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Una amenaza constante: la desinformación

Frank Cosme Valdés Quintana, en Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- He leído en este mismo medio un interesante trabajo sobre Venezuela de Karyon Kuma que me trajo a la memoria a uno de los mejores periodistas que tuvo Cuba, Pepín Rivero.

La articulista utilizó una frase que se la escuchó a los venezolanos pero que inicialmente apareció en uno de los tantos escritos que publicó ya en el exilio en "El Diario de las Américas" este periodista, y que decía: -"hablan como Marx, actúan como Stalin y viven como Rockefeller". Desde luego, escrito en el contexto de los años 60 del pasado siglo, solo habría que quitar a Rockefelller y agregar al mexicano Carlos Slim, actualmente el más rico del mundo según Forbes. Pero la esencia es la misma, sigue repitiéndose la misma historia medio siglo después.

Uno de los artículos de Rivero redactado también en esos años, "Traicionados y abandonados", es tan actual que casi duele transcribirlo, pero necesario para un mejor juicio de lo que ha pasado y pasa en Cuba. Uno de sus párrafos dice: "Hemos sido tristemente abandonados y lo que es peor, indignamente traicionados por ese conglomerado de naciones hermanas y occidentales que insisten en llamarse defensoras de la dignidad humana". En otro nos alerta: "El interés mezquino domina el mundo de nuestros días y muchas veces a base de la sangre y sufrimiento de los pueblos atropellados por el terror y la mentira". Huelgan las palabras.

Mucha razón tuvo Juan Pablo II cuando viendo el daño que el comunismo había causado en Polonia advirtió sobre el post-comunismo y los problemas que generaría esta nueva especie de comunista reciclado que vive según la frase citada por K. Kuma en su artículo.

Por la otra mano, también previno Juan Pablo II sobre los nuevos católicos-marxistas ó marxistas-católicos desprendidos de la Teología de la Liberación que a la luz de los recientes y actuales acontecimientos se han reproducido en la América Latina.

En esta nueva onda del socialismo del siglo XXI, se destacan sus nuevos dirigentes. Muchos crucifijos, muchas referencias a Cristo mientras actúan en dirección contraria de lo que propone el cristianismo al atizar y fomentar la división entre los ciudadanos de su mismo pueblo al viejo y conocido estilo marxista.

No entendieron por qué desapareció el socialismo en la Europa del Este hace más de un cuarto de siglo. Nuevas generaciones han nacido de entonces acá y vuelve a repetirse el ciclo, vuelven a surgir nuevos "traficantes de patriotismo", como los llamó Varela, que venden una mercancía defectuosa porque siempre habrá "compradores incautos".

Quizás el más peligroso de estos traficantes, dado su aval educativo, con dos doctorados en universidades de USA y Bélgica, sea el Sr. Presidente de Ecuador Rafael Correa. Curioseando en un discurso pronunciado por Correa al recibir el doctorado Honoris Causa de una universidad catalana, este disertó sobre la polémica "Ley de Medios" que pretende controlar la información en Ecuador, similar a las que existen o también intentan imponer sus socios del club socialista del siglo XXI: Argentina, Venezuela, Bolivia y comparsa.

Como habla bonito, con argumentos precisos y comprobados sobre los grupos económicos que dominan la prensa en estos países, casi me convence... si no conociera la otra cara del disco.

Correa no ha vivido nunca en un país donde un solo partido controla todos los medios y hasta las clases que se imparten en los centros de enseñanza, dirigidas todas a torcer los hechos. Y de esto se trata, porque los hechos torcidos contienen verdades y estos son creíbles por las verdades que estos contienen, pero siguen siendo hechos torcidos, siguen siendo errores.

Este problema es real, la desinformación que originan los medios que todavía muchos consideran fiables, democráticos e independientes.

Por eso en la otra esquina de Correa pongo al alemán Max Otte que dedicó todo un libro de más de 300 d páginas, El Crash de la Información, para explicarnos como muchas veces no se verifican las informaciones, se ocultan por intereses de grupos, o desorientan al lector con datos incomprensibles y falsificados en aras de la venta masiva y la competencia entre estos medios.

Max Otte no aboga por ninguna prohibición, lo contrario de Correa, que se dice demócrata, sino que nos enseña como detectar y sortear esta desinformación.

El caso de Cuba es paradójico de acuerdo a los cánones del Sr. Correa, que califica a cierta prensa de imperialista. Hay más noticias de las actualizaciones o reformas o como quieran llamarle y otros supuestos logros repetidos hasta convertirse en verdades en esta prensa, de lo que informan que sucede realmente puertas adentro de la isla.

Noticias de que Cuba tiene el 4to lugar en el índice de desarrollo humano de América, de que somos el 12vo país más feliz del mundo según el índice Happy Planet, que somos el único país del mundo que cumple con los criterios de WWF (World-Wildlife-Fund), Fondo Mundial de la Naturaleza cuyo trabajo es detener la degradación del medio ambiente, o la del British Medical Journal que afirma imprudentemente que la salud en Cuba mejoró en el Período Especial, son leídos en estos medios supuestamente fiables y democráticos. Así que entonces esta prensa no es tan imperialista como afirma Correa, y sí una productora de pseudoinformación como consecuencia de los datos mencionados en anterior párrafo ejemplificados por este profesor alemán.

¿Dónde verificaron estas entidades estos datos? ¿Algunos de estos extranjeros que han participado en estas supuestas investigaciones en Cuba han visitado los barrios de La Habana o las playas donde la mierda se desborda, algo que han confirmado miles de fotos, no solo de la prensa independiente, sino hasta de la propia oficial? ¿O se han guiado por las frías estadísticas que le han suministrado las entidades estatales para las cuales trabajaron? Ya se sabe a qué han conducido estas falsas informaciones.

Como un boomerang estas falacias se han vuelto contra sus promotores. Es casi imposible una vida normal en este país y es por eso y por otras cosas que la gente huye de este 12vo país más feliz del mundo.

Las Enciclopedias en la red como Wikipedia son otro punto de amenaza con la desinformación. Muchos confían en la explicación que les brinda este medio en la creencia de que es la Británica, la Espasa, o el Larouse. Para qué hablar de la cubana Ecured.

Como en todo se necesita verificación de al menos otra fuente.

Se deja entre renglones que los propios creadores de la Wikipedia, Jimmy Wales y Larry Sanger afirman "que cualquier persona con acceso al proyecto puede editar una página". Que muchas referencias erróneas y difíciles de detectar pueden permanecer por mucho tiempo. Que existe la posibilidad de vandalizar información falsificada a falta de verificación y que este ejemplo de crecimiento irregular en este tipo de enciclopedia es un peligro constante.

Solo hay que acceder en esta Wikipedia a la información sobre la República de Cuba. El que la redactó consulto 107 fuentes, más de 70 son de empresas y organismos cubanos encabezados por la ONE (Oficina Nacional de Estadísticas), 16 de las fotos parecen suministradas por el Comité Central del Partido Comunista. Esto parece confirmar otra de las acusaciones contra la Wikipedia, culpada de parcialidad orgánica e inconsistencias.

Todos estos datos remachan lo que ya muchos saben: existe una verdadera crisis en la información. Una crisis que funciona a favor no de las democracias, sino de estas nuevas variantes que surgen siempre después de estos grandes dilemas por los que pasa la humanidad cada cierto tiempo, las guerras y las caídas de sistemas totalitarios.

Y aquí cabría otro pensamiento de este Papa Polaco que demostró con hechos que Dios es el señor de la historia, y a través del conocimiento heredado por la tradición Judeo-Cristiana originada en la Biblia, que también es historia, movió esta como nunca nadie lo había hecho. Su advertencia es para todos los tiempos: "Puesto que el ser humano teme al caos por encima de todo, buscará las cadenas de la tiranía para poner orden a su vida. La libertad al margen de la verdad, es pues su propia y mortal enemiga".

Esa es precisamente la función de los medios: buscar la verdad.

 

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