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Para no dormirse en los laureles

Jorge Olivera Castillo, Primavera Digital

Habana Vieja, La Habana.- Por mínimas que sean las exigencias provenientes de los círculos intelectuales vinculados al gobierno respecto a un cambio de perspectivas en las reglas que impiden un pleno acceso a la información y el ejercicio de la crítica, la publicación de estas en diversos sitios digitales abre nuevos cauces en el camino hacia una apertura, por el momento desarticulada y marginal, en el terreno de las ideas.

Aunque la intención de los pensadores oficialistas no sea el reemplazo del socialismo sino su perfeccionamiento, según aclaran en cada uno de sus textos, en esencia, la toma de posición a favor de un antagonismo, aunque todavía larvario, contribuye a restarle fuerza al monolito estatal.

La unanimidad en torno al partido comunista languidece en la medida que más voces dentro del establishment se suman a cuestionar las políticas del régimen.

Por fin aparecen y se desarrollan las necesarias leyes de la dialéctica en el interior de algunas instituciones gubernamentales como vía para remontar las peligrosas aguas del estancamiento.

Con independencia de las verdaderas motivaciones, dichas líneas de acción deberían ser enmarcadas dentro de un proceso de agotamiento ideológico que no resiste otro ciclo de remiendos con promesas y retórica, que a contrapelo de la realidad, continúan ejercitándose como muestra de una porfía sin asideros lógicos.

La orfandad de criterios sustentables de la burocracia parásita y corrupta que predomina a nivel institucional, sin excluir ningún espacio político, económico y social, cobra mayor visibilidad con cada intervención pública de los críticos que en el pasado preferían callar sus divergencias y obedecer cuanta orden recibían de sus respectivas jefaturas.

La dinámica que se desarrolla sin abandonar del todo la ambigüedad o las coletillas como formas de espantar posibles categorizaciones que pudiesen derivar en ostracismos, interrogatorios, lapidaciones mediáticas y cárcel, todo ello por presuntas acciones contrarrevolucionarias, tiene otras lecturas que pudiesen estar en consonancia con una estrategia a mediano y largo plazo.

Esos intelectuales que desde sus blogs lanzan sus moderadas diatribas, podrían estar acondicionando el camino hacia un bipartidismo en el cual el partido comunista tendría un oponente no del todo apartado del ideario izquierdista.

Por supuesto que cualquier fórmula de esta naturaleza, no tiene ninguna validez mientras existan los líderes históricos que impedirán o retrasarán todo cuanto se oponga a su determinismo de clase.

Si bien tal proceder pudiera considerarse un mal menor, es importante no dormirse en los laureles.

Es hora de que la oposición aumente los esfuerzos por ganar en profesionalidad y pueda, a pesar de los obstáculos, prepararse para hacer un papel decoroso en un escenario donde se pondrían a prueba sus habilidades políticas.

El fin del castrismo apunta a ser un proceso gradual. Es preferible que el desenlace transcurra sin convulsiones, pero también sin rejuegos tácticos que intenten preservar en alguna medida la herencia de una época con más sombras que luces.

No hago alusiones festinadas. La revolución cubana ha sido, en pocas palabras, una tragicomedia que el azar y un ejército de hacendosos tramoyistas convirtieron en una de las mayores epopeyas del siglo XX.

 

 

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