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Tráfico de cubanos, un negocio redondo

Frank Cosme, en Primavera Digital

Santos Suárez, la Habana.- Cerró el año 2015 y comenzó el nuevo año con un éxodo que ha sido pasado por alto por los medios internacionales. Solo a finales de 2015, cuando hizo crisis, vinieron a reparar en su existencia.

Ha estado centrada esta prensa internacional en otra crisis de inmigrantes, la del área del Mediterráneo, donde están involucrados varios países de Europa.

A la crisis que hago referencia es la cuarta ocasión que sucede, desde la primera, acaecida en Camarioca en 1965, donde de nuevo están involucrados ciudadanos cubanos.

Con muy pocas excepciones, lo que se lee en esta prensa foránea sobre la situación de Cuba, y en este caso, sobre este nuevo éxodo, ha sido mal redactado y no ha reflejado la realidad de una triste situación que viene ocurriendo casi desde el inicio de la revolución.

Este nuevo Mariel terrestre comenzó casi desde el instante en que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue reelegido en 2009.

No hay que ahondar en los detalles de esta nueva estampida de cubanos que ya todo el mundo conoce, pero sí hay que señalar como estos medios persisten torpemente en tildarlos de inmigrantes, generalizándolos y comparándolos asimismo con la calamidad mediterránea, cuando las causas son muy diferentes.

Nadie parece preguntarse en esa América llamada Latina, con su nueva onda del Socialismo del siglo XXI, en la América anglosajona, llena de tantos intelectuales de izquierda influyentes en las universidades, en la España de “Podemos” y en el resto del mundo, cómo es que tantos cubanos quieren huir (¿emigrar?) del paraíso. Un país perfecto, donde después de 57 años de revolución socialista, no debería haber problemas económicos, donde la Salud y la Educación son gratis, las viviendas confortables como las de la 5ta Avenida, el transporte magnífico, la alimentación balanceada y barata y las calles, limpias y pintorescas.

¿Qué les pasa a los cubanos? ¿Están locos o qué? ¿Cómo es posible que con todas estas comodidades de vida sean capaces de montarse en una goma de un avión de Iberia, coger una balsa y aventurarse en la Corriente del Golfo, recibir palizas o torturas en Bahamas y ahora aventurarse en un recorrido por las selvas centroamericanas, llenas de guerrillas, narcotraficantes, extorsionistas y traficantes de personas de las que son fáciles blancos?

Hay ausencia de lógica en esos medios.

Todavía el 22 de diciembre había más de 5,000 cubanos varados en Costa Rica por no poder entrar en Nicaragua, después que el Sr. presidente de esta nación, Daniel Ortega, les cerrara el paso. Asimismo, otros 1,500 cubanos se encuentran trabados en Panamá porque el gobierno de Costa Rica “suspendió la visas temporales a los cubanos”.

¿Por qué Ortega cerró el paso ahora después de permitir por años la marcha de estos cubanos hacia Honduras para continuar por Guatemala y llegar a la frontera de México y los Estados Unidos?

¿Por qué en marzo del 2012 el canciller panameño Roberto Henríquez convocó a los embajadores de Cuba y Ecuador para manifestarles la preocupación de su gobierno por la entrada masiva de cubanos a ese país?

Hay muchas incógnitas sobre este asunto que algún día saldrán a la luz: no hay algo oculto que no llegue a saberse.

Lo cierto es que cada vez que ha habido crisis en Cuba, el gobierno ha propiciado la salida masiva de ciudadanos. Esta vez ha sido con un aspecto legal, basado en una reciente modificación de las leyes migratorias que permitió a los cubanos los viajes al exterior, algo que por mucho que los defensores a ultranza del sistema, de aquí y del exterior, saquen a relucir como un “cambio positivo”, se ha vuelto un boomerang, porque esto es llanamente, un referéndum.

Por lo pronto, el diario por excelencia de los Estados Unidos”, The New York Times, con sus notorias equivocaciones, como la ridiculización del científico Robert Goddard o el mito de Fidel Castro, en su editorial del día 21 de diciembre ya dio la solución para este problema sin analizar las causas: eliminar la Ley de Ajuste Cubano.

Por la otra mano, el flamante embajador de Estados Unidos en La Habana, Jeffrey De Laurentis, declaró que su gobierno no tiene planes para cambiar su política migratoria con respecto a Cuba.

Pero esa explicación los cubanos no se la tragan, y de ahí el por qué de esta fuga en masa.

Justamente ese mismo día 21 de diciembre un despacho de la agencia EFE decía que Cuba y Kazajistán firmaron un acuerdo sobre la excepción de visados entre los dos países, lo que “fortalecerá el flujo turístico entre ambas naciones” (?)

Los traficantes de personas, y en este caso de los ciudadanos cubanos, que parecen ser un filón inagotable, saben que esta ruta centroamericana o Mariel terrestre ya explotó, así que estarán tramando otras vías a través de países que no requieren visado, como esa antigua república soviética.

Quizás sea cierto el rumor de que algunos cubanos han llegado al aeropuerto Sheremetyevo, en Moscú, donde son recibidos por ¿traficantes? que después los trasladan hacia el este de Rusia, donde están los puertos de balleneros que a su vez cruzan el Estrecho de Behring y se reaprovisionan en Alaska, que es un estado norteamericano.

Ese rumor se sustenta en que ya algunos cubanos han llegado a los Estados Unidos por esa vía.

Podrá parecer un cuento de ciencia-ficción, pero tal como se han conocido historias verídicas en el pasado, los cubanos pueden ser capaces de cualquier cosa con tal de ¿emigrar? de su país.

Desde hace décadas los traficantes de personas saben que mientras perdure el socialismo cubano, su negocio será redondo.