él fue una creación papal, que debe atribuirse al Papa Juan Pablo II o para decirlo mejor, San Juan Pablo II.

Quizás este Papa al que la humanidad debe tanto, escogió cometer un error que le certificara como humano y ‘creó’ como cardenal a Monseñor Ortega Alamino. De ser así, la muerte le impidió llevar adelante la segunda parte y final del ciclo, que sería rectificar el error. Tengamos en cuenta aquello de que ‘errar es humano y rectificar es de sabios’. Santidades aparte, los santos son humanos, con credenciales divinas, solo que al final del camino, su humanidad acaba imponiéndose.

Luego de momentos del imprescindible baboseo lacrimoso sobre su difunta madre y cuanto el Monseñor la amó y cuanto ella amó a Monseñor, la cuenta pasó a las abnegadas monjitas que se encargan en la actualidad de la difícil atención y convivencia con este patético purpurado.

Casi en la conclusión de la entrega, su indigna eminencia se refirió a los valores humanos, cristianos y ciudadanos que desde su óptica y solo desde ella aprecia en la convivencia ciudadana en Cuba. Así, se refirió a los ancianos bien cuidados que conoce y conforta y que ciertamente no son los que recogen desperdicios en los vertederos para alimentarse o venden bolsas de nailon y cigarros para subsistir en el más patético abandono.

La televisión oficial desde el canal Cubavisión nos dejó el gusto amargo de una muy indigna eminencia en una práctica colaboracionista realmente muy vergonzosa.