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Un aire enrarecidamente renovado

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- El término totalitarismo permanece como uno de los menos comprendidos por aquellos que aunque felizmente no lo han sufrido, por determinadas razones vinculadas al servicio público que prestan, debían comprenderlo.

Hasta hay quien opina que desde que el general-presidente heredero Raúl Castro y Barack Obama anunciaron el acercamiento, Cuba se ha transformado. La pregunta de rigor sería: ¿Cómo? ¿Para bien?

Es cierto que en el presente cenagoso que se vive, hay alguna que otra transformación, solo que tales “cambios” trajeron como consecuencia el acercamiento y no viceversa.

El desastre derivado de la inviabilidad del castrismo, llegó a un punto de no retorno. A partir de este punto, sucedieron cosas y entre estas -una más-, el acercamiento.

Este acercamiento con negociaciones secretas y poco transparentes incluidas, es una resultante del desastre y la imperiosa necesidad de preservar el poder, las prerrogativas y privilegios de los herederos y el reposo bien ganado para el líder histórico y los cómplices más emblemáticos del desastre, nada más.

Como un hito significativo, ahí tenemos que la cantidad de cubanos que buscan emigrar a Estados Unidos aumentó y así, inundaron a varios países de Centroamérica. Digamos que esto podría convertirse en el mayor éxodo desde la crisis de Mariel de 1980.

Como ya dijimos, algo cambió, solo que no para bien.

El país continúa atrapado, solo que no en el tiempo. La trampa de siempre son los intereses de la élite que hoy enfrenta un futuro incierto y la instrumentación de cambios que cosméticos o no, condicionarán escenarios más o menos novedosos y siempre inciertos.

Los voceros autorizados para opinar por la élite, lo hacen con sus límites conocidos, pre establecidos y regularmente siempre respetados.

Para paniaguados del régimen militar, únicos en posesión de dinero, propiedades o conexiones, el optimismo es ostensible. También se les percibe alborozo en sus expectativas de alcanzar una mayor prosperidad y ser titulares de un nuevo estatus que les conceda más independencia y en todos los casos, impunidad y olvido, presentes y futuros.

El pueblo, por su parte, nada espera. Solo aspira a escapar, Malecón afuera.

Los autorizados por la élite para tener empresas se han visto motivados por la perspectiva de tener mejores relaciones con Estados Unidos. Hoteles, alojamientos, desayunos privados y restaurantes elegantes, ahora disponen de mayor clientela, que en ningún caso es o será pueblo o personas ajenas al interés del estado.

En los casos de ancianos o funcionarios que dedicaron sus vidas al fortalecimiento de la élite, se observa un sentimiento de preocupación. Ellos se preguntan cuál será el rumbo que tomará su vida, el país y el modelo impuesto.

Pero hay un elemento a tener en consideración: este es la ruptura de los esquemas mentales que han quedado descritos por muchos cubanos, como el hecho de que ya no prevalece “el imperialismo yanqui”, ya no hay “imperialistas yanquis”, sino el gobierno de los Estados Unidos, y en todo caso, los “compañeros del Norte”.

Cede poco a poco la mentalidad de país sitiado desde el exterior, esta es sustituida por la mentalidad de país sitiado por una élite nacional egoísta y corrupta, que mantiene su bloqueo interno en detrimento de todo el pueblo. Una diferencia sustancial.

Se trata de sobrevivir y la élite de poder en Cuba no oculta que esta es su única e incuestionable política. Así, el general presidente y heredero del poder absoluto, Raúl Castro, pidió a los Estados Unidos el cese de las transmisiones radiales y otros programas que considera lesivos para “Cuba” -la élite- y reiteró su interés en profundizar el deshielo con el país vecino.

La inveterada costumbre de identificar Cuba, -el país secuestrado- con el interés de la élite gobernante, se mantiene inalterado.

 “Cuba seguirá insistiendo en que para alcanzar la normalización de las relaciones es imperativo que el gobierno de los Estados Unidos elimine todas las políticas del pasado”, dijo Raúl Castro en una declaración difundida por la cancillería y medios de prensa oficiales.

En fin, el aire renovado que algunos, Malecón afuera, creen ver, no es más que una atmósfera viciada creada por el Departamento Ideológico del único e incompetente partido gobernante.