Cubanálisis - El Think-Tank

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 DESDE EL CAIMÁN

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Un monumento para perpetuar la memoria de Boitel, Zapata Tamayo, Payá y Pollán

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- El trabajo del periodista Eduard Freisler, en el diario Nuevo Herald publicado el 24 de octubre, titulado “Yoani Sánchez: la tecnología está creando una revolución underground en Cuba”, resume los aspectos más relevantes de la entrevista que le hizo a la bloguera y directora del periódico digital 14ymedio.

Los que ejercen con riegos y penalidades el periodismo independiente en Cuba, lo primero que han aprendido y asumido cuando realizan su labor, es a darle un enfoque crítico a su trabajo, todo lo contrario del periodismo oficial que dirige el Departamento Ideológico del Partido Comunista, donde reina la unanimidad e impera una férrea censura.

Los periodistas oficialistas realizan su trabajo de acuerdo órdenes que reciben, las ejecutan sin replicar. Todo lo contrario hacen los periodistas independientes, porque a costa de los riesgos a que se exponen, su desempeño se ajusta a la libertad de opinión y expresión, como se ejerce en las sociedades democráticas. Eso les permite estar o no de acuerdo con determinados trabajos periodísticos. En el caso de que discrepen, no satanizan ni mucho menos llevan a la hoguera.

En el caso de la tecnología a la que se refiere Yoani Sánchez, que ella cataloga como una particular “revolución “underground o subterránea en Cuba, tal afirmación es algo desmesurada.

La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en lo referido al “Panorama Económico y Social, Cuba 2013, en su en inciso 2, que aborda la extensión superficial de la isla, su población y densidad, y el inciso 32, referido a la Tecnología de la Información y las Comunicaciones(TIC), no hace ninguna referencia a Internet. Tal parece que estos servicios no están presentes en Cuba.

Resulta una exageración hablar de “revolución underground en Cuba”.

Cuba tiene 11’210,064 habitantes. La Habana, con 2’117,343 habitantes, Santiago de Cuba con 1’053,914, y Holguín con 1’037,770, son las tres provincias más pobladas de las 15 y el municipio especial Isla de la Juventud en que está dividido administrativamente el archipiélago cubano.

De acuerdo a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), al cierre de 2013 se reportaban 1’248,889 teléfonos fijos, de ellos 939,865 conectados en el sector residencial, con una densidad de 11.1 teléfonos por cada 100 habitantes. Los abonados a la telefonía celular, al cierre del pasado año, eran 1’995,700, lo que representa 17.9 teléfonos celulares por 100 habitantes.

Tan bajo número de líneas de telefonía fija y de abonados a la celular ubica a Cuba como el país de menor conexión en el hemisferio occidental.

Hay muchas ciudades y pueblos en Cuba que no reciben los servicios de la telefonía fija. ETECSA alega que por falta de financiamiento no puede hacer las inversiones que se necesitan para ampliar el servicio.

Hay que preguntarse a dónde fueron a parar los 562 millones de dólares por la recaudación de servicios de telefonía celular prepagadas.

Los salarios promedio de los 5’086,000 trabajadores emplantillados en las 2,236 empresas estatales y 2,354 unidades presupuestadas no rebasa los 20 dólares mensuales. Para ellos es una quimera adquirir una línea de teléfono móvil que cuesta 40 dólares y un minuto de conversación 35 centavos de dólar.

En los 118 centros habilitados por ETECSA en todo el país para conectarse a Internet, una hora de conexión cuesta 4.5 dólares.

Un alto por ciento de la población cubana no podido tener en su manos un teléfono móvil y mucho menos una computadora. La más barata de las computadoras ofertadas en el mercado informal cuesta 480 dólares.

Hablar de memoria flash a muchos cubanos es irreal, de ciencia ficción. Por la izquierda, las memorias de 8 gigas están entre 10 y 12 dólares; en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD) las venden a 28 dólares.

El pasado años la ONEI daba conocer la existencia de 800,000 computadoras, de ellas solo 500,000 estaban conectadas a Internet. Esto representa el 4.46%.

Esta bajísima conectividad no tiene justificación. A finales de 2011 entró en servicio el cable submarino de fibra óptica, que conecta a Venezuela y Cuba. Costó 70 millones de dólares y fue sufragado totalmente por el gobierno venezolano. Este cable permitiría brindar los servicios de Internet de manera masiva, sin inconvenientes, a alta velocidad y con banda ancha. La mayoría de los centros telefónicos de Cuba están digitalizados, por tanto se pudiera facilitar la conexión a la web a todos aquellos que tienen teléfonos fijos, pero el gobierno con el empleo de disimiles subterfugios, lo prohíbe.

Yoani Sánchez acierta al proponer un monumento a la libertad que tendrá que erigirse cuando termine la pesadilla que ya dura más de 50 años. Es algo justo y que la mayoría de la población apoyaría. Lo que no es atinado ni justo es que ese monumento sea a una memoria-flash. El monumento debe ser dedicado los miles de cubanos que no vacilaron enfrentarse al peligro de las cárceles, los fusilamientos, el destierro, la muerte digna, como Pedro Luis Boitel, Orlando Zapata Tamayo, Laura Pollán y Oswaldo Payá Sardiñas. Ellos simbolizan la resistencia, la denuncia, el valor y el sacrificio. Ellos ofrendaron sus valiosas vidas por una Cuba libre y democrática. Por eso son los que merecen el monumento. No una memoria-flash.