.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Paraíso y democracia participativa, algo sólo para creer

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- El reporte de AFP afirma que la hija del fallecido comandante Manuel Piñeiro Losada y de la emblemática ensayista de izquierdas chilena Marta Harnecker, publicó un artículo en la revista Temas donde defendió eso que da en llamarse "democracia participativa".

Camila Piñeiro Harnecker, académica que desarrolla su actividad laboral en el Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, ha vivido y se ha desarrollado en la burbuja creada por su padre y el resto de la cúpula verdeolivo. Parafraseando a un ilustre represor, "lo hizo al amparo de los títulos de mamá y la pistola de papá".

En la tradición del mejor nepotismo verdeolivo, escaló al olimpo académico revolucionario desde las universidades para revolucionarios y desde esa altura, con un refrigerador en que regularmente coloca algo más que pomos de agua hervida, yogur y picadillo de soya, promueve utopías. Cuando digo utopías, pienso que así como nadie ha visto nunca el paraíso, tampoco nadie ha visto nunca el funcionamiento de la llamada "democracia participativa". El paraíso y la "democracia participativa" son dos entelequias en las que se cree o no por idénticas razones.

La inmensa mayoría de los postulados de la izquierda, parten de una base común que en la mayoría de los casos nace de lo que alguien quiso que fuera y nada más. Carlos Marx quiso –le dio su real gana- que el proletariado fuese la "clase revolucionaria". No importó que a través de la historia, ningún campesino o jornalero haya sido precursor de ninguna iniciativa de carácter político.

Para los que quieran recordar a Espartaco, este fue un rey caído en desgracia, no un peón o un labriego. Nuestros cimarrones, fueron reyes y guerreros en su tierra, también caídos en desgracia, no existe un solo caso en que no reivindiquen un origen real, de guerreros, de sacerdotes o shamanes. Ni entre los cimarrones, se dio el caso de labriegos o peones en función de líderes. Pero eso no les importó para nada a nuestros teóricos de la izquierda y así, cimentaron su edificio sobre este bulo, por cierto muy bien defendido.

La señora Piñeiro en su artículo dijo algo muy interesante cuando identificó tres corrientes en las actuales estructuras de poder en Cuba: "estatistas", "economicistas" y "autogestionarios". No vale la pena conceder espacio para las dos primeras corrientes que están condenadas al fracaso per se, la interesante y la que más amenaza al futuro de este país es la última entre estas.

Lo que dictan las experiencias chinas y rusas es que las industrias entregadas a "comités de trabajadores" para autogestión, fue algo muy malo entre lo peor. Tales comités, regularmente vinieron encabezados por prominentes ex altos oficiales o funcionarios de mayor o menor nivel en la partidocracia de ambas naciones. Estos se convirtieron en el caso ruso en nuevos ricos u oligarcas, en el caso chino en algo tan malo, que para que hablar.

Con la "democracia participativa", todo parece indicar que es la herramienta primada de los totalitarios post modernos, descontextualizados y de academia para enmascarar sus aspiraciones de control enajenante total de la sociedad unido al afán de preservar las posiciones, comodidades y prebendas que obtuvieron en su condición de revolucionarios. Por definición, fueron marxistas leninistas primero y fidelo-raulistas después. En fin, lo mismo de antes, ahora y siempre. Pero como dije anteriormente, todo tiene tantos asideros para la fe como el paraíso, en el que se cree o no.

La democracia representativa liberal ha sido la conquista humana más relevante del siglo XIX y la forma de organización política más exitosa si de crear riquezas se trata. Sus aportes más relevantes van desde la limitación de la voluntad de poder en instituciones e individuos hasta la implementación jurídica en sus constituciones de derechos elementales ciudadanos, considerados en la actualidad como inalienables para todos los humanos. Entre sus avales más significativos está su capacidad de evolucionar paulatinamente hacia formas superiores de convivencia social. La llamada democracia participativa no ha sido instrumentada con éxito en parte alguna, como no sea en los mamotretos teóricos de sus promotores. Si de mamotretos se trata, ya vimos hacia donde nos llevaron los teóricos marxistas y su socialismo real.

Manuel Piñeiro Losada (Barbarroja) (1933-1998) fue uno de los jefes de los servicios secretos de Fidel Castro y organizador desde las brumas de la conspiración, de la ayuda a grupos terroristas izquierdistas guerrilleros de América Latina durante las décadas de los 60, 70, y parte del 80 del pasado siglo XX. Se retiró o fue retirado de sus cargos en 1997 y según se dice, se dedicó a escribir. Al año siguiente, tras recibir un homenaje por los cuarenta años de la creación del Frente Oriental, sufrió un accidente mortal mientras conducía hacia su vivienda. Para algunos fue pionero en una ruta de accidentalidad, recorrida más adelante por Celia Hart Santamaria y más recientemente por el líder católico Oswaldo Payá Sardiñas y su ayudante Harold Cepero. La casualidad quiso que en todos estos accidentes los automóviles chocaran, ¡contra un árbol!

Curiosamente, según los testimonios de desertores de los servicios especiales cubanos de inteligencia y contrainteligencia, en su momento Piñeiro contribuyó al entrenamiento de choferes asesinos en el grupo KJ de estos servicios especiales. Los entrenaron con métodos que asesoró la tristemente célebre Stassi, cuyo jefe Markus Wolff, se reunió con Piñeiro para ultimar detalles. Ante cosas así, uno comienza a creer que Dios y su justicia existen y puede que hasta en paraísos. Pero por otra parte, quizás esta sea otra razón de peso para no creer o para estar alerta frente a estos desaprensivos izquierdistas post modernos y descontextualizados, promotores primados de la democracia participativa desde la academia. Alerta con ellos, hoy que andan ocupados en salvar la revolución, el socialismo y por supuesto, las conquistas. Las personales y las otras.

 

Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN