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Tiempos difíciles

Martha Beatriz Roque, Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- No ha sido una vida fácil la de los cubanos de las tres últimas generaciones, siempre esperando un futuro que no llega y con una existencia muy parecida a un cachumbambé, pero la mayor parte del tiempo abajo, sin poder impulsarse para subir, como se está en estos momentos.

La gran preocupación de la mayoría de la sociedad es esta interrogante: ¿qué llevo hoy a la mesa? Claro está, la jerarquía gubernamental, los que viven de la corrupción y los que tienen negocios para los que el régimen se hace el de la vista gorda, a esos no les preocupa la hora de la comida.

Sin embargo, hay que pensar que se acercan meses difíciles, los de las vacaciones, que harán que haya que darle almuerzo a los niños en edad escolar, que al menos algo comen en la escuela durante el período de clases.

Cualquiera sea el lugar público donde usted esté, el tema de conversación es el mismo: la comida. Se pueden oír quejas y lamentos tales como que los frijoles están muy caros, ya se acabó la papa; no han "traído" nada a la carnicería; no alcancé croquetas aunque hice la cola, le subieron el precio a los espaguetis, etc., etc.

En estos días en particular, han aumentado los apagones en varios barrios de la ciudad, incluyendo Centro Habana, que tiene una parte del sistema soterrada y donde muy rara vez quitaban el servicio. Esto también es motivo de queja.

Y el transporte público, que en la capital se ha reducido en algunas rutas en más de un 50%, es un tema que crispa los nervios a la mayoría de los que necesitan moverse en ómnibus para ir al trabajo, o a realizar cualquier trámite personal. Aunque aún trabajan los boteros en los conocidos "almendrones", y también otros, que sin licencia, paran en las calles para alquilar a los que se ven desesperados por el tiempo que han estado aguardando una "guagua".

Pero peor aún es la situación en el interior del país, donde los medios estatales para moverse tienden a cero. Mientras más se camina hacia el este del país, en pésimas se convierten las condiciones.

También en lo que se refiere a la alimentación, la adquisición de productos comestibles, allí es más crítica la situación. Se podría pensar que tienen "el campo", donde se suponen se cultivan los productos de la agricultura; pero todo eso, en estos momentos, es ciencia ficción.

Si se analizan otros aspectos de la vida social como son la educación y la salud, dos de los llamados "logros de la Revolución", no quedarían sin calificarse de desastrosos.

Hay escuelas, que acabándose el curso, no han logrado tener maestros en algunas asignaturas, como inglés o química, por mencionar dos ejemplos conocidos, y sin embargo se van a someter a evaluación final los alumnos. El curso empezó con muchas restricciones en el uso del uniforme, en particular de las niñas. En estos momentos da pena ver un estudiante en la calle, por el mal aspecto con que lleva la mayoría la ropa escolar.

Las personas tienen miedo de ir a los hospitales, no solo por el mal trato a que son sometidos, sino también debido a la negligencia. Con la idea de la medicina tradicional, se dejan de hacer radiografías, estudios médicos, ingresos en hospitales, etc., con el fin de ahorrar recursos. Por ejemplo, en los cuerpos de guardia de los hospitales, los médicos tienen asignado un número reducido de radiografías, y tienen que utilizarlas solo en los politraumatizados, lo que irrita a las personas que desean tener la certeza de que no tienen fracturas o cualquier otro trauma.

Algunas de las situaciones antes expuestas no son más que una repetición en el tiempo: ha sido cíclico este mal vivir del cubano. Pero hay que resaltar que en estos momentos todo parece indicar que se ha tocado fondo. Las curitas que se han puesto a la economía, que han dado algún respiro en otras ocasiones, ya no van a funcionar más.

Cómo se va a llevar a cabo el cambio político en Cuba, nadie lo sabe, aunque muchos cubanólogos hagan predicciones. Lo que sí es un hecho cierto es que cuando esto suceda, habrá que construir una nueva sociedad, en la que se recobren hábitos de todo tipo que se han perdido. Y no es solo que el desarrollo humano implica cambios en los hábitos, sino que la ética que caracterizaba al cubano, en estos momentos tiende a cero. Será un proceso difícil desde el punto de vista social, y si se produce en estos momentos, también en el ámbito económico, si se tiene en cuenta la crisis que está afectando al mundo.

 

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