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Ruta de escape

Jorge Olivera Castillo, Primavera Digital

Habana Vieja, La Habana.- Por estos días, miles de cubanos quisieran haber tenido la dicha de ser deportistas de alto rendimiento.

La masividad en la cristalización de un deseo tan intangible, responde, en este caso, a razones que nada tienen en común con la disputa por una medalla de oro o la pretensión de dejar boquiabierto a medio mundo con la implantación de un récord.

El asunto de estar entre los mejores atletas, es visto con ansiedad por el hecho de tener la posibilidad de poner pies en polvorosa, sin disparo de arrancada.

Londres 2012 invita a todo tipo de fantasías en relación a fugas y estampidas, algo que dentro de la población cubana es parte de una cultura a prueba de extinciones.

Las venideras olimpiadas en la capital de Reino Unido acercarán las oportunidades para nuevas deserciones.

Si en el transcurso de los juegos no se contabiliza ninguna evasión entre los representantes de Cuba, será por cuestiones relacionadas con el aumento de la vigilancia y no por cabal asimilación del discurso que suelen ofrecer, antes de la partida, los dirigentes de Instituto Nacional de Deportes y Recreación (INDER), entidad estatal que controla monopólicamente el sector.

En el mismo momento de recibir las arengas patrioteras y exigir el compromiso de volver al país tan pronto culmine la participación en las diversas especialidades, se fraguan las estrategias para en la menor oportunidad ponerse a resguardo de las autoridades migratorias del país anfitrión.

Es improbable que no ocurran eventos de este tipo. En anteriores citas deportivas, algunos de los desertores han sido personas de las cuales no se sospechaba que fueran a tomar una decisión de esta naturaleza.

Para salir airoso en los planes de fuga, es preciso maximizar los subterfugios de la doble moral con el propósito de ganarse la confianza de los chivatos, agentes encubiertos y policías de civil que siempre acompañan a las representaciones deportivas.

Recientemente un alto funcionario ligado a esta rama, que desde la década de 1960 fue puesta en la vitrina de los logros de la revolución y que hoy muestra los síntomas de la decadencia, criticó severamente las fugas de los atletas escogidos para representar al país en las diferentes competiciones del deporte amateur.

En lo que va de año han desertado veintisiete atletas, cifra que la fuente trató de minimizar, comparándola con el número de los participantes que regresaron a la isla, tras cumplir su rol en diversos topes a nivel regional o mundial.

Que el mayor número de competidores opte por el retorno a su país, no es motivo para batir palmas. Con uno que logre burlar los medios de control, activados al máximo,, queda subrayado el perfil carcelario de un régimen que se vende como un paradigma de la decencia y el respeto de los derechos humanos.

La última estampida incluyó a cinco jugadores del equipo nacional de baloncesto. Hace menos de un mes escogieron a la vecina isla de Puerto Rico para cumplir con un sueño que seguramente venían estructurando desde años atrás.

Las fugas constituyen el mejor desenlace para presos o rehenes. Por el número de incidentes, Cuba no califica para insertarla dentro de límites paradigmáticos como ocurre regularmente en los foros mundiales dedicados a evaluar diferentes tópicos sociales, políticos y económicos.

Decenas de miles de personas han muerto ahogadas en el Estrecho de la Florida durante los cincuenta y tres años de revolución socialista, al convencerse de que el paraíso terrenal que les prometieron resultó ser el camino más corto al infierno.

Al decidirse por un escape en cualquier objeto flotante, su destino se selló en las fauces de los tiburones o bajo las turbulencias del océano.

No es fortuita la envidia de muchos cubanos hacia los deportistas seleccionados para participar en las próximas Olimpiadas. Londres 2012 es una puerta de salida hacia la libertad. ¿Cuántos podrán franquearla?

 

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