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Obstáculos legales a la modernidad y al libre comercio

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- La Resolución No. 32/2010 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) autorizó la ampliación del ejercicio de la actividad privada en Cuba. En su anexo 1 plasmaba las 178 actividades que estaban autorizadas a realizar.

Un año después, se puso en vigor la Resolución No.33/2011 que sustituyó a la Resolución 32. En la nueva resolución, en la que se modificaba un artículo, se adicionaron tres nuevas actividades, con lo que su número se elevó a 181. La novedad fue que autorizaba la contratación de trabajadores en todas las actividades.

Tanto en las resoluciones 32/2010 como en la 33/2011, en sus respectivos anexos de actividades aparece la de modista o sastre. Todos los poseedores de esa licencia, desde que se la otorgaron, se han dedicado a la venta de ropas importadas de fabricación industrial.

Algo similar sucede con los que tienen la licencia que los autoriza a producir y vender productos varios de uso en el hogar elaborados de manera artesanal, pero no procedentes de la red minorista o que hayan sido importados para luego revenderlo.

En las reuniones de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebradas los días 6 y 7 de julio, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, en una de sus tantas intervenciones, dijo a los diputados que en la actividad privada en la que están involucradas 436 342 personas, ocurren indisciplinas en el desempeño de su trabajo. Murillo explicó que los poseedores de una licencia realizan otras actividades que nada tienen que ver con la que están autorizados a desempeñar. Citó el caso de las modistas y sastres, que se dedican a vender ropas importadas. "Esto tiene que ser rectificado con normas jurídicas que fijen claramente el alcance de cada una de ellas", advirtió.

El 17 de agosto el periódico Granma se hizo eco de una información brindada por el MTSS sobre el estado de la actividad privada al cierre del mes de julio, en el se señala el total de lo que poseen licencias. Los más representados son los dueños de pequeños restaurantes, pizzerías y cafeterías. Les siguen los propietarios de autos y camiones dedicados al traslado de pasajeros y carga, los arrendadores de habitaciones y casas, los carretilleros que venden productos agrícolas, las modistas y sastres y los productores de artículos de uso en el hogar.

Del total de personas a las que les han concedido licencias, el 68% no tenían anteriormente vínculos laborales con el estado, lo que indica que el sustento de millares de personas es el salario que devengan como propietario o empleados de los diferentes pequeños negocios que han sido autorizados.

Algunos de los poseedores de la licencia de operador de equipo de recreación infantil han creado salas que exhiben materiales fílmicos con la nueva tecnología digital 3D.

Sobre este asunto, los funcionarios del MTSS explicaron que esta actividad, aprobada hace ya tres años, no contempla la exhibición de películas en este nuevo formato, ni en ningún otro, dadas las implicaciones que puede acarrear con el potencial peligro de que se exhiban materiales pornográficos u otros prohibidos por la legislación vigente.

El 26 de septiembre apareció en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, la No 27, en su edición extraordinaria, la resolución No. 352/2013 del Ministerio de Finanzas y Precios, referida a las normas de tributación de las personas autorizadas al desempeño de la actividad privada, el límite de gastos para deducir los impuestos sobre ingresos personales y las cuotas mínimas mensuales a cuenta de ese impuesto.

En la susodicha Gaceta también aparecen las resoluciones No.41 y 42 de 2013, ambas emitidas por el MTSS que derogan, después de dos años de estar vigente, la No.32/2011.

Se puede entender que lo dispuesto en ambas resoluciones es la repuesta del gobierno cubano a las preocupaciones expresadas por el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, sobre determinadas indisciplinas reinantes en el los pequeños negocios autorizados en Cuba.

Es por eso que la Resolución 41 señala la necesidad de adicionar nuevas actividades, define su alcance, precisa aspectos sobre su ordenamiento y control, además establece los procedimientos para el desempeño de las actividades privadas autorizadas y el alcance de cada una de ellas.

La Resolución 42 autoriza el ejercicio de 201 actividades en el sector privada, 20 más que en la anterior Resolución No.33. En el anexo se fija su alcance y las entidades que autorizan el ejercicio de ellas.

Una muestra de que el gobierno cubano no tiene ninguna voluntad de consolidar ni ampliar las pequeñas empresas es que las limitaciones sobre ellas se mantienen inalterables en las dos nuevas resoluciones que entraron en vigencia. Queda claro que la apuesta es por la empresa estatal y en cierta medida, las cooperativas no agropecuarias, que son lo que primará.

Esa estrategia fue patentizada por la viceministra primera del MTSS, Marta Elena Feitó, que en un reciente encuentro con la prensa oficial sobre los alcances de la Resoluciones 41 y 42 señaló que "la política con en el sector privado no ha cambiado, se mantiene, lo que se ha hecho es ordenarlo, para estimular la legalidad y proteger a quienes se dedican a la actividad privada sin violentarla".

Y para que no queden dudas de que el gobierno no tiene ningún interés en fomentar ni ampliar los pequeños negocios privados que sean fuente de empleo para los miles de trabajadores que sobran en las empresas que por falta de inversión no han podido reubicarlos en nuevas plazas, la viceministra primera del MTSS expreso que de ahora en adelante, "los involucrados en la actividad privada, tendrán que atenerse al principio que tienen las actividades aprobadas que no contemplan la comercialización de artículos adquiridos en la red minoristas y mucho menos que hayan sido importados".

Es el caso de los centenares de personas que con las licencia de modistas y sastre y de productores-vendedores de artículos varios de uso en el hogar, durante estos dos últimos años han desarrollado prósperos negocios con mercancías importadas de gran aceptación por parte de la población.

Tal parece que a la alta funcionaria del MTSS se le olvidó que durante todo este tiempo, las dependencias de su ministerio, los Consejos de Administración provinciales y municipales y las Oficinas de la Administración Tributarias (ONAT) cohabitaron con estas violaciones y las permitieron hasta que Murillo habló sobre el tema.

 

 

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