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Que no sea estéril la visita del presidente Barack Obama (1)

Rogelio Travieso, en Primavera Digital

Cerro, La Habana.- Faltan solo días para que arribe a Cuba el Presidente de los Estados Unidos de América Barack Hussein Obama.

Si hace diez años, alguien me hubiera dicho que un Presidente de los Estados Unidos, visitaría Cuba, le habría respondido, que no me gusta que me engañen: durante los 47 años en que gobernó Fidel Castro parecía imposible la visita de un presidente norteamericano. No es que yo lo diga: el propio Fidel Castro se encargó de imponer a todos los cubanos las ideas anti-norteamericanas.

Fidel Castro se propuso y llevó a cabo lo que anunció en aquella carta escrita a Celia Sánchez desde la Sierra Maestra, en 1958: que cuando aquella guerra terminara, su lucha seria contra los norteamericanos.

En todos los años del actual régimen, los únicos actos públicos en los que con mayor o menor entusiasmo los cubanos han participado sin necesidad de ser convocados o movilizados por el gobierno ocurrieron en tres ocasiones: cuando la visitas de los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

De estos tres visitantes, el primero fue el de mayor significación. Juan Pablo II lo merecía y el pueblo cubano así lo comprendió. Muy pocas personas pudieron desentenderse y mantenerse al margen de la visita de tan extraordinaria personalidad. En los otros dos casos, a mí personalmente no me motivaron.

Similar entusiasmo al que hubo a propósito de la visita de Juan Pablo II ha despertado la anunciada visita del presidente Obama los próximos días 21 y 22 de marzo. Es fácil de apreciar la aceptación espontánea y la opinión de la mayoría de los cubanos a favor de Obama; quien goza de gran simpatía, respeto y admiración.

¿Por qué? Primero que todo porque los cubanos de más edad conocimos de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y el ejemplo de Martin Luther King. Su liderazgo contribuyó al triunfo de esa lucha, a tal extremo de que luego de siglos de racismo, Barack Obama, un negro, pudiera ser electo presidente de los Estados Unidos.

Aun en los Estados Unidos quedan algunos excesos racistas por superar, y a cada rato suceden violaciones pues en algunas personas existen aún pensamientos y actuaciones discriminatorias. Pero en Cuba las violaciones de los derechos son constitucionales.

Obama ha demostrado que merecía que lo eligieran; ha sido y es consecuente con la investidura que le otorgó el pueblo y ha sido capaz de mejorar palpablemente la economía norteamericana de ese gran país.

No por gusto, en un mundo lleno de complejidad, Obama fue electo Premio Nobel de la Paz.

Y lo que más nos concierne a los cubanos: Obama se propuso y está logrando acercar a los Estados Unidos y Cuba.

Aunque hasta el día de hoy, lo único que apreciamos, es que la parte cubana, lo quiere todo, sin ceder algo a cambio, sin importarles continuar con las violaciones de los derechos humanos.

Decía el artículo16 de la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del ciudadano: ´´ Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.´´

Ese es un principio democrático universalmente reconocido.

La guerra contra los norteamericanos que Fidel Castro se trazó desde la Sierra Maestra no fue casual.

En los inicios de su gobierno, Fidel Castro negó rotundamente que fuera comunista; pasado un tiempo, aseguró que siempre fue marxista y lo seguiría siendo hasta el último día de su vida.

La mayoría de los cubanos, nunca fueron simpatizantes del comunismo ni de la Unión Soviética, sino de los Estados Unidos.

Antes de la revolución, había cubanos que los viernes en la tarde se iban a la Florida y regresaban los domingos a Cuba.

En aquella época, ningún cubano se quedaba en otro país.

Éramos un pueblo noble y pacífico, no nos metíamos en la vida de nadie, ni tampoco participábamos en guerras en ningún país.

A Cuba venían personas de muchas partes del mundo, entre ellos, artistas famosos y peloteros de las Grandes Ligas. Para orgullo nuestro, muchos cubanos jugaban béisbol en las Ligas Mayores, y también había boxeadores campeones que triunfaban en los Estados Unidos. Y ninguno de ellos nunca fue catalogado de traidor. De todos los artistas y otras personas que nos visitaban, algunos paseaban por Cuba y otros hasta se establecían aquí, donde levantaban negocios que proporcionaban trabajos para los cubanos.

¡Qué más quisiera yo como cubano que la visita del Presidente Obama, no fuera algo estéril, y que pueda contribuir a favor de los derechos políticos, económicos y sociales de mis compatriotas!