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Pasaje mezclado al 90% con sucedáneo

Juan González Febles, Primavera Digital

No esperaba menos de Taladrid y por supuesto del gobierno y el partido único de Taladrid. El caballero primado de la Mesa Redonda, rompió lanzas en defensa del café mezclado al 50% con "sucedáneo". Lo hizo con su programa 'Pasaje a lo Desconocido', el pasado domingo 12.

Para la ocasión, invitó a un médico que le hizo la pala y pontificó sobre lo dañina que resulta la taza de café puro, que gracias a su gobierno y su único partido, tanto los negros como los blancos no podemos beber.

Un siquiatra revolucionario, el Dr. Ricardo González, dispuesto a servir a la revolución en los modos en que los siquiatras revolucionarios suelen hacerlo, disertó sobre el daño que el café puro hace a la salud. Tanto el soluble como el no soluble. Casi era para alegrarse de que ambas modalidades permanezcan en las shoppings, a la espera que los revolucionarios con recursos los adquieran, y sacrificados como son, asuman los riesgos del café puro como ya lo hacen con la carne de res, la langosta, los camarones, etc.

El Dr. González se alegró de que su revolución haya puesto a salvo al mal agradecido pueblo de Cuba, de los trastornos cardiovasculares que se derivan del consumo del café puro. Gracias a la revolución y primeramente al café mezclado con chícharo, hoy felizmente sustituido por "sucedáneo", (que nadie sabe qué diablos es) seremos más saludables. Uno no sabe si reír o llorar.

Como el siquiatra revolucionario no toma café, (quizás porque no es negro) no se tocó el delicado tema de las cafeteras que explotan gracias a sucedáneo. Sobre el tema, alguien por acá por Lawton me explicó que quizás sucedáneo, sea parte de lo que dicen, agregan al picadillo "enriquecido", más conocido por picadillo de soya. Sucede que descreídos y mal agradecidos como somos, nadie tiene la certeza o cree que lo que agregan al picadillo ¿enriquecido?, sea exactamente soya.

Sólo habrá que esperar que al cabo de tanto sacrificio, con el consumo de la carne de res que provoca gota, la langosta y los camarones que endurecen arterias, el café puro que daña al corazón y la leche de vaca que incide en la acidez por el exceso de lactosa, se acaben los revolucionarios ancianos, promotores históricos del picadillo enriquecido y más recientemente de "sucedáneo".

Entonces, retomaremos todos nuestros malos hábitos y tanto los blancos como los negros tomaremos café, para alegría y alivio de Mama Inés. Consumiremos carne de res, langostas y camarones y de paso averiguaremos qué coño era "sucedáneo", esa sustancia más desconocida que el destino de los pasajes. La que hace reventar las cafeteras y según el siquiatra revolucionario amigo de Taladrid, hace bien a la salud. ¡Ay Taladrid!