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¿Somos los cubanos seres diferentes?

Nelson Rodríguez, en Primavera Digital

San Agustín, La Lisa.- Recientemente realicé un pequeño recorrido por el interesante mundo de las constituciones actuales, y después de una breve meditación, surgió en mi mente una lógica pregunta: ¿Acaso somos los cubanos una especie humana diferente e inferior que no tiene la necesidad ni siente el deseo de expresarse libremente?

Me explico.

Los argentinos, por ejemplo, tienen refrendado este derecho humano en el artículo 13 de su Constitución, al expresar que, “toda persona tiene derecho, sin previa censura, a la libertad de pensamiento y expresión, expresando además, que estas libertades comprenden también, la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole sin consideración de fronteras, utilizando cualquier medio de expresión y procedimiento”.

Los costarricenses, por su parte, pueden comunicar sus pensamientos de palabra o por escrito y publicarlos sin previa censura, según lo expresa el artículo 29 de su Carta Magna.

La Ley de Leyes de Chile en su artículo 19, asegura a todos los chilenos la libertad de “emitir opinión y la de informar sin censura previa, en cualquier forma y por cualquier medio”, estipulando además, que “en ningún caso el Estado puede establecer monopolio sobre los medios de comunicación social”, refrendando “el derecho a toda persona, ya sea jurídica o natural, de fundar, editar y mantener diarios, revistas y periódicos”.

De la misma manera, los bolivianos, tienen garantizado el derecho de libertad de expresión, a tenor de lo estipulado en el artículo 107 de la Carta magna, según el cual, “el Estado garantiza la libertad de expresión, de opinión, el derecho a la información, así como el de emitir libremente sus ideas por cualquier medio de difusión, sin censura previa”.

El artículo 20 de la Constitución de Colombia, garantiza a todos los colombianos “la libertad de expresar y difundir sus pensamientos y opiniones, la de informar y recibir información, así como la de fundar medios masivos de comunicación”.

Los venezolanos, según lo estipulado en el artículo 57 de su Carta Magna, tienen derecho a “expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones”, haciendo uso de cualquier medio de comunicación, sin que pueda establecerse censura alguna.

Sin embargo, para los cubanos, la libertad de expresión y de opinión ha sido cercenada, pues como ya hemos visto en otras oportunidades, el artículo 53 de la Ley de Leyes cubana, sólo reserva ese derecho a aquellos que se manifiestan a favor de la ideología, los intereses y la voluntad de los gobernantes, a saber: “Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad. La Ley regula el ejercicio de estas libertades”.

La constitución cubana encadena, aplasta y asesina el derecho de los cubanos a la libertad de expresión, en contraste con la inmensa mayoría de las constituciones actuales.

La libertad jamás puede estar condicionada, como en el artículo 53 antes mencionado: “… conforme a los fines de la sociedad socialista.”

¿Puede haber libertad de expresión y de opinión en una sociedad donde los medios de difusión masiva están monopolizados por la élite gobernante? Evidentemente no, pero como ya vimos, es lo que precisamente propugna la Constitución cubana: “… la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social, y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada…”

¡Y qué hablar del derecho de los cubanos a recibir y buscar información, si la Constitución cubana, simplemente, lo ignora!

Entonces, ¿somos los cubanos seres inferiores y diferentes?