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Tergiversada historia

Carlos Álvarez, en Primavera Digital

La Habana.- El dinosaurio viejo, Fidel Castro, ha publicado en su diario, Granma, un artículo con el título “El hermano Obama”. No podía mantenerse en silencio el sátrapa, sintió la necesidad imperiosa de salir de las sombras en que se encuentra sepultado en el olvido (aunque muchos aún lo mencionan sin querer en realidad recordarlo).

Que recurrente lección de tergiversada historia nos ha narrado el tirano, desde la conquista hasta la actualidad, pasando por los tristes 15 años de desgastante, humillante e innecesaria guerra en Angola, donde lo que se logró fue la muerte infructuosa de cientos de valiosos hijos de nuestra dolida y ultrajada Patria.

En África comenzó el tirano su guerra secreta desde 1961, introduciendo pertrechos y brindando servicios de información de inteligencia durante la guerra de la Argelia del presidente Ben Bella.

No quiero alargar el escrito detallando la participación mercenaria cubana en la promoción de la guerra de guerrillas, preparación de líderes y suministro de armas y personal asesor en las guerras del Congo (por allí estuvo Che con un numeroso grupo de soldados negros cubanos), Senegal, Chad, Camerún, Mozambique, África del Sur, etc, etc, etc.

Quiero responder en pocas palabras al vetusto dictador, para que los que se decidan a leerme no padezcan del aburrimiento que he padecido yo leyéndolo a él.

Comenzaré recordándole que José Martí Pérez, nuestro insigne Apóstol, era hijo de Mariano Martí, natural de Valencia, España y Leonor Pérez, natural de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España. Martí se consideró cubano aun siendo hijo de un oficial de la corona española, y luchó contra la metrópoli hasta las últimas consecuencias. Murió sí, en Dos Ríos, no muy claro, pero se dice que se fue al combate producto de las intrigas e insinuaciones de algunos insidiosos como Fidel. Es muy posible que las páginas faltantes del mencionado diario de guerra de nuestro patriota hayan sido arrancadas por alguien equivalente a uno de los agentes de la policía política cubana actual.

Por otra parte, da la impresión de que Cuba existe a partir de 1959, pues el dictador, lleno de la arrogancia prepotente y autosuficiente que lo ha caracterizado, habla de “retiros” y “salarios” antes de que Obama cumpliera 10 años (1970?), cuando en realidad en Cuba existe desde mucho antes de 1959 un Ministerio del Trabajo, el cual se ocupó siempre de esos menesteres, y que allá por 1920 estaba localizado en el antiguo convento de Santa Clara, como Ministerio de Trabajos Públicos.

¿Se referirá a la 7ma Flota cuando alude a los “buques de guerra, portaviones e infantería blindada” que menciona en su escrito? Creo que el señor Castro alucina o ha mentido tanto que ya confunde la realidad. Bahía de Cochinos fue un capítulo triste de nuestra historia, como lo fue Gettysburg en Estados Unidos, salvando la distancia, en la que nos masacramos los cubanos unos a otros y donde se bautizó como “mercenarios” a cientos de cubanos que trataron, con el mayor de los sentimientos patrióticos, de liberar a Cuba de la dictadura que hoy la ahoga.

Nos describe más adelante los horrores provocados por el “bloqueo imperialista”, los muertos en ataques “mercenarios” a barcos y puertos cubanos y concluye el párrafo aludiendo al avión de Barbados y múltiples actos de violencia y fuerza. Milagrosamente, y a pesar de su extremado ego, no hizo alusión a los cientos de atentados perpetrados contra él por la CIA y de los cuales, cual Superman caribeño, salió ileso.

¿Se habrá olvidado este miserable de su bloqueo interno, de a cuanta gente brillante le cerró el camino a las oportunidades de desarrollar geniales ideas en el ámbito económico y social, por el capricho egoísta de ser el sabelotodo, totalitario, mandamás?

¿Se olvidaría de sus destituciones arbitrarias por no tener puntos de coincidencia con él, por valiosas que fueran las propuestas hechas?

¿Se habrá olvidado de los fusilamientos, de las crueles torturas en Villa Maristas y otros centros plagados de sus esbirros, de los cientos de cárceles inhumanas a lo largo y ancho del archipiélago, de las UMAP, aquellos despiadados campos de concentración por los que pasaron miles de cubanos?

¿Se habrá olvidado del hundimiento de aquel tristemente célebre transbordador, cargado de pobres gentes, mujeres y niños incluidos, o quizás también se olvidó del derribo homicida y brutal de las indefensas avionetas de Hermanos al Rescate?

Al parecer, el criminal tirano ha perdido la memoria. Quizás piense que realmente 20 años no son nada y que 60 son menos. Pero cuando llegó al poder (usurpado, por cierto) mi padre, en paz descanse, tenía 33 años y yo 10. Hoy, mi hijo mayor tiene 46 y mi nieto 18, lo cual quiere decir que este desalmado ha destruido casi cuatro generaciones de cubanos y no siente el más mínimo remordimiento.

Por lo tanto, si alguien ha tenido la paciencia de leerme, lo invito a gritar junto conmigo: ¡Abajo la sangrienta dictadura de los Castro y los sicarios que la apoyan!