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Pichilingo, un personaje en La Habana

Frank Correa, Primavera Digital

Jaimanitas, La Habana.- Su nombre era Roberto Quintana Fornaris y era sacerdote de Ifá- Todos lo llamaban "Pichilingo". Era un personaje popular en los barrios de La Habana.

No tendría veinte años cuando se volvió famoso, en los años 70, cuando sacó la cara por los muchachos del Vedado contra la banda más temida de La Habana, Los Sitios, que los tildaban de homosexuales.

Fue una tarde durante una balacera, que comenzó en la calle 29 y terminó en El Solar de La California, cuartel general de Los Sitios. Y el Pichi se batió solo, a tiros, contra Malembe y El Nata, y otro joven que se sumó en la escalera al tiroteo, y también recibió balazos mortales.

Pichi contaba la historia con estas palabras: "Yo fui víctima del medio... por aquellos días había muchas armas de fuego en la calle... y tuve que regalarle catorce años al Comandante... ".

En la prisión siguió siendo un líder. Aprendió inglés y compuso poesía. Entre decenas de piezas, dejó una de relevancia titulada "Ajiaco", cien versos sonoros y claros solamente concebidos por una mente ingeniosa como la de Pichilingo.

Su madre murió atropellada por un camión, en la misma puerta del Combinado del Este, cuando le llevaba "la jaba". Eso marcó para siempre al futuro Pichi, que saldría a la calle reeducado.

Un accidente de motocicleta frente al Cementerio de Colón, casi le cuesta la vida.

Entonces, Orula le ordenó que tenía urgentemente que "hacer Ifá", si quería preservar la vida.

Como siempre ocurría con Pichi, la suerte le sonrió. En la consulta, el signo que dio Orula fue "Iroso Umbo", letra regida por Elegguá que ordena a los padrinos correr con todos los gastos de los sacramentos y la investidura.

Catorce años vivió Roberto Quintana Fornaris bajo el signo Osariwo omo Elegguá, una intensa vida de babalao aconsejando y ayudando a decenas de ahijados, que aumentaron su renombre en La Habana.

Desde antes, era miembro de la secta secreta Abakkua, y padrino de decenas de abakuases de todos los barrios de La Habana.

El pasado 21 de febrero , a las 5 de la tarde, sintió un fuerte dolor en el pecho y dos de sus amigos, Azúcar y Lazarito, corrieron con él para el hospital "Manuel Fajardo", pero dos estudiantes que atendían los casos del Cuerpo de Guardia, no supieron proceder adecuadamente y le indicaron un suero con medicamentos para la presión. Un precioso tiempo perdido hasta que decidieron realizarle un electrocardiograma.

Tampoco el técnico encargado de realizar el electro se hallaba en su puesto de trabajo, y cuando al fin llegó, tampoco supo realizar la lectura de los resultados.

Pichilingo continuó empeorando y finalmente un médico extranjero que llegó a la escena descubrió que el paciente estaba infartado, pero no quiso responsabilizarse de la situación.

Lo llevaron erróneamente para Observación y cuando apareció el médico cubano, comprobó la magnitud del desastre y ordenó fuera trasladado urgentemente para Terapia Intensiva, pero ya era tarde.

Según cuentan los habitantes más viejos del Vedado, jamás la funeraria "Zapata", del Vedado, estuvo tan llena.

Junto a Marlem Carpio, su esposa, y Glenda Quintana, su hija, muchos ahijados, ecobios y vecinos, lloraron por igual su repentina partida a una segunda vida, la del recuerdo de sus amigos.

 

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