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Tom Malinowski: “El cambio depende del gobierno cubano”

“El dialogo más necesario es el del gobierno cubano y la sociedad civil del país”, afirma el alto funcionario estadounidense

Lilianne Ruiz, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Estados Unidos y Cuba han comenzado un extraño diálogo sobre derechos humanos. ¿Cómo dos enemigos históricos pueden conversar sobre un asunto acerca del cual no comparten las mismas visiones? Averiguar qué hay detrás de estas discusiones a puertas cerradas, que deberían ser abiertas y entre el gobierno cubano con sus ciudadanos, no con una potencia extranjera, es lo que pretende esta entrevista con una de las partes.

Hablamos con uno de los protagonistas, el Sr. Tom Malinowski, subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado, quien condujo del lado norteamericano las conversaciones del pasado 31 de marzo.

Históricamente los EE UU se han preocupado por el tema de los derechos humanos en Cuba. ¿En esta ocasión, quién propuso el encuentro?

“Tiene razón al decir que los derechos humanos en Cuba han sido, y continuarán siendo, una prioridad para los Estados Unidos, como expresé en mi entrevista con 14ymedio en diciembre. Como ha dicho el Presidente Obama, nuestros objetivos al respecto no han cambiado, creemos que nuestra nueva política tiene más posibilidades de lograrlos.

“Con relación a nuestra reciente reunión en Washington, la parte cubana propuso un diálogo sobre derechos humanos enmarcado en el contexto de las conversaciones sobre inmigración del pasado año. Según mi experiencia, tanto en el Departamento de Estado como en Human Rights Watch, los diálogos enfocados en la obtención de resultados pueden ser herramientas valiosas para lograr mejoras en los derechos humanos.

“Ahora hemos sostenido una reunión preliminar diseñada para explorar la organización y metodología de tales conversaciones. No obstante, la existencia de un diálogo entre Cuba y Estados Unidos no constituye en sí misma un progreso en los derechos humanos. Tampoco puede sustituir el dialogo más necesario: el del gobierno cubano y la sociedad civil del país.”

¿El tema de los derechos humanos en Cuba fue un punto de la agenda en las primeras conversaciones intergubernamentales?

“Sí, ha sido un tema en todas nuestras conversaciones desde el inicio de este proceso.”

¿Que se discutió concretamente en esta reunión?

“Discutimos cómo un dialogo formal sobre derechos humanos entre los dos países debe ser organizado y cuáles deben ser los tópicos preliminares. Ambas partes acordamos utilizar la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales, como las provisiones sobre derechos humanos de la Carta de las Naciones Unidas, como lenguaje común que nos permita evaluar las prácticas de cada gobierno en las futuras discusiones. Entre otros tópicos, Estados Unidos propuso las libertades de expresión y asociación y las detenciones arbitrarias.

“También indicamos que nuestra delegación para las futuras conversaciones entre las dos partes incluiría expertos en las materias,  provenientes de otras agencias de nuestro gobierno.

“Por ejemplo, cuando discutamos la discriminación racial (como propuso el gobierno cubano) o la libertad de expresión, incluiríamos alguien de la División de Derechos Civiles de nuestro Departamento de Justicia. Expresamos nuestra esperanza de que la parte cubana también incluyera miembros de sus agencias responsables por cada tema”.

¿Cómo llegaron a ponerse de acuerdo dos gobiernos que no comparten la misma visión sobre los derechos humanos?

“Nuestras conversaciones se basarán en la Declaración Universal y otros instrumentos internacionales de derechos humanos. Creo que existe la percepción errónea de que Estados Unidos prioriza ciertos derechos humanos por encima de otros. En realidad promovemos el respeto de todos los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

 “Por supuesto que hay ciertos derechos, como la libertad de expresión o la no existencia de arrestos arbitrarios, que son relativamente fáciles de respetar debido a que solamente requieren que el gobierno no interfiera cuando los individuos tratan de ejercerlos. Otros, como los derechos económicos y sociales, requieren el desarrollo de políticas gubernamentales y la utilización de recursos, y hay muchas alternativas diferentes para alcanzarlos”.

¿Estas conversaciones continuarán?

“Sí, acordamos mantener un dialogo sustancial en el momento y el lugar que acordaremos a través de los canales diplomáticos. También acordamos que cada parte seleccionará dos tópicos para cada reunión y entonces revisaremos las prácticas de cada país con relación a esos cuatro tópicos”.

¿Advierte usted que habrá un posible progreso en el comportamiento del gobierno cubano?

“Antes de las conversaciones el representante del gobierno cubano reconoció que las prácticas de su gobierno no eran perfectas; del mismo modo yo reconozco que las de Estados Unidos tampoco lo son, al igual que lo hizo el Presidente Obama en la Cumbre de las Américas en Panamá. Esperamos que estas conversaciones alentarán un proceso interno en Cuba que redunde en cambios concretos. No obstante -habiendo yo crecido en un país comunista-, no me hago ilusiones y sé lo difícil que esto probablemente será. El cambio depende de la voluntad política del gobierno cubano y de su disposición para escuchar las voces de todo su pueblo”.

¿Alguna promesa de cara al futuro por parte del gobierno cubano?

“Ninguna de las partes hizo compromisos concretos durante esta primera reunión, más allá de los puntos sobre la organización que he mencionado. Tampoco esperábamos que los hubiera”.

Cuando se piensa en la situación real de los derechos humanos en Cuba sale a relucir entre otros el tema de los derechos de los afrodescendientes. ¿Cómo interpretó la parte norteamericana que la mayoría de los miembros de la delegación cubana fueran precisamente afrodescendientes?

“Los miembros de la delegación cubana eran representantes muy profesionales de su gobierno, y sostuve una buena discusión con ellos. Con relación a qué puede haber motivado a la parte cubana a seleccionar esos individuos en particular, esa pregunta debe ser respondida por el gobierno de Cuba”.

El gobierno cubano se ha sentado a hablar sobre derechos humanos con los EE UU y la UE, que históricamente le han requerido sobre el tema. ¿Les han dicho por qué no lo hacen con los grupos de derechos humanos que hay en la Isla?

“El gobierno de Estados Unidos le da gran importancia a su relación con los grupos defensores de derechos humanos en nuestro propio país, incluyendo aquellos que son muy críticos con sus políticas  Cuando comencemos las conversaciones sustanciales alentaremos al gobierno de Cuba a que vea los grupos independientes de la Isla del mismo modo”.

¿Se llegó a algún compromiso al final de la reunión?

“Acordamos utilizar los instrumentos internacionales como marco para nuestras discusiones, que cualquier tópico relacionado con los derechos humanos podía ser llevado a discusión, y cada parte elegiría dos tópicos por reunión.”