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¿Qué trae Mr. Obama para los cubanos?

Paulino Alfonso, en Primavera Digital

Lawton, La Habana, Con su visita a Cuba, el presidente Obama aspira a trascender en la historia como hace más de 40 años lo logró el presidente Nixon al visitar Beijing, luego de restablecer las relaciones con China.

¿Cuáles son las evidencias que tiene Obama de que el castrismo va a cambiar?

En el aspecto político, lo que se evidencia es que todo ha sido un fracaso para el gobierno de los Estados Unidos.

Por varias razones, esta relación entre Obama y el castrismo tiene muy poco futuro: se enfriará o perecerá, sin importar quién gane las elecciones en Estados Unidos. Si el que gana es un demócrata, verá esta apertura como un fallido ejercicio de relaciones públicas. Si es republicano, solo verá una mala decisión política y simplemente lo suspenderá todo.

El controversial Donald Trump declaró recientemente que esas relaciones han fallado y se necesita revisarlas.

Hasta The New York Times se percata de que no se ven resultados. Y un artículo del Washington Post dice: “Hay poca evidencia de un cambio radical en Cuba hasta el momento, tal vez porque Obama continúa ofreciendo al régimen concesiones unilaterales sin requerir nada a cambio”.

Como Estados Unidos no ha puesto ninguna condición relacionada con los derechos humanos, el régimen continúa con las detenciones arbitrarias de opositores.

Esos emprendedores privados, de los que tanto espera Obama, en su totalidad hacen lo que el régimen les ordene, so pena de perder en el mejor de los casos, las licencias, y en el peor, ser expropiados.

En el sector estatal de la economía, cualquier cambio es impensable.

El régimen controla y se apropia de todos los ingresos del país, que en su totalidad van a parar a las arcas del castrismo, excepto la parte de los pocos inversionistas que actualmente operan en Cuba.

El régimen controla las remesas que envían a sus familiares los cubanos radicados en el exterior, estimadas en mil millones de dólares anuales. Los que reciben remesas son clientes cautivos, que para adquirir los productos indispensables, tienen que pagarlos a un 250% de su costo en los establecimientos estatales.

Lejos de aumentar la participación privada, lo que el régimen estimula es la mejoría de las entidades estatales con los ingresos que les reportan los emprendedores privados.

Hay que recordar que el régimen tiene el monopolio absoluto del comercio exterior, de forma que ningún privado puede hacer tratos ni de compra ni de venta en el exterior.

En las pocas empresas mixtas, la participación económica extranjera es inferior al 45%, por lo que el socio mayoritario es el régimen.

En lo político, el régimen ni siquiera se ha movido un milímetro. Por el contrario, la represión se ha incrementado contra todo el que disienta.

Sigue invariable el total control gubernamental sobre los medios de comunicación masivos.

Resulta una burla la apertura de los puntos wi-fi, donde cobran 2 CUC por la hora de conexión a Internet, lo que equivale a casi el 10% del salario promedio, que es de 23 dólares.

Lo único provechoso de estas relaciones es para el régimen, que con los ingresos del turismo norteamericano compra productos en China y Rusia, al tiempo que reduce en un 15 % las compras de alimentos en los Estados Unidos.

A pesar de todo esto, Obama sigue haciendo concesiones y hasta visitó La Habana.

Esto sienta un precedente para dictadores como Kim Yong Un: mientras menos caso se le haga a los norteamericanos, mejor.