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Silencios peligrosos

Guillermo Ordóñez, Primavera Digital

Centro Habana, La Habana.- Más de dos centenares de muertes en los últimos meses por cólera, dengue y tuberculosis, han sido silenciadas por la prensa oficial. Respecto a la gravedad de problemas que atañen a todos, la población solo sabe lo que se comenta en la calle.

La prensa oficial no goza de respeto ni credibilidad, porque a duras penas y con subterfugios, da alguna muy escueta noticia solo cuando las cosas toman matiz de sumo peligro.

No se puede ocultar el modo con que intentan higienizar las instituciones y centros laborales, mucho menos el cierre de negocios particulares donde se expenden alimentos debido a casos de cólera detectados en los alrededores de los mismos. Sin embargo, a estas acciones no las ha seguido una nota informativa oficial para precaver y alertar verdaderamente de los modos de contagio. Jamás dicen la cantidad exacta de contagiados que pueden poner en riesgo a muchísimos más.

Recorren los barrios, de casa en casa, decenas de estudiantes de Medicina, arrancados de sus aulas para hacer pesquisas sanitarias, con objetivo de detectar posibles casos de cólera y dengue.

En los medios de difusión masiva, siempre plagados de politización, que más que informar, desinforman, hay propaganda sobre las medidas higiénicas, pero jamás brindan una información detallada del por qué de la necesidad de tales cuidados.

Jamás han comentado los medios oficiales sobre la cantidad de casos de tuberculosis, que ya es una pandemia en el país. Especialmente en las cárceles. Solo en la prisión de Melena, ubicada en la nueva provincia Mayabeque, más de una veintena de reclusos padecen tuberculosis.

Convive hoy el cubano con todo un sinfin de enfermedades que cobran vidas. Los galenos, en el acta de defunción, escriben "muerte por causa desconocida", sin esclarecer si se trata de enfermedades contagiosas. Parece como si les estuviese prohibido llamar a las enfermedades por sus nombres. Así, la tan desarrollada medicina cubana, deja desprotegida a una población, especialmente la más humilde, que es cada día más vulnerable.

El Estado hace mucha propaganda respecto a la gratuidad de la atención médica en Cuba. Cierra los ojos ante la desidia generalizada y ante los sobornos que hay que pagar en los hospitales si quieres que te atiendan regular e insiste en señalar cuánto costaría una consulta o un tratamiento en un país capitalista.

Habitamos entre peligrosos silencios. Callarnos es la manera más aterradora de ser cómplices de cuanto suceda por ello.

 

 

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