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Santa Cruz, con su cruz a cuestas

El pueblo costero cumple años con calles rotas, ruinas, y una discoteca, “La Fiesta del Chorizo”, donde solo van hombres

Polina Martínez Shvietsova, en Cubanet

LA HABANA, CUBA.- Santa Cruz del Norte, pueblo que baña el mar, a medio camino entre La Habana y la turística playa de Varadero, celebra 300 años de su fundación. Pero sus vecinos dicen que hay poco que celebrar.

Rafael -nacido con la Revolución- comenta: “Hicieron llegar el agua a las casas, pero el peso de los camiones de combustible de los pozos petroleros cercanos ha creado huecos en las calles que afectan las tuberías soterradas. Ahora estamos llenos de salideros de agua en las calles rotas.”

Hace unos dos años, parecía que los cuentapropistas harían renacer el comercio de Santa Cruz. Si una década atrás, solo existía la Pizzería de Celino, hace dos años surgieron paladares como Los Amigos, El Bohío, El Framboyán. Pero hoy muchos de estos negocios privados han cerrado como el de servicios técnicos a móviles y PC.

Alina, una cuentapropista afectada, nos explica “Nos asfixiaron los inspectores buscando deficiencias y poniendo altas multas”.

Juan, instructor de artes plásticas, nos dice: “Hace años la Casa de Cultura, que estaba en una de las esquinas más céntricas del pueblo, se derrumbó. Hoy es baño público para los borrachos”.

Elena, otra trabajadora de cultura, agrega: “El canal local Telemar, se ha convertido en un panfleto político”. Sabemos que fue creado para que interrumpiera la señal de TV Martí. Apenas trasmite 2 horas diarias y las noticias que pone son triunfalistas e intrascendentes. No hay un periodismo crítico sobre los problemas del pueblo. Lo único que sirve es el parte meteorológico”.

Arturito, un joven babalawo (adivinador en la religión yoruba), comenta: “no hay transporte entre Santa Cruz y La Habana… Al ser el pueblo parte de Mayabeque, el gobierno desvió el transporte hacia San José. La población no tiene en qué moverse para La Habana. Antes salía la ruta 669. Ahora no tenemos ni el viejo camello 670 que llegaba hasta Guanabo”.

Pedro, con muchos años a cuestas, protesta por el alto precio del pescado y los camarones, en un pueblo marinero: “el pescado es vendido al sector estatal, y ni hablar de la langosta que hace años está perdida, los vecinos nos podemos comprarla aunque tengamos el dinero”.

Yadira, una instructora de arte, agrega: “Hay un alto índice de alcoholismo y violencia en los jóvenes que se reúnen a bailar reguetón en la discoteca Club de la Termo (la termo eléctrica). Le dicen La Fiesta del Chorizo, porque solo van los varones. Las muchachas prefieren ir a bailar a San José, Jaruco o San Antonio.”

El gobierno pretende trasladar el hospital general del pueblo para “Mayabeque City”, (así le dicen a San José de las Lajas). Según los del PCC y otras instancias gubernamentales aquella es “la capital provincial. Los santacruceños se tienen que adaptar al nuevo diseño de la provincia”.

Estos funcionarios enviaron inspectores para detectar “anomalías” y anotar “ineficiencias internas”, buscando elementos negativos en el funcionamiento del hospital.

Cuenta Dmitri, el antropólogo: “La gente protestó duro en las asambleas a nivel de barrio. También los médicos del hospital protestaron.  Pero todos saben que es en vano. El gobierno va a seguir en su empeño por mudar el hospital y joder a los santacruceños…”

El Hotel Riomar era una maravilla, comenta Juanito Hernández, promotor cultural del Museo Santacruceño: “Cuando lo construyó el alcalde Abelino Pascual, en 1933, lo llamó Hotel Regina. Era de madera, pero muy bonito. Daba servicio a los yates y a las habitaciones. El restaurante ofrecía el plato típico del pueblo: filete de pargo relleno con cangrejo moro más toda la variedad de la gastronomía marinera.

¿Y qué pasó con el Regina?, le pregunto.

 “Después del 1959 le cambiaron el nombre por Riomar, lo reconstruyeron de mampostería, agregándole hasta 30 habitaciones. Le agregaron una piscina. Pero de eso no queda nada. El Riomar funcionó como hotel hasta el 2000. Actualmente está en ruinas. El INDER municipal permitió que el lobby fuera utilizado como base de entrenamiento de artes marciales y un gimnasio improvisado”.

Una reliquia que identifica a Santa Cruz del Norte es El Torreón, construido por los españoles en el siglo XVII. En la República sirvió de Logia Masónica. Luego fue bar/restaurante administrado por la Ronera Habana Club.

Martínez Rodríguez, recuerda que en el Bar de El Torreón servían los 100 tragos que se preparan con el ron Habana Club. ¡Qué triste! En la actualidad es un comedor obrero. A veces, por la noche, hace de comedor de pésima categoría, el cual nadie visita.

Santa Cruz del Norte, con sus paisajes y su mar, podría ser un lugar turístico.  Con pozos de petróleo a sus alrededores, una termoeléctrica, y una fábrica de ron -que elabora el famoso Havana Club- debería ser un pueblo próspero. En cambio, permanece en el olvido. Hoy celebra sus 300 años de fundación, y espera.

 

 

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