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¿Sindicato o patronal?

Frank Cosme Valdés Quintana, Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- De nuevo parece aumentar la presión para que los trabajadores privados (en Cuba llamados cuentapropistas) se afilien a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), único sindicato reconocido en la isla, según divulgan algunos medios de prensa extranjera por estas fechas.

Desde que comenzó la autorización de ciertas actividades laborales privadas mediante el Decreto Ley 14 del 3 de Julio de 1978, solo concedidos a pequeños servicios (zapateros, cocheros, carpinteros, arrieros, etc.), comenzó desde ese momento, y ya hace treinta y tres años de esto, la presión para que estos trabajadores se asocien a este sindicato único, por lo tanto no se trata de una "nueva", solo que ahora los medios foráneos divulgan ciertas noticias sobre Cuba que antes no divulgaban.

Cuando se lee una noticia de estos medios sobre el problema laboral cubano, falta algo, ya sea porque algunos que fungen como sindicalistas independientes – de los cuales se nutren estos medios – olvidan o desconocen ciertos puntos que sería higiénico aclarar. Por otra parte, aún se leen comentarios de reconocidas agencias que ya dan por hecho el establecimiento de esta modalidad de trabajo a partir de 1996 con el Decreto Ley 141 y no con el de 1978.

Aclarado esto, paso a comentar algunos puntos que a mi juicio se pasa por alto y que son necesarios para una mejor comprensión de la realidad laboral cubana y de la noticia.

En primer término, un sindicato es una agrupación formada por los trabajadores para la defensa – y esto es importante – de intereses económicos comunes. En lo que atañe a Cuba, esto no se ha cumplido por el sindicato único y solo se han solucionado algunos problemas laborales no por la CTC, sino a través de los "Consejos de Trabajo" que encauzan las discordias a través de los llamados "tribunales laborales" con tres instancias. Si en el carácter del demandante no entra una buena dosis de paciencia, no podría sortear toda la parafernalia burocrática que esto conlleva.

Se dice a secas en estas noticias externas que el cuentapropista que no quiera pertenecer al sindicato único "tiene que presentar una declaración y explicar los motivos de su decisión".

Tampoco se aclara que los propios funcionarios de la CTC parecen olvidar los mismos estatutos por los cuales deben regirse. En el caso arriba citado, el Capítulo II inciso a, dice textualmente: "Todo trabajador manual e intelectual y todo jubilado que lo solicite, será afiliado en su sección sindical respectiva". Más claro ni el agua: "el que lo solicite", así que no tiene el trabajador por que dar explicación alguna si no quiere integrar este sindicato.

Esto es un ejemplo clásico de la transgresión, por los propios funcionarios, de las leyes, estatutos o regulaciones por los cuales se rige desde una empresa hasta un país.

Si lo que realmente se quiere es que funcione un país, y es fundamental para esto una mejor organización del trabajo, no es solo sindicatos (en plural), sino también patronales lo que se necesita. La patronal es una organización de productores y hombres de negocios que también se asocian para proteger sus intereses mutuos a través de una vigilancia contra aquellos factores que afectan el comercio, como las leyes abusivas, los costos del transporte, los aranceles, etc. Las reclamaciones fundamentales de la patronal son precisamente contra los gobiernos, a su vez los Sindicatos demandan a los patrones cuando estos no cumplen con los contratos de trabajo.

Como se ve todo es cuestión de intereses económicos, la patronal se "faja" con el gobierno cuando este dicta leyes que entorpecen el comercio, a su vez los Sindicatos se fajan con los patrones cuando estos aumentan sus ganancias al ampliar sus negocios, sin aumentar el salario a sus obreros. Si el patrono es un cuadrado que no cede, existe un mecanismo para hacerlo entrar en razón, la huelga. No será perfecto y muchas veces resulta penoso, pero de alguna manera hacen funcionar las cosas.

Ya hay en Cuba cerca de 358 mil trabajadores privados según las cifras que emiten los propios organismos estatales. Ya existen también productores privados (fundamentalmente en el sector agropecuario) que entran en conflicto con estos organismos que siguen controlándolo todo a través de una burocracia absurda y a la vez desordenada, incapaz de suministrarle los insumos a los propios trabajadores estatales, convertidos ahora por decreto en nuevos cuentapropistas, los cuales tienen que alquilar al Estado los locales, medios de trabajo, pagar impuestos y cuotas de seguridad social.

Además de todo esto, si en la introducción a estos estatutos de la CTC se sigue manteniendo este ambivalente párrafo: "Los Sindicatos no son organizaciones de partido, sin embargo el Partido Comunista orienta y dirige políticamente el movimiento sindical", poco o nada se podrá hacer para que mejoren las condiciones laborales y con ellas el país. Un partido único, cualquiera que sea y donde quiera que esté, no puede ser el patrón de un país.