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Selectivo y controlado

Laritza Diversent

LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) – “No creo que la conexión por cable mejore el acceso de los cubanos a internet, ni tampoco que eso represente más libertad en Cuba”, afirmó Yordanka Rodríguez. La joven, de 23 años, utiliza en las madrugadas la línea fija del teléfono de su hogar y una cuenta perteneciente a una institución estatal, para hacer amistades.

“En internet busco una carta de invitación o un matrimonio, quiero vivir como persona, sin pensar cada cinco minutos que me puedo meter en problemas. Para vivir así tengo que irme de aquí”, confiesa Rodríguez.

En 1996, Cuba se conectó oficialmente a internet, y el gobierno declaró que el acceso a los servicios de redes informáticas de alcance global tendría carácter selectivo y estaría regulado. En 2000, el propio gobierno estableció un punto único de acceso a la red internacional, para controlar las interconexiones de los usuarios nacionales.

Según el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC), los soportes internacionales encarecen “el servicio y reducen su fiabilidad”. “Tengo que utilizar proxis para acceder a determinadas páginas, ninguna de contenido político, porque ahí si me meto en problemas”, afirma Yordanka.

Una de las constantes preocupaciones del gobierno es que, la información difundida en internet “sea fidedigna, y la que se obtenga esté en correspondencia con principios éticos, y no afecte los intereses ni la seguridad del país”.

En el año 2000, el gobierno también reglamentó el acceso de las entidades a internet para evitar el comprometimiento de la información oficial.  Desde sus inicios, la política gubernamental estuvo encaminada a priorizar “en la conexión, las personas jurídicas y las instituciones de mayor relevancia para la vida y el desarrollo del país”.

Desde hace más de una década, los directores de las entidades de los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), solicitan mediante carta a su ministerio, autorización para que trabajadores seleccionados accedan a los servicios de internet desde sus residencias.

“El acceso a la web es para los que estén políticamente comprometidos con el sistema y los que tengan dinero para pagar las necesidades de estos”, comenta la joven, a quien, a cambio de 150 pesos convertibles (CUC) mensuales, el administrador de redes en un centro laboral le facilita acceso a internet.

“La cuenta que manejo es de una empresa, que es lo mismo que decir ilegal. El acceso es por dial up, por tanto tengo que tomar medidas para que no den con mi número telefónico”, explica Yordanka.

El gobierno también autorizó a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (ETECSA), a emplear todos los medios técnicos necesarios para impedir el acceso al servicio de navegación, desde líneas telefónicas que operan en moneda no convertible.

Las medidas pretendían evitar la sustracción de contraseñas, “las degradaciones intencionales y el uso fraudulento y no autorizado de este servicio”.  De su aplicación se excluyó la relación de teléfonos autorizados por los jefes de OACE que acceden a internet.

A pesar de las restricciones y el exceso de control, los isleños ven en la red de redes un medio para ampliar sus horizontes. Desde una salida del país hasta la promoción de servicios y mercancía. “Internet ofrece a los cubanos una nueva vida, y por eso su acceso continuara siendo selectivo y controlado”, concluye Yordanka.