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Paquetes a Cuba: El viaje a la luna en yegua

Enviar medicinas o cualquier otro producto desde el exterior hacia Cuba, puede constituir una experiencia traumática. Información engañosa, plazos de aviso y entrega que no se cumplen, sustracción de mercancías

José Hugo Fernández, Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Enviar medicinas o cualquier otro producto desde el exterior hacia Cuba, mediante la empresa de paquetería Aerovaradero, puede constituir una experiencia traumática. Gestiones inútiles, información engañosa, plazos de aviso y entrega que no se cumplen, sustracción de mercancías, semanas y meses de incertidumbre en los que jamás contestan a los teléfonos de las sucursales en La Habana. Y si alguien se presenta personalmente en tales sucursales, a lo único que puede aspirar es a que le digan que resulta imposible saber cuándo le llegará el paquete, porque hay demora en las entregas.

Un vecino mío que viajó a Barcelona tuvo la mala ocurrencia de enviarse a sí mismo un paquete desde aquella ciudad. En las oficinas de CUBAENVÍO (desde donde le sirven la paquetería a Aerovaradero) le informaron que sus cargas son embarcadas cada sábado y que ese mismo día llegan a la Isla, por lo cual recibiría el aviso de entrega durante el curso de 5 a 10 después de la imposición.

Pero un mes más tarde, ya de regreso en su casa, mi vecino desandaba La Habana inútilmente tratando de obtener noticias de su paquete, marcado con la clave localizadora 745MAD17600321. Fue entonces cuando me dijo: “Enviar algo a través de Aerovaradero es como proyectar el imposible viaje a la luna en yegua”.

El asunto se torna inexplicable si tenemos en cuenta que Aerovaradero se encarga únicamente del servicio final y menos costoso, el que apenas requiere infraestructura y personal, pues esta empresa no entrega a domicilio. Sólo recibe la paquetería en el aeropuerto, tramita su entrada según las normas aduaneras, y avisa por teléfono al destinatario para que éste vaya a buscarlo a sus oficinas.

Por tan simple trámite mi vecino tuvo que esperar desde el 14 de marzo hasta el 29 de abril. Le habían avisado el 28 para que fuera a recogerlo. Sin embargo, la cola era descomunal. Luego de una espera de varias horas, mi vecino quiso aplazar su recogida para el día siguiente. Entonces tropezó con otra sorpresa inaudita: si aplazaba la recogida para el día siguiente, estaría obligado a pagar 16 pesos por el almacenaje de su paquete durante 24 horas más.

La propaganda promocional de Aerovaradero S.A, perteneciente a la Corporación de la Aviación Civil Cubana, da fe de que es una empresa especializada en la actividad de Carga Aérea Nacional e Internacional. Tiene implantado el perfeccionamiento empresarial y cuenta con la certificación del sistema de gestión de la calidad, avalado por las Normas ISO 9001:2008, del Bureau Veritas y la Oficinal Nacional de Normalización. También aseguran sus prospectos que trabaja por lograr la excelencia, potenciando las ventajas que le prodiga su posición geográfica especialmente privilegiada en América y el Caribe.

Su eslogan comercial es “Un servicio integral a las cargas”. Pero mi vecino preferiría cambiarlo. Y él no es el único. Sobre clientes afectados por su inmovilismo burocrático y por su inutilidad ha dado cuenta la propia prensa oficialista. Por cierto, el 1 de noviembre de 2012, para responder a irregularidades y dilaciones en el servicio, así como al deterioro de los paquetes, denunciadas por lectores de Juventud Rebelde, este periódico consultó al director general de Aerovaradero, Alexis Ametller Hernández, quien declaró al respecto, hace ya tres años: “Desde que se revelaron las quejas, e incluso antes, la empresa implementaba acciones cuyos resultados se verán a mediano plazo”.

Pues, cualquiera diría que este señor tiene una vara muy larga para medir el plazo medio.