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Rentar el socialismo

Odelín Alfonso Torna, Primavera Digital

Arroyo Naranjo, La Habana.- Hoy se estudia cómo entregar paulatinamente al sector no estatal, los llamados cuentapropistas, aquellos locales de servicios administrados por dependencias del Estado cubano, en los cuales el maltrato, la desinformación, la burocracia y la falta de recursos, fueron constantes en la emulación socialista.

La resolución 434 de 2011, deja abierto el camino para el arrendamiento de inmuebles estatales disfuncionales.

Según todo pinta, los cuentapropistas certificados por la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), administrarán en usufructo el socialismo y tributarán por ello. Un experimento que desde octubre pasado comenzó con los barberos, peluqueras, estilistas y manicuras. De este modo, en pocos años el estado paternalista tendrá en sus manos, por decirlo de alguna manera, un jugoso negocio inmobiliario.

Según se aplique el sistema de gestión económica de arrendamiento de locales dentro o fuera de las instituciones estatales, cafeterías, piqueras de taxis, terminales de ómnibus, agromercados u otros servicios estatales no rentables, estarían en manos de sus empleados, quienes automáticamente pasarían a ser cuentapropistas.

Pero rentar el socialismo va más allá de rescatar los servicios perdidos o emplear a los obreros cesantes del sector estatal. Quienes asuman el alquiler de un local, tendrán que pagar el agua -así venga ésta cada dos o cuatro días-, la electricidad, el gas, teléfono y todo el mantenimiento debido. Lo otro es que cada organismo define, en correspondencia con la superficie o ubicación de los establecimientos, la tasa de impuesto por el arrendamiento. En este sentido, los organismos subordinados al poder del Estado, tendrán potestad, como nunca antes, para velar y exigir por el mantenimiento y la autogestión de locales, sin aportar un centavo.

¿Qué nivel de independencia tendrán los futuros “propietarios” del inmueble? ¿Cuántos salarios administrativos estatales cubrirán con sus tributos?

Se dice que los empleados estatales en calidad de arrendatarios, dejan de pertenecer al organismo de servicio y por consiguiente a la Central de Trabajadores de Cuba, la organización sindical única. El expediente laboral estará bajo su custodia y los años de servicio con el Estado serán acumulativos para el régimen de seguridad social.

Sin embargo, de ahí a que cada cuentapropista sea accionista o dueño del local, e incluso disfrute de amparo fiscal o sindical, el trecho es bien largo. Además, el contrato de comodato tiene sus reglas y no todos los solicitantes son “idóneos y confiables” para el arrendamiento, máxime cuando estos espacios puedan estar dentro de un centro educacional, de salud o un ministerio.

Indudablemente la economía estatal no se sostiene y los servicios públicos se reencuentran con un rival de peso, los trabajadores por cuenta propia.

Inevitable será ampliar el arrendamiento de locales a otros servicios como la gastronomía, la reparación de enseres menores, talleres de artesanía, parqueos, baños públicos, mercados, tiendas comisionistas, terminales de transporte público y otros que languidecen por la falta de gestión y recursos.

La fórmula es sencilla: hacernos creer capitalistas rentando el socialismo. Cada pedazo de país tendrá un precio y por él se exigirá el mantenimiento debido, lo que no hizo en media centuria la empresa socialista.