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Otro cebo para los ingenuos

La “conceptualización” que dice perseguir el régimen no es, para nada, democrática

Roberto Jesús Quiñones Haces, en Cubanet

GUANTÁNAMO, Cuba.- Desde el pasado 15 de junio se discute en Cuba el documento “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista”.

Según el editorial de Granma, publicado ese día con el título “Un debate por el futuro de Cuba”, será analizado hasta el 20 de septiembre de forma profundamente democrática, pero la práctica empleada hasta ahora lo desmiente.

Recientemente, varias denominaciones religiosas fueron invitadas a La Habana para debatir el documento. Escuchadas todas las opiniones, los funcionarios del partido comunista que dirigían el debate pidieron a los participantes que se pronunciaran sobre la aprobación del documento levantando la mano, algo que provocó algunas protestas debido a que eso no se les había informado a los participantes.

Algunos alegaron que no se estaba votando por un documento definitivo sino sujeto a modificaciones, que la versión final es la que debía ser votada. No obstante muchos de los presentes votaron a favor. Ahora los comunistas dirán que el documento fue aprobado también por las distintas denominaciones religiosas, aunque hasta la fecha ninguna de estas instituciones ha convocado a sus fieles con tal objetivo. Así son las manipulaciones de los comunistas.

El documento incide sobre todo el pueblo y todos los cubanos deberíamos tener el derecho de discutirlo amplia y democráticamente, según expuso el editorial de Granma. Pero ya sabemos cómo funciona el concepto de democracia para el régimen.

Tratándose de un documento trascendente -como afirman las autoridades y sus correveidiles-, todos los cubanos debían participar con iguales derechos en su discusión y validarlo en un plebiscito bajo observación internacional, pero el régimen le teme al pueblo, lo reprime y le coarta derechos universalmente reconocidos.

Al propiciar únicamente la participación de los militantes del partido, de la juventud comunista, de grupos de trabajadores y de personas escogidas, se excluye a una parte considerable de la población. Ese proceder no es democrático.

Algunas objeciones teóricas

El 17 de noviembre del 2005, Fidel Castro afirmó en la Universidad de La Habana: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”.

Pero fue Fidel Castro, no el pueblo de Cuba, quien proclamó el carácter socialista de la revolución en 1961. Fue también Fidel Castro quien afirmó exaltado, a mediados de la década de los ochenta: “¡Ahora si vamos a construir el socialismo!”, frase que confirmó que la improvisación permeaba a la llamada dirigencia histórica de la revolución.

El principal defecto de este documento es precisamente que no ofrece un concepto del socialismo. ¿Cómo vamos a decir que somos socialistas si desconocemos qué es ese sistema? ¿Cómo admitir que en Cuba hay socialismo si hay menos derechos económicos, culturales, civiles y políticos que en los países capitalistas? ¿Cómo los cubanos podemos sentirnos orgullosos del término sabiendo que en Corea del Norte hay un régimen despótico y genocida que se califica de socialista y es un aliado cercano del castrismo? ¿Cómo podemos afirmar que China es socialista cuando más de dos tercios de los miembros del comité central del partido son millonarios?

Numerosos postulados teóricos del documento, referidos a la igualdad de los ciudadanos, al respeto a la legalidad, a las garantías civiles y políticas, existen en la Constitución de la República y se violan de forma sistemática por las autoridades cubanas. ¿Qué garantías tiene el pueblo de que no ocurrirá lo mismo con este documento?

Se afirma que está escrito en tiempo presente para la sociedad del mañana pero no se ofrece ningún detalle sobre cómo se implementará. Además, si fuera cierta la intención del gobierno cubano de hacer más democrática nuestra sociedad, ¿por qué no comienzan a dar pasos concretos con ese objetivo? Si el gobierno cubano dejara de golpear, encarcelar, detener y robarle los bienes a los opositores pacíficos, estaría en sintonía con lo que, por ejemplo, expresa el párrafo 68, inciso h, donde se asegura: “El reconocimiento moral y jurídico de la igualdad de derechos y deberes de la ciudadanía y de las garantías para hacerlos efectivos con equidad, inclusión y justicia social, expresados en la igualdad de oportunidades, y el enfrentamiento a toda forma de discriminación por el color de la piel, género, identidad de género, orientación sexual, discapacidad, origen territorial y nacional, creencia religiosas, edad y cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana”. Si se hubiera consignado expresamente que la discriminación política también es lesiva a la dignidad humana sería algo alentador, pero no es así.

Si los comunistas realmente desean garantizar la igualdad de derechos de los ciudadanos habría un párrafo disponiendo que todos los cubanos podrían invertir en el desarrollo del país, residentes o no. Pero en el documento la prioridad es para los extranjeros. Según gustan decir los comunistas, la república cubana desde 1902 hasta 1959 fue “entreguista y colonizada”, pero esa discriminación jamás se plasmó entonces en un programa político como sí lo han hecho ellos en éste.

Si quisieran democratizar nuestra sociedad -aun conservando el sistema de partido dictatorial que impusieron ilegalmente- permitirían la prensa alternativa, el control real del pueblo sobre la administración del estado, incluidos el Ministerio del Interior, la fiscalía y los tribunales, el ejercicio privado de la abogacía y otras profesiones, la elección mediante voto popular del presidente del país, de los presidentes de las asambleas del Poder Popular y de los principales cargos públicos, el reconocimiento a la sociedad civil que no está controlada por el partido, el ejercicio del derecho de los padres a escoger la educación que desean para sus hijos y la incorporación a la Constitución y al sistema jurídico de todos los derechos humanos y no sólo los que convienen a la dictadura.

Nada de esto aparece contemplado en el documento del que tanto hablan hoy los comunistas y sus perritos falderos. Por esa razón, y sobre todo porque el partido y el gobierno cubanos han sido incapaces de cumplir su propia Constitución, estoy convencido de que es otro cebo para los ingenuos.