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Sobre algo que me interesa

Juan González Febles, Primavera Digital (a través del blog “Infierno de Palo”)

Lawton, La Habana.- En esta edición semanal PD#340, de la autoría de Frank Correa, el trabajo “A quien pueda interesar” vuelve sobre la marea roja y la inteligente operación que la inteligencia militar castrista lleva adelante para desbrozar el camino a los herederos sin gloria que se aprestan a tomar la parte de la piñata que disfrutarán bajo la guarda y cuidado de generales sin batallas, policías sin ley y otros amanuenses de la añeja dictadura militar que sufrimos.

Me llama poderosamente la atención el alto grado de profesionalidad desplegado para hacer creíbles las acusaciones contra Frank Correa. También vale destacar las coincidencias modernizadoras. De forma brillante aunque felizmente muy predecible, Frank Correa es acusado de que a partir de sus testimonios, dos presuntos opositores fueron juzgados ante tribunales de la dictadura.

Sucede que en el caso que nos ocupa, Correa se enteró de este particular, gracias a la gestión oficiosa de sus acusadores.

Sabemos por fuentes in situ y por el propio Correa que nunca compareció en calidad de testigo en ningún juicio organizado por la dictadura castrista. Entonces, se trata solamente de las afirmaciones de los acusadores y del sumario preparado en aquel o en este momento, por la instrucción procesal de…ya saben ustedes, quienes.

¡Perfecto! Solo que no sirvió.

Otro punto que marca pauta es el relacionado con la modernización. En su trabajo, Correa señala que sus acusadores, “van desde la tontería de afirmar que la crónica costumbrista es un género en desuso, utilizada en el  siglo XIX  por autonomistas, reformistas y pro españoles”.

Entonces, y con el mayor respeto, voy a abundar sobre tales afirmaciones.

La necesaria modernización está dada en que la crónica costumbrista y la crónica en general, han sido los géneros periodísticos por excelencia en la prensa nacional independiente y los ausentes permanentes tanto en la prensa oficial como en las versiones modernas más recientes con fragancia de tulipán y atardecer bucólico bendecido por nórdicos bienestares. Ambientes muy ajenos a nuestras canículas de 36º, nuestros bellos basureros y por último, las potenciales, internacionalistas y solidarias epidemias por venir.

Los mejores cultores de la crónica se contaron en la prensa nacional independiente. Desde Raúl Rivero, Manuel Vázquez Portal, Luis Cino, Iván García, Víctor Manuel Domínguez y el propio Frank Correa, entre otros. Para que nadie diga que en Primavera Digital se ningunea, vale mencionar en el lugar meritorio que se ganaron, a Ciro Bianchi Ross y a Enrique Núñez Rodríguez. Este último con aquellas crónicas dominicales que escribió en Juventud Rebelde e hicieron legible al libelo, al menos cada domingo y solo en ese espacio consagrado.

Entonces, si ni la prensa oficial ni los periódicos modernos cuentan con pesos pesados para la crónica, la marea roja llega, empareja, moderniza y ya está. Desde ahora, la crónica está rebasada y los cronistas, también. Como decimos por acá, ¡que baile el gordo y que traigan el cake!

El pasado domingo 24 de agosto pasé por la iglesia Santa Rita y compartí una velada llena de adrenalina con las Damas de Blanco. Las valientes mujeres tenían problemas que resuelven efectiva y expeditamente. Entre estos, su líder y representante fue acusada de autoritarismo, dictadura, etc., que fueron acusaciones ya escuchadas en Primavera Digital y forman parte del equipaje que la marea roja tiene preparado contra todo lo que funcione en el marco de la oposición real cubana, la sociedad civil y no digo prensa independiente, porque para muchos, ya no existe. Pero en este contexto, algo novedoso: Luis Cino tiene preparado un cartelito llegado y etiquetado desde la zona oriental como agente de la policía Seguridad del Estado. ¿Qué les parece?

Hay patrones y concordancias que no pueden pasarse por alto, así en esta oportunidad me referí a un tema que me interesó y que me puso en bandeja mi colega Frank Correa, que reitero: ¡No será devorado por la marea roja!

 

 

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