Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

 

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Solidaridad vs intolerancia

Leonardo Calvo Cárdenas, Primavera Digital

Boyeros, La Habana.- La celebración del Segundo Foro 'Raza y Cubanidad, Cuba pasado presente y futuro' ha sido el marco idóneo para que se enfrenten en suelo cubano dos de las actitudes más socorridas y opuestas del mundo moderno, a saber la solidaridad y la intolerancia.

El evento académico, constituye la principal acción del intenso programa anual del Comité Ciudadano por la Integración racial, CIR y estuvo dedicado al tema "Dos siglos de pensamiento negro en Cuba", con varias ponencias que desde Cuba y el extranjero abordan el tema desde distintas perspectivas históricas, políticas, sociales, o culturales.

El día de la Inauguración del conclave (24 de noviembre) casi medio centenar de invitados se reunieron en la sede de la organización civilista para dejarlo abierto y disfrutar de un ameno programa cultural que incluyó la actuación de poetas y raperos, además de enterarse que el sacerdote católico José Conrado Rodríguez y la ya fallecida intelectual Dra. Leida Oquendo resultaron los acreedores de los Premios "Tolerancia Plus" 2011 en los capítulos generales y raciales respectivamente.

En un ambiente de confraternidad y entusiasmo transcurrió la jornada entre miembros del CIR, lideres civilistas, blogers, periodistas independientes y corresponsales de prensa extranjera.

Sin embargo todo parece indicar que la dimensión y el alcance del evento causan enorme inquietud y preocupación en las estructuras represivas del régimen. Durante los días previos a la inauguración los líderes del CIR soportaron el acoso intenso de los agentes de la policía Seguridad del Estado, portadores de las amenazas de siempre.

El acto de inauguración del Foro se celebro bajo un intenso operativo policial que cercó la sede del CIR y sembró el pánico en este barrio de la populosa barriada de El Vedado. La dimensión e impacto de la recepción inaugural irritó sobremanera a las autoridades cubanas y los participantes e invitados al arribar al lugar en la mañana del día 25 para desarrollar una nueva jornada de ponencias y debates encontraron un nutrido grupo de agentes dispuestos a impedir la celebración del evento.

Varios invitados fueron obligados a retirarse del lugar y una decena de participantes resultaron detenidos al no admitir la arbitraria imposición represiva. Llama la atención el caso de Eleanor Calvo Martínez, la joven Directora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación OCD, quien fue detenida dos veces en pocas horas al persistir en presentarse en el lugar.

Fue tanta la bajeza y desesperación del "alto mando" que en la mañana señalada para el comienzo de los debates un alto oficial de la Seguridad del Estado, llegó a amenazar a la familia de Juan Antonio Madrazo Coordinador Nacional del CIR, con privarlos de su vivienda como represalia por las acciones cívicas que allí se realizan.

Más allá de la dimensión de los operativos policiales y la no disimulada soberbia que guía las acciones y diseños represivos, hemos vuelto a vivir más de lo mismo: amenazas, impotencia, terrorismo de Estado y la sosegada firmeza de los luchadores pro democracia para enfrentar los reiterados embates represivos.

En esta ocasión hemos visto de cerca además el rostro de la solidaridad, porque para la ocasión llegó a La Habana, invitado por el CIR, Juan de Dios Mosquera, Director general del Movimiento Nacional Cimarrón de Colombia, la prestigiosa y pujante organización que encabeza, con grandes éxitos, la lucha por los derechos y los espacios de los diez y ocho millones de afrocolombianos.

Juan de Dios, como lo llaman sus hermanos cubanos de lucha, es un líder de dimensión continental y prestigio universal que ha jugado un importante papel en el proceso de revalorización y reconocimiento de las herencias y aportes sociales y culturales de los africanos y sus descendientes a lo largo del medio milenio de historia continental.

La enorme sensibilidad humana y social de Juan de Dios le permitió encontrar el tiempo para responder a la cariñosa convocatoria del CIR y dar una muestra sin precedentes de solidaridad para con la lucha cívica de los demócratas y antirracistas de la Isla.

Así se encontraron en La Habana la intolerancia y la solidaridad. Juan de Dios Mosquera, un hombre de enorme experiencia política e intelectual, bien informado, libre de trasnochados romanticismos y con los pies bien puestos en la tierra se confiesa asombrado y estremecido ante esa represión descarnada que no tiene paralelo en la actualidad continental. El líder colombiano no concibe la naturalidad con que los agentes represivos violan los derechos de ciudadanos que solo pretenden reunirse pacíficamente a debatir sus problemas.

Juan de Dios, quien curiosamente fue el único al que los agentes franquearon cortésmente la entrada de la sede del CIR, no pudo resistir la tentación de interrogar a los oficiales sobre las motivaciones de su actitud represiva, bajo el sólido argumento de que algo semejante solo lo había presenciado en el peor momento del Chile de Pinochet, pero el líder colombiano recibió el silencio por respuesta.

Esta nueva escalada represiva vuelve a demostrar la impotencia de un régimen con mucho poder pero demasiado miedo. Los hechos permitieron a un observador excepcional mirar de cerca el rostro verdadero de la tragedia cubana y a los luchadores pro democracia de Cuba, saborear el dulce aliento de la solidaridad que tantas veces nos ha sido esquiva.

La presencia y la actitud de Juan de Dios Mosquera constituye un estimulo sin precedentes a la renovada determinación de los luchadores antirracistas cubanos de no dar un paso atrás en su propósito de cumplir sus compromisos con la justicia y la igualdad que tanto Cuba necesita.