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Otra triste declaración de la cancillería cubana

Julio Antonio Aleaga Pesant, Primavera Digital

El Vedado, La Habana.- Presionada por el ala conservadora del Partido Comunista, la cancillería cubana salió el lunes 2 de septiembre a dar su posición ante los acontecimientos en Siria. Los devaneos del ex dictador Fidel Castro Ruz, en el texto público donde tachó de mercenario al periódico ruso Kommersant por dar una valoración sin lugar a dudas, equivocada, pero su opinión, marca el derrotero de esta declaración.

Decir que la negativa a recibir al fugitivo Snowden se debe a la susceptibilidad del gobierno del general presidente Raúl Castro Ruz a las presiones del gobierno de los Estados Unidos, es en el mejor de los casos, un desconocimiento de cómo funciona el sistema de política exterior cubano.

Mientras en la práctica actúa como acicate a las fuerzas conservadoras agrupadas alrededor de la imagen de Castro I, arrinconadas en un escenario donde los demócratas muestran su realidad en el mundo, se avanza en cierta apertura económica impensable un par de años atrás, y la política exterior se muestra algo más pragmática (sin olvidar el episodio del Chong Chon Gang).

Que el gobierno cubano impidiera aterrizar un avión donde viajara el escapista, es símbolo del velado pragmatismo que toma su política exterior bajo el mandato de Raúl Castro Ruz, amigo de evitarse problemas innecesarios y partidario, según parece, de políticas que permitan una inserción equilibrada en los asuntos mundiales.

El gobierno cubano no fue el único en cerrar los aeropuertos a Snowden. El predecible incidente donde revisaron el avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, es solo la muestra del consenso construido por la mayoría de los países democráticos alrededor del tema.

Por eso, extraña la última declaración del MINREX, donde dice conocer con profunda preocupación la declaración formulada el día 31 de agosto por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, "en el cual anunció su decisión de lanzar acciones militares contra la República Árabe de Siria" (...) sin dejar margen alguno a los intentos en curso para alcanzar una solución política al conflicto, ni presentar ninguna evidencia y con total desprecio a las opiniones de numerosos países, incluidos algunos de sus principales aliados y a las Naciones Unidas."

Extraña porque obvia los 29 meses de guerra civil que han causado más de cien mil muertos, la mayoría de ellos civiles, y que comenzó cuando el ejército de Bachar Al Assad, comenzó a matar a los manifestantes pacíficos en contra de su monarquía familiar, el clan alauita Assad.

Soslaya también la declaración gubernamental cubana, las infructuosas acciones internacionales y en especial la última de ellas, del argelino Brahimi, que en año y medio no pudo llegar aun a un acuerdo entre las partes o a la detención de los crímenes de ambos lados.

En su alocución, la cancillería también intenta dar clases de cómo actuar al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon a quien le ordena que se involucre directamente para impedir los actos que "el presidente de los Estados Unidos dio como hechos casi inevitables", y que le "correspondería la realización de gestiones diplomáticas urgentes y vigorosas ante el gobierno norteamericano para tratar de salvar la inmensa responsabilidad de su cargo con la paz y la estabilidad mundial."

Triste palabrería. La guerra ya estalló sobre el suelo sirio y si no se detiene al genocida Assad de alguna manera, el conflicto continuará inagotablemente y causará más muertos y más refugiados (ya llegan a seis millones en las fronteras de Irak, Turquía, Líbano y Jordania, de una población de 22 millones de sirios).

El sostenimiento del gobierno sirio solo permitirá una radicalización mayor del conflicto, como pasó en la República de Chechenia, cuando el ejército ruso impidió la independencia de ese país y sometió a su población a una cruenta guerra, en conjunto con la violación flagrante de los derechos humanos de ese pueblo, raíz del terrorismo checheno.

La estrategia de Damasco de realizar un ataque químico en el momento en que funcionarios de las Naciones Unidas investigaba el tema, para culpar a la oposición, es uno de los mecanismos de inteligencia a los que nos tienen acostumbrados las dictaduras. Por suerte no se cayó en la trampa de culpar a la insurgencia. Es el ejército de la familia Assad el que posee los mayores almacenes de armas químicas en el área y quien tiene que velar por su seguridad. Eso lo sabe Fidel Castro Ruz, que visitó Siria en el año 2001.

Para los que dudan de un ejército disparando a su pueblo recuerde que los déspotas árabes tienen experticias sobre el tema. En 1988, en la aldea de Halabja, el tirano Sadam Hussein, asesinó al 10 % de su población con un ataque químico.

En su declaración, las amenazas, veladas o no, de la cancillería cubana sobre el conflicto sirio son un paso atrás en la búsqueda de su inserción equilibrada en el mundo real. Quizás lo hizo bajo presión del bunker, o de Venezuela, y sus colonias de la Alianza Bolivarista. O por iniciativa propia y temor a una intervención militar en Cuba ante una revuelta. ¿Quién sabe?

Por lo pronto, la declaración del MINREX es un triste paso atrás en la búsqueda de coherencia en la política exterior de la segunda fase del castrismo.

 

 

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